NORMAL (2025). UN PUEBLO TRANQUILO, UNA PISTOLA Y UN INFIERNO A PUNTO DE ESTALLAR



NORMAL (2025).

 UN PUEBLO TRANQUILO, UNA PISTOLA Y UN INFIERNO A PUNTO DE ESTALLAR

REPARTO: BOB ODENKIRK, LENA HEADEY, HENRY WINKLER, JESSICA McLEOD, BRENDAN FLETCHER, SUMMER H. HOWELL, PETER SHINKODA, SYDNEY SABISTON, LAUREN COCHRANE, REENA JOLLY, AARON MERKE, LAM AN

DIRECTOR: BEN WHEATLEY 

MÚSICA: HARRY GREGSON-WILLIAMS, RYDER McNAIR 

PRODUCTORA: MAGNOLIA PICTURES 

DURACIÓN: 92 min.

PAÍS: REINO UNIDO

Una carretera cubierta de nieve, un pueblo de Minnesota que parece detenido en el tiempo y un sheriff recién llegado que solo pretende pasar una temporada tranquila. Ese podría ser el principio de una historia policial de apariencia convencional, pero Ben Wheatley tarda muy poco en demostrar que Normal juega con otras cartas. La película arranca con una calma casi sospechosa y va dejando pequeñas señales de que detrás de las fachadas amables existe algo bastante más turbio.

Bob Odenkirk interpreta a Ulysses, un hombre castigado por su pasado que acepta ocupar temporalmente el puesto de sheriff después de la muerte de su predecesor. Llega a Normal buscando cierta distancia de sus problemas personales y de las heridas morales que arrastra, dispuesto a realizar un trabajo rutinario en una comunidad aparentemente apacible. El propio nombre del pueblo funciona como una pequeña broma privada: cuanto más tiempo pasa allí Ulysses, menos sentido tiene la palabra que figura en el cartel de entrada.

La tranquilidad salta por los aires cuando dos delincuentes asaltan el banco local. A partir de ese momento comienza a aparecer el verdadero rostro de Normal. El atraco destapa una operación criminal de dimensiones mucho mayores y pone al descubierto una relación con la yakuza, dinero oculto, armas y una comunidad cuyos habitantes guardan demasiados secretos. Ulysses queda atrapado en medio de todo aquello mientras intenta averiguar quién está de su lado y quién está esperando el momento adecuado para dispararle.

La película funciona especialmente bien cuando abandona cualquier pretensión de mantener los pies en el suelo. Wheatley convierte el pueblo en una especie de campo de batalla progresivo, donde una situación absurda puede desembocar en una explosión de violencia en cuestión de segundos. El director ya había demostrado su habilidad para manejar el caos y los espacios cerrados, y aquí vuelve a disfrutar con las posibilidades de una historia que va acumulando cadáveres, disparos y situaciones cada vez más disparatadas.

Odenkirk resulta fundamental para que semejante desmadre conserve un mínimo de humanidad. Su Ulysses está cansado, desconfiado y físicamente lejos del prototipo de héroe de acción indestructible. Precisamente ahí reside buena parte de su encanto. Cada golpe parece dolerle, cada enfrentamiento tiene consecuencias y su expresión transmite constantemente la sensación de estar preguntándose cómo demonios ha terminado metido en semejante situación. El actor aporta además ese sentido del humor seco que tan bien encaja con personajes obligados a sobrevivir mientras todo se desmorona a su alrededor.

El reparto secundario añade color a un pueblo que progresivamente adquiere personalidad propia. Lena Headey aporta presencia como Moira, mientras Henry Winkler encarna a un alcalde cuya cordialidad resulta cada vez más sospechosa. Jessica McLeod también encuentra espacio para construir un personaje con su propia historia y una relación interesante con el protagonista.

El guion, escrito por Derek Kolstad y Bob Odenkirk, se mueve dentro de una tradición muy reconocible del thriller criminal estadounidense. La influencia de Fargo aparece en la combinación de nieve, personajes extravagantes, violencia inesperada y humor negro, mientras que la experiencia de Kolstad en películas como Nobody y la saga John Wick se deja notar en el tratamiento de la acción.

Precisamente esa mezcla constituye una de las virtudes de Normal, aunque también marca sus límites. Cuando la película acelera, consigue momentos de una violencia tremendamente física y cargada de humor. Algunas muertes están diseñadas para provocar una carcajada incómoda y Wheatley se entrega al espectáculo con entusiasmo. Sin embargo, determinados personajes y algunas líneas argumentales quedan menos desarrollados de lo que prometían durante los primeros minutos. La historia tiene ideas suficientes para construir un misterio más elaborado, pero prefiere avanzar rápidamente hacia la siguiente descarga de adrenalina.

El resultado termina funcionando como una montaña rusa criminal de apenas hora y media. Normal no necesita justificar cada una de sus locuras para mantener el interés. Su principal objetivo consiste en colocar a un hombre agotado en el centro de una comunidad aparentemente respetable y comprobar cuánto tiempo puede sobrevivir antes de que todo explote.

También existe una lectura más oscura debajo de la diversión. El pueblo funciona como una pequeña representación de una sociedad acostumbrada a convivir con la violencia mientras la normalidad cotidiana continúa funcionando alrededor. Las armas, el dinero y los intereses particulares forman parte del paisaje con una naturalidad inquietante. Wheatley utiliza la exageración y el humor negro para convertir esa idea en espectáculo, pero algunas de las imágenes terminan teniendo bastante más mordiente de lo que aparentan.

Bob Odenkirk vuelve a demostrar que su transformación en improbable héroe de acción tiene recorrido. Después de Nobody, el actor ha encontrado un territorio donde su físico aparentemente corriente y su rostro de hombre que preferiría estar en cualquier otro sitio se convierten en armas narrativas. En Normal, además, esa imagen encaja perfectamente con un sheriff que llega buscando tranquilidad y termina librando una guerra privada en las calles nevadas de un pueblo que guarda demasiados cadáveres bajo la alfombra.

Ben Wheatley entrega una película rápida, violenta, peculiar y conscientemente excesiva. Algunas piezas del rompecabezas podrían estar mejor ensambladas, pero cuando Normal decide apretar el gatillo lo hace con suficiente energía como para que resulte difícil apartar la mirada.

Y quizá esa sea la mejor manera de entrar en ella: aceptar que detrás de ese nombre tan inocente se esconde un pueblo donde absolutamente todo puede salir mal. Porque cuando Ulysses descubre lo que realmente ocurre en Normal, ya es demasiado tarde para marcharse tranquilamente. Solo queda sobrevivir.

Autor: Don Hollywood



Comentarios

  1. Tiene un aire a Fargo, puede que sea por lo del sheriff solitario, paisajes nevados. La peli esta bien y tiene mas aire a Nadie que otra cosa.

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