FALLECE LA ACTRIZ EVA MARIE SAINT A LOS 102 AÑOS-
FALLECE LA ACTRIZ EVA MARIE SAINT A LOS 102 AÑOS
Fecha de nacimiento: 4 de julio de 1924, Newark, Nueva Jersey, Estados Unidos.
Fecha de fallecimiento: 6 de octubre de 2026, Los Ángeles, California, Estados Unidos.
Edad: 102 años.
Causa de la muerte: causas naturales.
Eva Marie Saint fue una de esas actrices capaces de convertir la contención en una poderosa herramienta interpretativa. Su elegancia, su inteligencia escénica y una particular combinación de fragilidad aparente y enorme fortaleza interior la convirtieron en uno de los rostros más reconocibles del cine estadounidense de la segunda mitad del siglo XX. Su nombre quedó ligado para siempre a dos títulos fundamentales de la historia del séptimo arte, La ley del silencio y Con la muerte en los talones, pero reducir su trayectoria a esas dos películas sería dejar fuera una carrera extraordinariamente rica desarrollada durante casi ocho décadas entre el cine, la televisión y el teatro.
Nacida el 4 de julio de 1924 en Newark, Nueva Jersey, Eva Marie Saint era hija de John Merle Saint y Eva Marie Rice Saint. Su familia tenía raíces cuáqueras y, durante su infancia, se trasladó al estado de Nueva York, donde creció en Delmar, cerca de Albany. Durante aquellos primeros años nadie podía imaginar que aquella muchacha terminaría convirtiéndose en una de las grandes actrices de la edad dorada de Hollywood.
En un principio, Saint pensaba dedicarse a la enseñanza. Ingresó en la Bowling Green State University, en Ohio, donde estudió expresión y teatro y descubrió que la interpretación era mucho más que una afición. Participó activamente en las representaciones universitarias y fue adquiriendo una seguridad que acabaría resultando decisiva para su futuro. Se graduó en 1946 y poco después puso rumbo a Nueva York con la intención de convertirse en actriz profesional.
La ciudad le ofreció sus primeras oportunidades, aunque fueron años de mucho trabajo y escaso reconocimiento. Trabajó en radio, participó en anuncios y comenzó a introducirse en la televisión cuando este medio todavía estaba dando sus primeros pasos. Saint perteneció a aquella extraordinaria generación de intérpretes que aprendieron a actuar en directo, sin la posibilidad de repetir una escena o corregir un error durante el montaje.
También pasó por el Actors Studio, donde recibió la influencia de Lee Strasberg y entró en contacto con las nuevas corrientes interpretativas que estaban transformando el teatro estadounidense. Aquella formación contribuyó a desarrollar un estilo alejado de la exageración y basado en la naturalidad, la escucha y la capacidad para transmitir emociones sin necesidad de subrayarlas.
Durante la segunda mitad de los años cuarenta y los primeros cincuenta comenzó a adquirir una notable reputación en televisión. Participó en programas dramáticos fundamentales de aquella época, entre ellos Studio One, Robert Montgomery Presents y Philco Television Playhouse. Su trabajo llamó poderosamente la atención de crítica y profesionales, hasta el punto de que llegó a ser considerada una de las grandes promesas de la televisión dramática estadounidense.
Uno de sus primeros grandes triunfos llegó con The Trip to Bountiful, de Horton Foote. Primero interpretó el papel de Thelma en televisión y después llevó el personaje a Broadway en 1953, compartiendo escenario con la legendaria Lillian Gish. Su interpretación recibió excelentes críticas y le proporcionó importantes reconocimientos teatrales. La relación profesional y personal que estableció con Gish fue especialmente significativa para ella, y aquella experiencia terminaría teniendo consecuencias extraordinarias.
Entre quienes quedaron impresionados por su trabajo se encontraba Elia Kazan. El director buscaba a la intérprete adecuada para acompañar a Marlon Brando en una película que iba a retratar con una crudeza poco habitual el mundo de los estibadores del puerto de Nueva York. Kazan vio en Saint algo diferente y decidió confiar en una actriz prácticamente desconocida para el cine.
Así llegó La ley del silencio, estrenada en 1954.
Saint interpretó a Edie Doyle, una joven de profundas convicciones religiosas cuyo hermano ha sido asesinado. Frente a la poderosa presencia física y emocional de Marlon Brando, ella construyó un personaje aparentemente delicado pero dotado de una enorme fuerza moral. Su interpretación resultó decisiva para la película y convirtió su debut cinematográfico en uno de los más extraordinarios de la historia de Hollywood.
La película obtuvo ocho premios Oscar y Saint consiguió la estatuilla a la mejor actriz de reparto. Tenía apenas una película en su carrera cinematográfica y ya había alcanzado la cima. Su llegada a Hollywood no podía haber sido más espectacular.
