EL INDIANA JONES QUE NUNCA LLEGO A EMPUÑAR EL LATIGO.

 EL INDIANA JONES QUE NUNCA LLEGO A EMPUÑAR EL LATIGO. 

Resulta difícil imaginar el cine de aventuras sin la figura de Indiana Jones. El arqueólogo de sombrero fedora, látigo al cinto y espíritu temerario no solo se convirtió en el gran héroe cinematográfico de los años ochenta, sino en uno de los personajes más reconocibles de toda la historia del cine. Sin embargo, el camino que llevó a Harrison Ford hasta ese papel estuvo lleno de casualidades, decisiones inesperadas y una oportunidad perdida que todavía hoy sigue despertando curiosidad.

Antes de que Ford se pusiera en la piel del aventurero creado por George Lucas, otro actor parecía destinado a ocupar su lugar. A finales de los años setenta, Steven Spielberg y Lucas se encontraban inmersos en una búsqueda exhaustiva. Decenas de intérpretes desfilaron ante ellos realizando pruebas para un proyecto que todavía era una incógnita para el gran público. Entre todos aquellos candidatos, uno destacó por encima del resto: Tom Selleck.

El futuro protagonista de la popular serie Magnum P.I. causó una excelente impresión. Su presencia física, su carisma y su capacidad para encarnar a un héroe clásico convencieron rápidamente a los responsables de la película. Durante un tiempo, Indiana Jones parecía tener ya rostro. El propio Selleck quedó fascinado cuando leyó el guion. Algunas de las escenas más espectaculares, especialmente la persecución de la gigantesca roca en la secuencia inicial, le hicieron sentir que estaba ante una aventura como las que había soñado viendo las viejas sesiones matinales de cine cuando era niño.

Pero entonces apareció el gran enemigo de aquella elección: el calendario. Mientras Spielberg y Lucas preparaban la producción de En busca del arca perdida, la cadena CBS activó el rodaje de Magnum P.I.. Los compromisos contractuales del actor con la televisión acabaron convirtiéndose en un obstáculo imposible de superar. La serie tenía prioridad y el proyecto cinematográfico se quedó sin su protagonista.

Aquella circunstancia abrió una puerta inesperada. Mientras el tiempo corría en contra de la producción, Spielberg asistió junto a Lucas a una proyección preliminar de El Imperio Contraataca. Allí volvió a encontrarse con Harrison Ford interpretando a Han Solo. La energía del actor le hizo pensar que podía aportar algo diferente al personaje. Lucas dudaba; para él, Ford seguía siendo el carismático contrabandista de Star Wars. Spielberg, sin embargo, estaba convencido de que podía convertirse en alguien completamente distinto.

La apuesta resultó decisiva. Ford recibió el guion, aceptó el desafío y el resto pertenece ya a la historia del cine. Lo que siguió fue una de las franquicias más exitosas jamás creadas. Durante más de cuatro décadas, el actor regresó una y otra vez al personaje, convirtiéndolo en una figura inseparable de su propia carrera.

Con el paso de los años, Tom Selleck siempre ha hablado del asunto con elegancia. Lejos de lamentar la oportunidad perdida, ha reconocido que cuesta imaginar a otro actor ocupando ese lugar. Su carrera tampoco salió mal parada. Triunfó en televisión durante décadas y protagonizó varios éxitos cinematográficos que consolidaron su popularidad.

Quizá lo más curioso de toda esta historia es que el destino de Indiana Jones pudo depender de algo tan sencillo como una agenda de rodaje. Un contrato televisivo, unas fechas incompatibles y una decisión de última hora cambiaron para siempre el rumbo de una saga legendaria. A veces, los grandes iconos del cine nacen precisamente de esas casualidades irrepetibles que solo Hollywood sabe convertir en leyenda.



Comentarios

  1. A mi personalmente me hubiera gustado que Indy hubiera sido Tom Selleck, mejor actor y mucho mas carisma que el elegido.

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