EL PAPEL QUE HARRISON FORD DEJÓ ESCAPAR Y QUE TERMINÓ LLEVANDO A GEORGE CLOONEY AL OSCAR

 


EL PAPEL QUE HARRISON FORD DEJÓ ESCAPAR Y QUE TERMINÓ LLEVANDO A GEORGE CLOONEY AL OSCAR

Hasta las carreras más sólidas de Hollywood están construidas también sobre oportunidades que se dejaron pasar. Harrison Ford tiene una de esas espinas clavadas en su trayectoria y, con el paso del tiempo, el actor ha reconocido abiertamente que se equivocó al rechazar un personaje que acabaría teniendo una importancia enorme para George Clooney.

La película era Syriana, estrenada en 2005 bajo la dirección de Stephen Gaghan, y el personaje en cuestión era precisamente el que terminaría interpretando Clooney. Ford recibió el guion, lo estudió y decidió apartarse del proyecto porque no consiguió sentirse plenamente identificado con la historia que tenía delante. Años después, contemplando el resultado definitivo, reconocería que aquella decisión había sido un error.

La ironía tiene además un peso considerable: Clooney convirtió aquel papel en una de las interpretaciones más reconocidas de su carrera y consiguió el Oscar al mejor actor de reparto por su trabajo en la película. El premio llegó en la 78.ª edición de los Oscar y confirmó el enorme impacto que había producido su composición del personaje.

Syriana se movía por un terreno especialmente complejo. Stephen Gaghan construyó un thriller político y de espionaje inspirado en las experiencias de Robert Baer, antiguo agente de la CIA especializado en Oriente Medio. La película entrelaza diferentes historias relacionadas con intereses petrolíferos, operaciones de inteligencia, conflictos geopolíticos y grandes movimientos económicos. El resultado exigía al espectador una atención constante y apostaba por una narración fragmentada, cargada de personajes y líneas argumentales que terminaban encontrándose.

La historia de Clooney transcurre alrededor de un veterano agente de la CIA que trabaja en Oriente Medio y que recibe una misión relacionada con una operación petrolífera de enormes dimensiones. Lo que comienza como una investigación aparentemente vinculada a intereses empresariales acaba revelando una red mucho más peligrosa, en la que las decisiones tomadas en despachos situados a miles de kilómetros tienen consecuencias directas sobre quienes se encuentran atrapados en el terreno.

El reparto reunía además a Matt Damon, Jeffrey Wright, Chris Cooper, William Hurt, Tim Blake Nelson, Amanda Peet y Christopher Plummer, entre otros. Gaghan reunió así un conjunto de intérpretes de enorme peso para construir una película coral en la que cada personaje aportaba una pieza diferente a un entramado deliberadamente complicado.

Ford explicó posteriormente que su decisión estuvo relacionada con la percepción que tenía del material. Cuando leyó aquella primera versión del guion, consideró que determinados elementos de la historia no terminaban de convencerle y que no encontraba la conexión necesaria con el personaje. Su conclusión inicial fue rechazar la propuesta.

El tiempo le hizo cambiar de opinión.

En declaraciones al Irish Examiner, el intérprete admitió que le habría gustado haber aceptado el papel que posteriormente interpretó Clooney. Ford llegó a calificar su decisión como un error y reconoció que, después de ver la película terminada, comprendió mejor las posibilidades que encerraba aquel material.

Había, además, una circunstancia que hizo todavía más curiosa aquella experiencia. El guion que Ford había leído inicialmente sufrió modificaciones importantes durante el proceso de desarrollo. La película acabó tomando caminos diferentes a los que aparecían en aquella primera versión y algunos de los aspectos que habían generado sus dudas fueron modificados o desaparecieron.

Ford reconoció que muchos de esos cambios terminaron acercando la película a una representación que consideraba más auténtica. Aquello debió de resultar especialmente revelador para el actor: había juzgado un proyecto a partir de una versión que todavía estaba en evolución y terminó viendo cómo el resultado definitivo adquiría una personalidad distinta.

La recepción de Syriana confirmó que Gaghan había encontrado una fórmula cinematográfica capaz de combinar entretenimiento, denuncia política y complejidad narrativa. La película obtuvo reconocimientos importantes durante aquella temporada de premios. El Oscar de Clooney fue el más destacado, aunque el guion adaptado de Gaghan también recibió el reconocimiento de la National Board of Review y el reparto fue distinguido por la Asociación de Críticos de Boston. La película consiguió además presencia en los Globos de Oro.

Para Harrison Ford, todo aquello convirtió la decisión de apartarse del proyecto en uno de esos episodios profesionales que permanecen en la memoria. Su carrera apenas necesitaba un Oscar de reparto para consolidarse: ya había protagonizado algunas de las franquicias más importantes de la historia del cine y había construido una filmografía extraordinariamente reconocible. Pero precisamente por eso resulta interesante escucharle hablar de un papel que dejó escapar.

Hollywood está lleno de historias de actores que rechazaron películas que después se convirtieron en éxitos, pero pocas tienen un desenlace tan peculiar como esta. Ford no se limitó a descubrir que Syriana había funcionado bien. También tuvo que comprobar que el personaje que había decidido no interpretar acababa en manos de otro actor, que encontraba en él una oportunidad extraordinaria y terminaba levantando una estatuilla dorada.

George Clooney supo aprovecharla. Su interpretación aportó al personaje una mezcla de dureza, cansancio y vulnerabilidad que encajaba perfectamente con el tono de la película. El Oscar terminó convirtiendo aquella elección de reparto en parte de la propia historia de Syriana.

Ford, por su parte, tuvo la suficiente perspectiva para reconocer públicamente que había juzgado mal la oportunidad. Y quizá esa sea la parte más interesante de todo el episodio. Incluso una estrella con una carrera tan extensa como la suya puede encontrarse con un guion que no termina de convencerle, tomar una decisión y descubrir después que la película tenía mucho más recorrido del que había imaginado.

Syriana quedó como una de esas películas que permiten mirar hacia atrás en la carrera de un actor y preguntarse qué habría ocurrido si hubiera tomado otra decisión. En este caso, la respuesta pertenece a la historia del cine: Harrison Ford dijo que no, George Clooney dijo que sí y terminó convirtiendo aquel papel rechazado en un Oscar.

Autor: Django il bastardi


Comentarios

  1. En esa época Harrison Ford, aún estaba con los papeles de acción, y puede que estos papeles mas dramáticos no le interesaran. De todas formas hoy, nadie se acuerda de esta pelicula, ni de que George Clooney ganará un Oscar.

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