PESADILLA EN ELM STREET (EL ORIGEN) (2010). FREDDY KRUEGER REGRESA DESDE LAS PROFUNDIDADES DEL SUEÑO
PESADILLA EN ELM STREET (EL ORIGEN) (2010).
FREDDY KRUEGER REGRESA DESDE LAS PROFUNDIDADES DEL SUEÑO
REPARTO: JACKIE EARLE HALEY, KYLE GALLNER, ROONEY MARA, KATIE CASSIDY, THOMAS DEKKER, KELLAN LUTZ, CLANCY BROWN, CONNIE BRITTON, LIA D. MORTENSEN, AARON YO
DIRECTOR: SAMUEL BAYER
MÚSICA: STEVE JABLONSKY
PRODUCTORA: NEW LINE CINEMA
DURACIÓN: 96 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Dormir nunca había sido una actividad demasiado segura en Elm Street, pero en 2010 Samuel Bayer decidió volver a abrir la puerta de los sueños para llevarnos otra vez hasta aquella casa donde las pesadillas tienen rostro, cuchillas y una voz capaz de convertir cualquier dormitorio en una trampa mortal. Pesadilla en Elm Street (El origen) recupera uno de los grandes iconos del terror moderno y lo coloca bajo una estética más sombría, áspera y cercana al horror contemporáneo.
Nancy Holbrook comienza a experimentar una serie de pesadillas cada vez más inquietantes. En ellas aparece un hombre desfigurado con un jersey a rayas, un sombrero y un guante provisto de cuchillas. Lo preocupante es que las personas de su entorno también empiezan a tener sueños relacionados con esa misteriosa figura. Poco a poco, los jóvenes descubren que existe una conexión entre ellos y un oscuro episodio del pasado que sus padres han intentado mantener enterrado.
Jackie Earle Haley recoge el testigo de Robert Englund como Freddy Krueger y se enfrenta a uno de esos personajes que forman parte del imaginario colectivo del cine de terror. Su interpretación apuesta por una criatura más siniestra y desagradable, alejada de buena parte del humor negro que fue ganando protagonismo en las posteriores entregas de la saga. Haley convierte a Freddy en una presencia incómoda, físicamente perturbadora y especialmente cruel.
La película juega con una de las ideas más inquietantes de la franquicia: no existe refugio posible cuando el enemigo vive dentro de los sueños. Una puerta puede cerrarse, una habitación puede iluminarse y un personaje puede esconderse bajo las sábanas, pero tarde o temprano llegará el momento de cerrar los ojos. El cansancio se convierte así en una amenaza permanente y la necesidad de dormir adquiere una dimensión casi claustrofóbica.
Samuel Bayer explota esa inseguridad mediante una puesta en escena oscura y cargada de sombras. Los escenarios cotidianos van perdiendo progresivamente su apariencia familiar. Los dormitorios, los pasillos de instituto y las casas donde viven los protagonistas pueden transformarse de repente en espacios deformados por la lógica del sueño. La película entiende que la pesadilla funciona mejor cuando parte de algo reconocible y después empieza a retorcerlo.
Uno de los elementos más interesantes es la relación entre los acontecimientos actuales y el pasado de los protagonistas. El misterio alrededor de Freddy se construye poco a poco mientras los jóvenes descubren que sus familias esconden una verdad que afecta directamente a sus vidas. Esa investigación introduce un componente de culpa y secretos heredados que amplía la historia más allá de la simple persecución de un asesino sobrenatural.
Rooney Mara interpreta a Nancy, una joven que pasa de la vulnerabilidad inicial a convertirse en el centro de la lucha contra Krueger. Kyle Gallner, Thomas Dekker, Katie Cassidy y Kellan Lutz completan el grupo de personajes atrapados en esta pesadilla colectiva. Cada uno representa una nueva posibilidad para Freddy de irrumpir en el mundo real desde ese territorio imposible donde las reglas físicas dejan de tener sentido.
La película ofrece algunas secuencias especialmente eficaces cuando decide jugar con la percepción. Una habitación puede cambiar delante de los ojos del espectador, una pared puede comportarse como si fuera líquida y una situación aparentemente normal puede convertirse en una trampa en cuestión de segundos. En esos momentos se encuentra la esencia más pura de Pesadilla en Elm Street: el miedo procede de no poder confiar ni siquiera en aquello que creemos estar viendo.
La fotografía y el diseño sonoro contribuyen a crear una atmósfera pesada, fría y enfermiza. El sueño deja de ser un espacio fantástico para convertirse en una prolongación del terror. Los silencios tienen importancia y el sonido de las cuchillas de Freddy funciona como una amenaza reconocible incluso antes de que el personaje aparezca en pantalla.
El gran desafío del filme estaba en enfrentarse a una figura que Robert Englund había convertido en leyenda. Jackie Earle Haley adopta otro camino y presenta un Freddy menos juguetón y más perturbador. La elección divide necesariamente al público familiarizado con la saga, porque modifica el equilibrio entre terror y humor que había caracterizado al personaje durante buena parte de sus aventuras.
Pesadilla en Elm Street (El origen) funciona mejor cuando se abandona a la lógica de la pesadilla y permite que el espectador pierda las referencias. Sus mejores momentos aparecen cuando sueño y realidad comienzan a mezclarse hasta que resulta difícil saber dónde termina uno y empieza la otra.
Samuel Bayer construye una revisión oscura de un clásico del terror, consciente del peso de su iconografía y de la dificultad de devolverle a Freddy su capacidad para provocar inquietud. El resultado recupera la esencia del personaje y apuesta por una versión más agresiva, sombría y física de la pesadilla.
Porque en Elm Street el verdadero problema comienza precisamente cuando llega la noche. Y cuando los ojos se cierran, Freddy Krueger ya está esperando.
Autor: Don Hollywood


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