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¿CUAL FUE EL TRUCO DE ANTHONY HOPKINS PARA DAR MIEDO EN "EL SILENCIO DE LOS CORDEROS"?

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 ¿CUAL FUE EL TRUCO DE ANTHONY HOPKINS PARA DAR MIEDO EN "EL SILENCIO DE LOS CORDEROS"? Muchas interpretaciones memorables se construyen sobre grandes gestos. La de Anthony Hopkins como Hannibal Lecter, en cambio, nace de una ausencia. No de lo que hace, sino de lo que decide no hacer. No levantar la voz. No precipitar movimientos. Y, sobre todo, no parpadear. Parece un detalle insignificante, casi una excentricidad técnica, pero es una de las claves secretas de una de las composiciones más perturbadoras de la historia del cine. Lecter no entra en escena como un asesino desbocado ni como una criatura entregada a la histeria. Se presenta como algo mucho más inquietante: una inteligencia inmóvil. Una presencia. Cuando Clarice Starling avanza por ese corredor de celdas en El silencio de los corderos , la película juega primero con los códigos del horror convencional —los gritos, los presos grotescos, la amenaza latente— para después romperlos en seco. Porque al llegar a Lecter, ...

LOS DOS ROLES MAS DIFICILES QUE TUVO QUE AFRONTAR ANTHONY HOPKINS.

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  LOS DOS ROLES MAS DIFICILES QUE TUVO QUE AFRONTAR ANTHONY HOPKINS. En el cine contemporáneo, las fronteras nacionales se han vuelto difusas. Un actor británico o irlandés puede encarnar con absoluta credibilidad a una figura histórica estadounidense, del mismo modo que el acento y la cultura dejan de ser barreras cuando el talento y la preparación entran en juego. Cillian Murphy obtuvo el Oscar por dar vida al científico J. Robert Oppenheimer en Oppenheimer, mientras Christian Bale sorprendió con su transformación en el vicepresidente Dick Cheney en Vice, o Naomi Ackie asumió la voz y la fragilidad de Whitney Houston en I Wanna Dance with Somebody. Incluso el cine de superhéroes ha adoptado esta dinámica, donde la nacionalidad del intérprete importa menos que su capacidad de encarnar el mito. Mucho antes de que esta tendencia se normalizara, Anthony Hopkins ya transitaba ese territorio. Su carrera, vasta y diversa, está llena de personajes estadounidenses, desde el perturbador Ha...

"HANNIBAL LECTER" EN UN PRINCIPIO NO TENÍA QUE TENER EL ROSTRO DE ANTHONY HOPKINS PARA "EL SILENCIO DE LOS CORDEROS".

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  "HANNIBAL LECTER" EN UN PRINCIPIO NO TENÍA QUE TENER EL ROSTRO DE ANTHONY HOPKINS PARA "EL SILENCIO DE LOS CORDEROS". A finales de los ochenta, el terror parecía haber perdido el pulso que lo convirtió en uno de los motores creativos del cine del siglo XX. Tras la sofisticación psicológica de Alfred Hitchcock y la revolución setentera que encarnaron títulos como El exorcista y Tiburón, el género se fue refugiando en fórmulas repetidas: máscaras, cuchillos y sustos mecánicos. El fenómeno “slasher”, impulsado por Halloween y Viernes 13, llenó salas, sí, pero también agotó una parte de la ambición dramática que el terror había sabido conquistar. Había excepciones —la inquietud metafísica de El resplandor o la imaginería onírica de Pesadilla en Elm Street—, aunque el género necesitaba una sacudida distinta, menos sobrenatural y más humana. Esa sacudida llegó el 14 de febrero de 1991, cuando El silencio de los corderos transformó un día asociado al romanticismo en una ...

BILLY CRYSTAL TAMBIEN FUE HANNIBAL LECTER.

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  BILLY CRYSTAL TAMBIEN FUE HANNIBAL LECTER. Durante más de tres décadas, el recuerdo de Billy Crystal sigue funcionando como una vara de medir imposible para cualquier maestro de ceremonias de los Oscar. Ningún otro presentador, salvo el legendario Bob Hope, ha logrado encarnar con tanta naturalidad el espíritu de la gala. Crystal condujo la ceremonia en nueve ocasiones —entre 1990 y 2012—, pero hubo una noche que lo consagró definitivamente como el gran anfitrión de Hollywood: la del 30 de marzo de 1992, cuando su ingenio parecía no conocer techo. Aquella ceremonia no empezó, irrumpió. La apertura fue un número musical que todavía hoy se cita como uno de los momentos más brillantes de la historia de los premios. Crystal aparecía integrado, literalmente, en las cinco películas nominadas a mejor película: Bugsy, JFK, La bella y la bestia, El príncipe de las mareas y El silencio de los corderos. No era una parodia cruel ni una sucesión de chistes fáciles, sino una declaración de pri...