DETECTIVE DEE Y EL MISTERIO DE LA LLAMA FANTASMA (2010). UN LABERINTO DE FUEGO, INTRIGA Y ARTES MARCIALES



DETECTIVE DEE Y EL MISTERIO DE LA LLAMA FANTASMA (2010).

UN LABERINTO DE FUEGO, INTRIGA Y ARTES MARCIALES

REPARTO: TONY LEUNG, DENG CHAO, CARINA LAU, LI BINGBING, ANDY LAU, SOS HAROYAN, JEAN-MICHEL CASANOVA, JIALIN ZHAO, QIN YAN, YAO LU, WANG DESHUN, MICKEY HE, VERONICA FAYE FOO, YANMING JIANG

DIRECTOR: TSUI HARK 

MÚSICA: PETER KAM 

PRODUCTORA: CHINA FILM GROUP 

DURACIÓN: 123 min.

PAÍS: HONG KONG, CHINA

Un hombre arde en mitad de la noche sin que nadie consiga explicar cómo. Su cuerpo queda reducido a cenizas mientras las llamas parecen surgir desde el interior, dejando tras de sí un misterio que amenaza con perturbar la celebración más importante del imperio. La investigación conduce hasta una corte imperial llena de conspiraciones, ambiciones y secretos, y allí Tsui Hark encuentra el terreno perfecto para desplegar una de las aventuras más deslumbrantes del cine fantástico asiático reciente.

Detective Dee y el misterio de la llama fantasma arranca con una premisa detectivesca y poco a poco va convirtiéndose en un gigantesco espectáculo donde caben la intriga política, las artes marciales, la fantasía sobrenatural, los monstruos, los venenos y una imaginación visual que parece no tener intención alguna de detenerse. La película posee el espíritu de una novela de aventuras ilustrada con cientos de páginas arrancadas de un sueño febril.

Tony Leung Chiu-wai encarna al célebre Detective Dee con una mezcla de autoridad, inteligencia y serenidad que permite que el personaje atraviese el caos sin perder jamás su centro. Dee ha pasado años encarcelado por enfrentarse al poder imperial, pero su capacidad para resolver enigmas resulta demasiado valiosa cuando las misteriosas muertes empiezan a multiplicarse. Su regreso a la acción lo coloca en el corazón de una investigación en la que prácticamente nadie parece decir toda la verdad.

Tsui Hark convierte esa búsqueda de respuestas en una auténtica montaña rusa. Una pista conduce a otra, los sospechosos aparecen y desaparecen, las alianzas cambian y cada escenario puede esconder una amenaza. La película disfruta especialmente cuando introduce elementos aparentemente imposibles y obliga al espectador a preguntarse si está contemplando un fenómeno sobrenatural o simplemente una conspiración extraordinariamente elaborada.

La puesta en escena es uno de sus grandes placeres. Palacios monumentales, bosques envueltos en niebla, pasadizos secretos, construcciones gigantescas y paisajes que parecen pertenecientes a un universo paralelo forman un escenario donde la realidad puede romperse en cualquier momento. La fotografía apuesta por una estética exuberante y casi pictórica, mientras la cámara se mueve con una libertad que transforma cada combate en una coreografía aérea.

Las secuencias de acción poseen una energía desbordante. Los personajes saltan, vuelan, esquivan ataques imposibles y utilizan armas y técnicas que parecen salidas de una leyenda. Pero debajo del espectáculo existe una película muy pendiente de sus enigmas. Tsui Hark sabe que el combate funciona mejor cuando existe algo que descubrir después de que las espadas hayan dejado de cruzarse.

Uno de los mayores aciertos consiste precisamente en esa combinación de géneros. La investigación criminal aporta estructura, la fantasía ensancha el universo y las artes marciales proporcionan el movimiento. Todo ello está atravesado por una intriga política relacionada con la sucesión imperial y con la enorme maquinaria de poder que rodea a la emperatriz Wu Zetian. El resultado posee una dimensión casi operística, con personajes que parecen moverse dentro de una partida de ajedrez cuyo tablero ocupa todo el imperio.

Carice van Houten, Andy Lau y Li Bingbing completan un reparto que entiende perfectamente el tono de aventura y misterio que propone la película. Cada interpretación contribuye a esa sensación de estar recorriendo un mundo poblado por figuras legendarias, donde un gesto puede esconder una amenaza y una conversación aparentemente inocente puede modificar el rumbo de toda la investigación.

Quizá el aspecto más estimulante de Detective Dee y el misterio de la llama fantasma sea su absoluta confianza en la imaginación. Tsui Hark rueda como alguien que todavía disfruta descubriendo qué puede hacer una película. No teme exagerar, mezclar tonalidades o llevar una situación hasta terrenos delirantes. Su cine abraza el artificio y consigue que esa extravagancia forme parte de su encanto.

La película también sabe crear momentos de auténtica belleza. Entre persecuciones, explosiones y combates aparecen imágenes suspendidas en el tiempo, con personajes diminutos frente a arquitecturas colosales o figuras recortadas contra paisajes cubiertos de bruma. Esa dimensión visual consigue que la aventura tenga una personalidad propia y evita que el espectáculo termine reducido a una sucesión de escenas de acción.

Detective Dee y el misterio de la llama fantasma exige dejarse llevar. Quien busque una investigación criminal de corte clásico puede encontrarse con demasiadas criaturas, acrobacias y fenómenos extraordinarios. Quien acepte las reglas de Tsui Hark entra en un universo fascinante, barroco y tremendamente divertido.

Tony Leung conduce la película con la calma necesaria para que semejante torbellino no pierda su rumbo. A su alrededor, Tsui Hark levanta un gigantesco mecanismo de aventuras en el que el fuego, la política, la magia y la espada terminan formando parte del mismo misterio.

Una película espectacular, imaginativa y deliciosamente excesiva, de esas que recuerdan que el cine de aventuras todavía puede sorprender cuando se atreve a abrir todas las puertas de la fantasía.

Autor: Don Hollywood




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