APLAUSOS QUE HACEN HISTORIA. CUANDO CANNES SE PONE EN PIE.
APLAUSOS QUE HACEN HISTORIA. CUANDO CANNES SE PONE EN PIE. En el ecosistema de los grandes festivales, donde cada gesto parece medido y cada reacción se convierte en titular, pocas tradiciones resultan tan fascinantes —y a la vez tan discutidas— como las ovaciones tras las proyecciones. No se trata de un simple aplauso de cortesía: en el Festival de Cannes , el entusiasmo se mide en minutos, y a veces alcanza dimensiones casi surrealistas. Con el paso de los años, estas ovaciones han evolucionado hasta convertirse en un fenómeno propio, una especie de termómetro emocional que mezcla pasión cinéfila, protocolo social y cierta dosis de espectáculo mediático. Porque en Cannes no basta con que una película guste: debe provocar una reacción visible, cuantificable, casi competitiva. Así, no es extraño ver titulares que celebran los 10, 15 o incluso 19 minutos de aplausos como si se tratara de marcas olímpicas. Sin embargo, más allá de la anécdota, hay momentos que trascienden esa lógica...