La ceremonia de los Oscar de 1955 estuvo marcada además por una circunstancia muy especial. Saint se encontraba embarazada de su primer hijo cuando recibió el premio. Con una mezcla de nervios, emoción y sentido del humor, comentó durante su discurso que quizá llevaba al bebé allí mismo. Dos días después de la ceremonia nació su hijo Darrell.
Aquel episodio resumía bastante bien la personalidad que Saint mostraría durante toda su vida. Hollywood podía ofrecerle fama, dinero y protagonismo, pero nunca permitió que la industria dictara por completo sus prioridades personales.
En 1951 había contraído matrimonio con Jeffrey Hayden, director y productor de televisión. La relación se prolongó durante 65 años, hasta el fallecimiento de Hayden en 2016. El matrimonio tuvo dos hijos, Darrell y Laurette, y con el paso de las décadas Saint se convirtió también en abuela y bisabuela. Su familia ocupó un lugar fundamental en sus decisiones profesionales.
Tras La ley del silencio llegaron películas como Un sombrero lleno de lluvia y El árbol de la vida, consolidando su reputación como actriz dramática. Sin embargo, el papel que terminaría convirtiéndola definitivamente en un icono internacional todavía estaba por llegar.
En 1959 Alfred Hitchcock la eligió para Con la muerte en los talones.
La decisión tenía algo de arriesgada. Hitchcock quería apartarla de la imagen de joven actriz dramática que había establecido en su debut y convertirla en Eve Kendall, una mujer sofisticada, misteriosa, sensual y mucho más peligrosa de lo que aparentaba. Saint aceptó el desafío y se enfrentó a uno de los papeles femeninos más recordados de toda la filmografía del director.
Frente a Cary Grant, protagonizó una aventura de espionaje que mezclaba suspense, humor, romance y una extraordinaria sofisticación visual. La química entre ambos fue inmediata. Hitchcock también supo aprovechar una faceta de Saint que hasta entonces apenas había tenido ocasión de mostrar: su capacidad para manejar el humor y la ambigüedad sin perder intensidad dramática.
La interpretación de Eve Kendall convirtió a Eva Marie Saint en una estrella internacional. Su imagen rubia, elegante y enigmática quedó asociada para siempre al universo hitchcockiano, aunque ella se encargó posteriormente de demostrar que podía desenvolverse perfectamente lejos de aquel molde.
Después de Con la muerte en los talones llegó una etapa particularmente interesante. Saint trabajó con algunos de los nombres más importantes del cine estadounidense. En Éxodo compartió protagonismo con Paul Newman bajo la dirección de Otto Preminger. También trabajó con Warren Beatty, Karl Malden, Angela Lansbury, Elizabeth Taylor, Richard Burton, James Garner, James Mason, Gregory Peck y Alan Arkin, entre muchos otros.
En los años sesenta intervino en títulos como All Fall Down, El árbol de la vida, 36 horas, Castillos en la arena, ¡Que vienen los rusos!, Grand Prix y La noche de los gigantes. Su presencia en Grand Prix, dirigida por John Frankenheimer, volvió a demostrar que podía moverse con solvencia dentro de producciones de gran escala y reparto internacional.
También encontró espacio para personajes menos convencionales. En ¡Que vienen los rusos!, ¡Que vienen los rusos! mostró una notable vis cómica dentro de una sátira sobre la Guerra Fría. En Loving, de 1970, ofreció una de las interpretaciones más valoradas de su carrera, demostrando que detrás de la imagen sofisticada de la estrella cinematográfica existía una actriz de enorme profundidad.
Sin embargo, Saint nunca persiguió obsesivamente la condición de superestrella. Durante una época en la que Hollywood esperaba que sus principales actrices aparecieran constantemente en las pantallas, ella tomó decisiones que sorprendieron a la industria. Rechazó determinados proyectos y redujo su presencia cinematográfica para dedicar más tiempo a su marido y a sus hijos.
Aquella elección tuvo consecuencias. Durante los años setenta las ofertas cinematográficas de interés comenzaron a disminuir y Saint volvió progresivamente a la televisión y al teatro, medios que conocía perfectamente desde sus primeros años de carrera.
Su regreso a la pequeña pantalla no significó en absoluto un descenso artístico. Continuó participando en telefilmes y miniseries y recibió varias nominaciones a los premios Emmy. Entre ellas destacaron sus trabajos en How the West Was Won y Taxi!!!. Finalmente, en 1990 obtuvo el Emmy por su interpretación en la miniserie People Like Us, un reconocimiento que confirmaba que su talento nunca había dependido exclusivamente de la pantalla cinematográfica.
