¿CUAL FUE EL TRUCO DE ANTHONY HOPKINS PARA DAR MIEDO EN "EL SILENCIO DE LOS CORDEROS"?
¿CUAL FUE EL TRUCO DE ANTHONY HOPKINS PARA DAR MIEDO EN "EL SILENCIO DE LOS CORDEROS"? Muchas interpretaciones memorables se construyen sobre grandes gestos. La de Anthony Hopkins como Hannibal Lecter, en cambio, nace de una ausencia. No de lo que hace, sino de lo que decide no hacer. No levantar la voz. No precipitar movimientos. Y, sobre todo, no parpadear. Parece un detalle insignificante, casi una excentricidad técnica, pero es una de las claves secretas de una de las composiciones más perturbadoras de la historia del cine. Lecter no entra en escena como un asesino desbocado ni como una criatura entregada a la histeria. Se presenta como algo mucho más inquietante: una inteligencia inmóvil. Una presencia. Cuando Clarice Starling avanza por ese corredor de celdas en El silencio de los corderos , la película juega primero con los códigos del horror convencional —los gritos, los presos grotescos, la amenaza latente— para después romperlos en seco. Porque al llegar a Lecter, ...