MUERE MARJOE GORTNER, DEL NIÑO PREDICADOR AL ACTOR QUE CONVIRTIÓ SU PROPIA VIDA EN UNA PELÍCULA
MUERE MARJOE GORTNER, DEL NIÑO PREDICADOR AL ACTOR QUE CONVIRTIÓ SU PROPIA VIDA EN UNA PELÍCULA
Nacimiento: 14 de enero de 1944, Long Beach, California, Estados Unidos.
Fallecimiento: 2 de octubre de 2026, Santa Fe, Nuevo México, Estados Unidos.
Edad: 82 años.
Causa de la muerte: complicaciones derivadas de una insuficiencia cardiaca congestiva que padecía desde hacía años.
Marjoe Gortner tuvo una de las biografías más insólitas que haya producido el mundo del espectáculo estadounidense. Antes de convertirse en actor de cine y televisión, antes de aparecer en películas como Terremoto, Starcrash o Wild Bill, antes incluso de comprender realmente lo que significaba ser famoso, ya era una celebridad. Tenía cuatro años y recorría Estados Unidos vestido como un pequeño predicador evangélico, pronunciando sermones ante multitudes de adultos que acudían fascinadas a contemplar al niño prodigio.
Nacido como Hugh Marjoe Ross Gortner en Long Beach, California, el 14 de enero de 1944, creció en una familia profundamente vinculada al evangelismo. Su padre, Vernon Robert Gortner, pertenecía a una familia de ministros evangélicos y su madre, Marge Gortner, desempeñó también un papel decisivo en la construcción de la carrera religiosa de su hijo. El nombre artístico Marjoe procedía de la combinación de Mary y Joseph.
Desde muy pequeño demostró una extraordinaria facilidad para hablar delante de otras personas, imitar gestos y captar la atención de los adultos. Sus padres vieron en aquellas aptitudes una oportunidad. A los cuatro años fue ordenado ministro pentecostal y comenzó una carrera que lo convertiría en una auténtica atracción dentro del circuito de avivamientos religiosos.
La imagen del pequeño Marjoe era difícil de olvidar. Rubio, carismático, expresivo y perfectamente capaz de dominar a un auditorio, hablaba de fe, milagros y salvación con una seguridad impropia de su edad. Su fama se extendió rápidamente y llegó incluso a los noticiarios cinematográficos y a publicaciones nacionales. En 1949 protagonizó una ceremonia matrimonial que recibió una enorme atención mediática, cuando todavía no había cumplido los cinco años.
La infancia de Gortner quedó así completamente condicionada por los escenarios, las iglesias, las carpas y los viajes. Mientras otros niños acudían al colegio y jugaban con sus amigos, él recorría el país participando en reuniones religiosas ante multitudes. Sus padres habían convertido su extraordinaria capacidad para desenvolverse ante el público en un negocio familiar.
Con el paso del tiempo, sin embargo, aquella vida comenzó a adquirir para Marjoe un significado muy diferente. A medida que crecía dejó de creer en aquello que predicaba y comenzó a comprender los mecanismos que se encontraban detrás de aquel espectáculo religioso. Continuó vinculado durante un tiempo al circuito de predicadores y utilizó sus habilidades como orador para ganarse la vida, pero finalmente decidió abandonar aquella actividad.
Su experiencia infantil terminaría convirtiéndose en el acontecimiento que definiría para siempre su existencia.
En 1971 aceptó participar en una última gira de predicación mientras un equipo cinematográfico documentaba lo que sucedía tanto delante como detrás del escenario. El resultado fue Marjoe, documental dirigido por Howard Smith y Sarah Kernochan y estrenado en 1972.
La película mostró al público una cara extraordinariamente cruda del negocio de los avivamientos religiosos. Gortner explicaba ante la cámara los trucos utilizados para conmover a los asistentes, provocar determinadas reacciones y conseguir que entregaran su dinero. La distancia entre el espectáculo público y lo que sucedía cuando las puertas se cerraban resultaba especialmente perturbadora.
Gortner se convirtió así en narrador y protagonista de su propia historia. El documental no solo relataba su pasado: mostraba a un hombre que había aprendido desde niño a interpretar un papel y que ahora utilizaba esa misma capacidad interpretativa para explicar cómo había funcionado aquel mundo.
Marjoe obtuvo el Óscar a la mejor película documental en 1972 y convirtió definitivamente a Gortner en una figura singular dentro de la cultura estadounidense. Paradójicamente, aquella película que cerraba una etapa de su vida terminó abriendo otra.
El antiguo niño predicador decidió probar suerte como actor.
Su primera etapa cinematográfica estuvo marcada por personajes secundarios y por una especial facilidad para interpretar individuos turbios, extravagantes o directamente peligrosos. En 1974 participó en Terremoto, una de las grandes superproducciones de catástrofes de aquella década. Su personaje, un miembro de la Guardia Nacional con comportamiento desquiciado, le permitió demostrar que aquella energía que años atrás había utilizado frente a los fieles podía trasladarse perfectamente a la pantalla.
Durante los años setenta trabajó en títulos de distintos géneros y fue construyendo una presencia reconocible dentro del cine comercial. Apareció en Bobbie Jo and the Outlaw, The Food of the Gods, Viva Knievel!, Acapulco Gold y Starcrash, una extravagante producción de ciencia ficción italiana de 1978 en la que interpretó a Akton.