Durante los años ochenta también apareció en series de televisión de gran popularidad y tuvo una presencia especialmente recordada en Luz de luna, donde interpretó a la madre del personaje de Cybill Shepherd. Su capacidad para adaptarse a distintos registros permitió que siguiera trabajando cuando muchas de las grandes estrellas de su generación ya habían desaparecido de la escena.
El teatro tampoco dejó de formar parte de su vida. Saint regresó periódicamente a los escenarios y demostró que nunca había perdido la conexión con el medio donde había aprendido a desarrollar su oficio. Para ella, la interpretación siempre estuvo ligada al trabajo del actor y no únicamente al glamour asociado a Hollywood.
Durante los años noventa continuó alternando televisión, cine y teatro. Participó en proyectos como Titanic, aunque su presencia cinematográfica fue cada vez más selectiva. Su imagen, sin embargo, permanecía intacta para varias generaciones de espectadores.
En 2005 apareció en Because of Winn-Dixie y Don't Come Knocking. Un año después recuperó una enorme visibilidad internacional al interpretar a Martha Kent, la madre adoptiva de Superman, en Superman Returns. Allí compartió protagonismo con Brandon Routh y volvió a demostrar que una actriz perteneciente a otra época podía integrarse perfectamente en una gran producción contemporánea.
Su trayectoria cinematográfica prosiguió con apariciones cada vez más esporádicas. Entre sus últimos trabajos se encuentra Winter's Tale, estrenada en 2014, además de posteriores trabajos de voz. Su carrera profesional se fue apagando poco a poco, pero nunca llegó a desaparecer completamente del imaginario cinematográfico.
Saint también mantuvo una relación especial con la Bowling Green State University, institución que había contribuido decisivamente a despertar su vocación artística. La universidad creó una beca con su nombre y, años más tarde, dedicó a la actriz un teatro dentro de su centro de artes. Saint regresó en numerosas ocasiones para recordar sus comienzos y compartir su experiencia con las nuevas generaciones.
En 2018 protagonizó uno de sus últimos grandes momentos públicos relacionados con Hollywood al acudir a la ceremonia de los Oscar. Con 93 años, continuaba conservando aquella elegancia que había caracterizado su presencia desde los años cincuenta.
El 4 de julio de 2024 celebró su centenario rodeada por varias generaciones de su familia. Convertirse en centenaria la situó definitivamente entre las últimas grandes supervivientes del Hollywood clásico, una generación de intérpretes que había compartido pantalla con nombres como Marlon Brando, Cary Grant, Paul Newman, Elizabeth Taylor, Gregory Peck o Richard Burton.
Eva Marie Saint falleció el 6 de octubre de 2026 en su casa de Los Ángeles, a los 102 años, por causas naturales. Su marido, Jeffrey Hayden, había fallecido una década antes, pero la actriz mantuvo hasta el final el vínculo con la familia que había construido junto a él.
Su desaparición supone la pérdida de una de las últimas grandes protagonistas de una época irrepetible del cine estadounidense. Saint tuvo una carrera singular porque nunca necesitó aparecer constantemente para permanecer en la memoria. Bastaron unos pocos personajes extraordinarios para convertirla en inmortal.
Edie Doyle en La ley del silencio le proporcionó un Oscar en su primera película. Eve Kendall en Con la muerte en los talones la convirtió en una de las mujeres más fascinantes del cine de Alfred Hitchcock. Entre ambos extremos existió una intérprete de enorme sensibilidad, capaz de trabajar con algunos de los directores y actores más importantes del siglo XX y, al mismo tiempo, suficientemente independiente como para apartarse de Hollywood cuando consideró que su vida familiar debía ocupar el primer plano.
Eva Marie Saint perteneció a una generación de actores que ayudó a cambiar la manera de interpretar delante de una cámara. Su estilo estaba basado en la mirada, el silencio, la naturalidad y una extraordinaria capacidad para hacer que incluso los personajes más elegantes conservaran una dimensión humana.
Con su muerte desaparece una de las últimas conexiones directas con aquel Hollywood en el que una actriz podía debutar ganando un Oscar, convertirse después en musa de Hitchcock y, aun así, decidir que la fama no era lo más importante de su vida.
Su legado queda asociado a dos obras maestras, pero también a una carrera mucho más extensa y rica, desarrollada entre el teatro, la televisión y el cine. Eva Marie Saint no necesitó interpretar cientos de protagonistas para dejar una huella profunda. Le bastó saber elegir sus personajes, trabajar con rigor y conservar durante más de siete décadas una dignidad profesional que terminó convirtiéndola en una auténtica leyenda.
Autor: Django il bastardi





Toda una leyenda del séptimo arte, El árbol de la vida, Con la muerte en los talones, Éxodo, La ley del silencio, y tantas y tantas otras. En televisión destaco como la madre de Cybill Shepherd en Luz de luna. D.E.P. 🙏🙏🙏
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