ROBERT REDFORD, LA ESTRELLA QUE NUNCA QUISO JUGAR A SER UNA ESTRELLA
ROBERT REDFORD, LA ESTRELLA QUE NUNCA QUISO JUGAR A SER UNA ESTRELLA Robert Redford pasó buena parte de su carrera intentando escapar de una etiqueta que parecía pegada a su rostro: la de estrella de cine. Su físico, su elegancia y aquella presencia magnética que dominó buena parte del Nuevo Hollywood lo convirtieron muy pronto en un icono, aunque él tenía otras ambiciones. Quería que se hablara de sus películas, de sus personajes y de su trabajo como intérprete. El estatus de sex symbol llegó por añadidura y, en ocasiones, incluso se convirtió en una especie de obstáculo. La paradoja acompañó a Redford durante décadas. Cuanto más intentaba demostrar que podía ser un actor versátil y comprometido, más difícil resultaba desprenderse de la imagen del galán perfecto. Hollywood podía ofrecerle grandes cantidades de dinero y papeles destinados a convertirse en acontecimientos comerciales, pero el actor prefería escoger proyectos que le permitieran asumir riesgos y seguir creciendo pro...