EL "NO" DE BRAD PITT A INTERVENIR EN UNA DE LAS MEJORES PELICULAS DE LA HISTORIA.

 EL "NO" DE BRAD PITT A INTERVENIR EN UNA DE LAS MEJORES PELICULAS DE LA HISTORIA.

A veces, la historia del cine se construye a partir de decisiones casi invisibles, elecciones tomadas en un cruce de caminos que solo con el paso del tiempo revelan todo lo que estaba en juego. A comienzos de los años noventa, Brad Pitt se encontraba justo ahí: aún lejos de convertirse en una superestrella, pero ya lo suficientemente cerca como para que cada sí o cada no moldeara su futuro.

Su rostro empezó a circular con fuerza tras una breve pero decisiva aparición en Thelma & Louise. Ridley Scott lo presentó al mundo como un joven vagabundo de melena rubia y carisma desarmante que se cruzaba fugazmente en la huida de Susan Sarandon y Geena Davis. Por aquel papel, Pitt cobró apenas 6.000 dólares, una cifra modesta incluso para la época, pero suficiente para catapultarlo al estatus de nuevo sex-symbol de Hollywood. Hasta entonces había sobrevivido con trabajos menores, series episódicas y empleos tan alejados del glamour como disfrazarse de pollo para repartir cupones en Los Ángeles.

El éxito repentino trajo consigo una avalancha de ofertas y, con ellas, una decisión clave. Entre los proyectos que llegaron a su mesa había uno pequeño, casi anecdótico: un papel secundario en una adaptación de Stephen King dirigida por Frank Darabont. Y otro de un calibre muy distinto: protagonizar junto a Tom Cruise Entrevista con el vampiro. Pitt eligió el colmillo y la noche, dejando atrás la posibilidad de formar parte de lo que con el tiempo sería considerada una de las grandes obras maestras del cine moderno, Cadena perpetua.

La película de Darabont, estrenada en 1994, no tuvo un camino fácil. Fracasó en taquilla y se marchó de los Oscar sin premios, eclipsada por La lista de Schindler. Sin embargo, con los años terminó instalándose en el imaginario colectivo gracias a su tono humanista, su relato de esperanza y, sobre todo, a un reparto inolvidable encabezado por Tim Robbins y Morgan Freeman. En ese engranaje emocional, el personaje de Tommy Williams —un joven delincuente con información crucial sobre la inocencia de Andy Dufresne— resultaba breve pero fundamental.

Darabont había pensado inicialmente en Pitt para ese papel tras verlo en Thelma & Louise. Incluso llegó a aceptar, pero la llamada de Entrevista con el vampiro lo cambió todo. Finalmente, el personaje recayó en Gil Bellows, cuya interpretación terminó siendo uno de los golpes emocionales más duros del filme. El propio director ha reconocido con el tiempo que el resultado fue impecable y que jamás guardó rencor alguno al actor.

Mientras tanto, Pitt encadenó éxitos. Entrevista con el vampiro y Leyendas de pasión, estrenadas el mismo año, lo convirtieron en una estrella global y en el “hombre más sexy del mundo” según People. Paradójicamente, rechazó Cadena perpetua por tratarse de un papel secundario, pero sería precisamente uno así —el de Cliff Booth en Érase una vez en… Hollywood— el que décadas después le daría su único Oscar como intérprete.

El cine, al final, se escribe tanto con lo que sucede como con lo que nunca llegó a ocurrir. Y en ese juego de ausencias y decisiones, Brad Pitt encontró el camino que lo llevó a donde está hoy, dejando atrás una prisión ficticia que, aun sin él, se convirtió en eterna.




Comentarios

  1. Una muy buena pelicula que sirvió para lanzar a Tim Robbins, que a la postre tampoco lo supo aprovechar, ya que hoy día es un actor olvidado para formar parte de repartos.

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