ENTRE DOS JURAMENTOS (1950). ROBERT WISE Y EL PRECIO DEL HONOR EN EL LEJANO OESTE

 

ENTRE DOS JURAMENTOS (1950).

ROBERT WISE Y EL PRECIO DEL HONOR EN EL LEJANO OESTE

REPARTO: JOSEPH COTTEN, LINDA DARNELL, JEFF CHANDLER, CORNEL WILDE, DALE ROBERTSON, JAY C. FLIPPEN, NOAH BEERY JR., ARTHUR HUNNICUTT, HARRY VON ZELL, JOHNNY SANDS

DIRECTOR: ROBERT WISE 

MÚSICA: HUGO FRIEDHOFER 

PRODUCTORA: 20TH CENTURY FOX 

DURACIÓN: 92 min.

PAÍS: ESTADOS UNIDOS

La guerra termina mucho antes de que desaparezca el odio. Las heridas permanecen, los recuerdos siguen alimentando las rivalidades y los hombres que ayer se enfrentaban a muerte descubren que el destino puede colocarlos bajo una misma bandera. En ese territorio de contradicciones se desarrolla Entre dos juramentos, un western de 1950 dirigido por Robert Wise que utiliza el paisaje fronterizo estadounidense para reflexionar sobre la lealtad, el resentimiento y las dificultades de reconciliar a quienes han aprendido a considerar enemigo al hombre que tienen enfrente.

La acción transcurre durante la Guerra de Secesión. Un grupo de soldados confederados, prisioneros del ejército de la Unión, recibe una propuesta que puede cambiar su destino: recuperar la libertad a cambio de incorporarse a las tropas federales para proteger un remoto puesto militar en Nuevo México. Para el coronel Clay Tucker, interpretado por Joseph Cotten, la decisión supone enfrentarse a un dilema de enormes proporciones. Aceptar significa salvar a sus hombres de las duras condiciones del cautiverio, pero también prestar juramento a una causa contra la que ha combatido. Su palabra tiene un valor extraordinario y cumplirla puede exigirle sacrificios que jamás habría imaginado.

Robert Wise construye el relato alrededor de esa tensión moral. El fuerte al que llegan los antiguos prisioneros se convierte en un escenario donde la desconfianza domina las relaciones cotidianas. Los soldados del Norte contemplan a sus nuevos compañeros con prevención, mientras los confederados deben demostrar que su aceptación del acuerdo responde a una necesidad legítima y que todavía conservan su dignidad. La convivencia está marcada por las sospechas, los recelos y la memoria de una guerra que ha dividido familias y comunidades.

Jeff Chandler encarna al mayor Henry Kenniston, responsable del puesto fronterizo, un militar endurecido por sus experiencias y poco dispuesto a confiar en hombres que hasta hace poco pertenecían al bando contrario. Su enfrentamiento con Tucker constituye uno de los ejes dramáticos de la película. Ambos conocen el significado de la disciplina y comprenden el peso de las responsabilidades militares, pero sus experiencias y prejuicios los conducen por caminos diferentes. La relación entre ellos evoluciona dentro de un ambiente donde cualquier gesto puede interpretarse como una provocación y donde ganarse el respeto ajeno exige mucho más que pronunciar un discurso solemne.

Cornel Wilde aporta otro matiz a la historia como el capitán Mark Bradford, un oficial de la Unión que desempeña un papel importante en el destino del grupo. Su actitud permite explorar la posibilidad de que el respeto profesional sobreviva a las diferencias ideológicas. La película encuentra en esos vínculos una de sus ideas más interesantes: la guerra puede obligar a los hombres a combatir entre sí, pero también revela cualidades personales que atraviesan las fronteras establecidas por los uniformes.

Linda Darnell interpreta a Elena Kenniston, una joven viuda cuya presencia introduce una dimensión sentimental en el relato. Su personaje queda atrapado en el aislamiento del fuerte y en las tensiones que enfrentan a los hombres que lo habitan. Elena añade complejidad a las relaciones personales y contribuye a que el argumento se desplace ocasionalmente hacia los conflictos íntimos. Aunque el componente romántico no siempre alcanza la misma fuerza que el drama militar, ayuda a recordar que detrás de las obligaciones y los juramentos existen personas con deseos, pérdidas y sentimientos difíciles de controlar.

La dirección de Wise destaca por su sobriedad. Lejos de convertir cada enfrentamiento en una exhibición grandilocuente, el cineasta concede espacio a las miradas, los silencios y las conversaciones cargadas de desconfianza. La violencia forma parte del relato, pero el interés principal reside en las consecuencias que deja sobre quienes deben seguir viviendo después de ella. El paisaje de Nuevo México refuerza esa sensación de aislamiento: horizontes amplios, distancias enormes y un puesto militar que parece suspendido entre dos mundos, tan lejos de la guerra civil como de cualquier promesa de tranquilidad.

El conflicto con los pueblos indígenas introduce el peligro exterior que amenaza la frágil convivencia entre los soldados. Conviene contemplar este aspecto desde la perspectiva histórica y cinematográfica de su época, porque la representación de los indígenas responde a convenciones del western clásico que simplificaban sus motivaciones y los situaban habitualmente como adversarios de los protagonistas. Esa limitación no impide apreciar el mecanismo dramático que articula la película: la aparición de una amenaza común obliga a hombres enfrentados a decidir si sus antiguas rivalidades importan más que su supervivencia.

El guion avanza con algunos desequilibrios y determinadas relaciones podrían haber recibido un desarrollo más profundo. La trama alterna el drama psicológico, los enfrentamientos militares y los elementos sentimentales sin alcanzar siempre una integración perfecta. Sin embargo, la interpretación de Joseph Cotten aporta una notable solidez al conjunto. Su coronel Tucker es un hombre que intenta conservar la dignidad en circunstancias adversas, consciente de que cada decisión puede comprometer su honor y el futuro de los soldados que dependen de él.

Entre dos juramentos ocupa un lugar interesante dentro del western estadounidense de los años cincuenta. Su argumento permite abordar las divisiones surgidas de la Guerra de Secesión desde un escenario fronterizo donde la reconciliación resulta tan necesaria como difícil. Robert Wise demuestra su interés por los personajes sometidos a dilemas morales y por los ambientes en los que la tensión nace tanto de los enfrentamientos visibles como de las emociones reprimidas.

Al terminar la película queda la imagen de unos hombres obligados a convivir bajo una misma bandera mientras intentan reconciliar sus convicciones con las exigencias de la supervivencia. El verdadero combate se libra en su interior, entre el juramento pronunciado y la fidelidad a aquello en lo que siempre han creído. Esa lucha íntima proporciona a Entre dos juramentos su mayor atractivo y convierte este western en una reflexión clásica sobre el honor, la reconciliación y el elevado precio de aprender a confiar en el antiguo enemigo.

Autor: Don Hollywood



Comentarios

  1. Un buen western con buenas interpretaciones y en donde hay un dilema ser fiel a una causa o anteponer el honor a todo lo demás. Muy distraído.

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