Starcrash terminaría convirtiéndose con los años en una película de culto, y la participación de Gortner contribuyó a ampliar una filmografía que ya empezaba a moverse con soltura por el territorio de las producciones de género.
También trabajó detrás de las cámaras. En 1978 ejerció como productor de When You Comin' Back, Red Ryder?, demostrando que su interés por el mundo del espectáculo no se limitaba exclusivamente a la interpretación.
La televisión fue otro territorio importante dentro de su carrera. Durante los años setenta y ochenta apareció como invitado en numerosas series estadounidenses, entre ellas Police Story, Barnaby Jones, Medical Center, The A-Team, Airwolf, T.J. Hooker, Street Hawk, Fantasy Island y otras producciones de gran popularidad.
Pero hubo un personaje televisivo que parecía escrito expresamente para él.
Entre 1986 y 1987 apareció en la popular serie Falcon Crest interpretando a Vince Karlotti, un supuesto médium y personaje corrupto que utilizaba sus habilidades para engañar y manipular a los demás. La elección tenía una evidente carga irónica: Gortner interpretaba a un falso vidente después de haber pasado su infancia representando a un predicador que, según él mismo había explicado, utilizaba procedimientos destinados a provocar una respuesta emocional entre los fieles.
Su experiencia vital se había convertido en una herramienta interpretativa extraordinariamente particular.
Gortner continuó trabajando durante las décadas siguientes, aunque cada vez con menor presencia en la gran pantalla. Entre sus trabajos posteriores estuvieron películas como The Survivalist, Sidewinder One, Mausoleum, Jungle Warriors, Hellhole y American Ninja III: Blood Hunt.
En televisión siguió apareciendo ocasionalmente, mientras que su actividad profesional fue tomando otros caminos.
Su último papel cinematográfico llegó con Wild Bill, la película dirigida por Walter Hill en 1995. Allí interpretó a un predicador, cerrando de manera casi circular una trayectoria cinematográfica que había comenzado después de haber sido uno de los predicadores infantiles más famosos de Estados Unidos.
Aunque abandonó progresivamente la interpretación, Gortner permaneció ligado al entretenimiento. Durante años organizó y produjo eventos deportivos protagonizados por celebridades, especialmente torneos de golf y esquí. Aquellas actividades tenían además un importante componente benéfico y llegaron a recaudar millones de dólares destinados a distintas organizaciones.
En esta faceta volvió a demostrar una de las características que habían acompañado toda su vida: una extraordinaria capacidad para reunir personas y convertir cualquier encuentro en un acontecimiento. Entre quienes participaron en aquellos eventos se encontraba el actor Ian Ziering, que años después recordaría a Gortner como una persona de enorme energía y destacaría especialmente su trabajo filantrópico.
Su vida personal tampoco estuvo exenta de cambios. Contrajo matrimonio en varias ocasiones. Entre sus esposas estuvieron Carol Joan Raney, Virginia Humphreys, Agnes Benjamin y la actriz Candy Clark, conocida por películas como American Graffiti. En 2019 se casó en Santa Fe con Susan Magestro, que permaneció a su lado hasta su muerte.
En sus últimos años estableció su vida en Santa Fe, Nuevo México, un lugar que se convirtió en su hogar y donde encontró una existencia mucho más tranquila después de haber pasado buena parte de su juventud viajando constantemente.
Gortner mantuvo además una relación especial con su pasado. Nunca pudo desprenderse completamente de la figura del niño predicador porque aquella experiencia había definido su identidad pública desde una edad extraordinariamente temprana. Pero consiguió algo poco frecuente: transformar aquella historia en una herramienta para comprenderse a sí mismo y, finalmente, convertirla en una película que permitió que millones de personas conocieran la realidad que había detrás de aquella imagen.
Su carrera como actor probablemente habría sido recordada de manera convencional de no existir Marjoe. Sus películas y sus numerosos trabajos televisivos le proporcionaron una trayectoria respetable dentro de Hollywood, pero fue aquella película documental la que hizo de su vida un caso único.
Marjoe Gortner murió el 2 de octubre de 2026 en Santa Fe, a los 82 años, después de padecer durante años una insuficiencia cardiaca congestiva. Deja una historia difícil de resumir en una sola profesión. Fue niño predicador, evangelista, protagonista de un documental premiado con el Óscar, actor, productor y organizador de acontecimientos benéficos.
Sobre todo, fue un hombre que pasó de ser utilizado como espectáculo cuando apenas podía comprenderlo a utilizar su propia experiencia para revelar cómo funcionaba aquel espectáculo desde dentro.
Pocas carreras cinematográficas pueden presumir de tener un comienzo tan extraño y una historia personal tan extraordinaria. Marjoe Gortner llegó al cine después de haber vivido una película mucho antes de ponerse delante de una cámara. Y quizá esa sea la razón por la que, incluso entre los muchos rostros secundarios que poblaron el cine y la televisión estadounidenses durante décadas, el suyo resulta imposible de confundir.
Autor: Don Hollywood





Lo recuerdo sobretodo en papeles de villano tanto en el cine como en la televisión. Lo he visto en sus tres interpretaciones mas recordadas en Terremoto, El alimento de los dioses y en la tercera entrega de El guerrero americano. D.E.P. 🙏🙏🙏
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