DAISY EDGAR-JONES REVELA QUE EL RODAJE DE TWISTERS LE HA DEJADO SECUELAS AUDITIVAS
DAISY EDGAR-JONES REVELA QUE EL RODAJE DE TWISTERS LE HA DEJADO SECUELAS AUDITIVAS
Las condiciones extremas que exige una película de catástrofes pueden dejar huella mucho después de que las cámaras hayan dejado de grabar. Daisy Edgar-Jones ha explicado que todavía sufre una pérdida parcial de audición en el oído izquierdo como consecuencia del rodaje de Twisters, la producción de 2024 en la que compartió protagonismo con Glen Powell. La actriz británica ha relatado su experiencia en el pódcast Therapuss, presentado por Jake Shane, donde reconoció que aún se nota «ligeramente sorda» de ese oído.
El problema estaría relacionado con las constantes ráfagas de viento a las que tuvo que enfrentarse durante la filmación. Edgar-Jones recibía directamente de lado las corrientes de aire, que en numerosas ocasiones arrastraban escombros y otros materiales utilizados para recrear la violencia de los tornados. La exposición repetida a esas condiciones terminó pasando factura a su audición, una consecuencia que la intérprete ha recordado al hablar de las dificultades físicas que acompañaron a aquella experiencia cinematográfica.
El rodaje de Twisters convirtió los efectos meteorológicos en una presencia constante para el reparto. La película necesitaba transmitir la fuerza descomunal de los fenómenos naturales y situar a los espectadores en medio de una persecución de tornados. Para conseguirlo, el equipo recurrió a potentes corrientes de aire, lluvia y materiales que simulaban los fragmentos arrastrados por las tormentas. Los actores tuvieron que desenvolverse en escenarios diseñados para reproducir el caos de una catástrofe, soportando unas condiciones que exigían resistencia y concentración.
La experiencia tuvo además un componente casi surrealista. Oklahoma, donde se desarrolló parte del trabajo, ofreció al equipo una demostración real de la fuerza del viento. Según recordó Edgar-Jones, en varias ocasiones las condiciones meteorológicas obligaron a interrumpir el rodaje por la llegada de auténticas tormentas. Una vez que estas habían pasado, la producción volvía a poner en marcha sus dispositivos para recrear artificialmente fenómenos que acababan de experimentar en primera persona.
Esa curiosa coincidencia resume las dificultades de una película que buscaba acercarse al realismo sin perder el control de la puesta en escena. La naturaleza podía alterar los planes de producción en cualquier momento, mientras que los efectos especiales debían reproducir después, de forma calculada, la violencia de los elementos. Para el reparto, la frontera entre las condiciones reales y las recreadas podía resultar especialmente exigente.
Dirigida por Lee Isaac Chung, Twisters llegó a los cines en 2024, casi treinta años después de Twister (1996). La película recuperaba el universo de la caza de tornados mediante una historia independiente, con nuevos personajes y una aproximación actualizada a la tecnología utilizada para estudiar las tormentas.
Edgar-Jones interpretaba a Kate Carter, una meteoróloga que había dejado atrás su peligrosa afición por perseguir tornados después de sufrir una experiencia traumática. Su regreso a Oklahoma la llevaba a colaborar con un nuevo equipo y a enfrentarse de nuevo a unos fenómenos capaces de destruir todo lo que encuentran a su paso. Allí conocía a Tyler Owens, interpretado por Glen Powell, un carismático creador de contenido que documentaba sus arriesgadas expediciones y difundía las imágenes a través de las redes sociales.
La actriz ya había hablado anteriormente de las exigencias de aquella producción. Durante las entrevistas promocionales de 2024 explicó que nunca había realizado auténticas escenas de riesgo antes de participar en la película, pero que la experiencia había despertado su interés por ese tipo de trabajo. También destacó la importancia de los especialistas, cuyo cometido resultó fundamental para que los intérpretes pudieran participar en las secuencias de acción manteniendo unas condiciones de seguridad adecuadas.
Sin embargo, la revelación sobre su audición añade una perspectiva distinta a aquellos recuerdos. Las películas de gran espectáculo suelen mostrar en pantalla a sus protagonistas enfrentándose a huracanes, explosiones o derrumbamientos, mientras que el trabajo necesario para construir esas imágenes queda fuera de campo. En este caso, la experiencia de Edgar-Jones pone de relieve las exigencias físicas que pueden acompañar a una producción de semejante escala y las consecuencias que, en ocasiones, persisten después del estreno.
La actriz no ha perdido de vista sus próximos compromisos profesionales. El 23 de octubre llegará a los cines españoles Sentido y sensibilidad, una nueva adaptación de la célebre novela de Jane Austen dirigida por Georgia Oakley. Edgar-Jones encarna a Elinor Dashwood, la hermana mayor de una familia que debe afrontar dificultades económicas, expectativas sociales y sentimientos que chocan con las convenciones de su época.
El contraste entre ambos proyectos resulta llamativo. Después de enfrentarse a los efectos de una tormenta cinematográfica y a las exigencias de una superproducción de acción, la intérprete se adentra en un universo de emociones contenidas, relaciones familiares y conflictos sentimentales ambientado en la Inglaterra de otra época.
Su testimonio sobre Twisters deja, entretanto, una cuestión importante: el espectáculo cinematográfico tiene un coste humano que no siempre resulta visible para el público. En su caso, la actriz continúa notando una alteración auditiva que relaciona con aquellas jornadas de rodaje. La persistencia del problema merece atención médica, ya que una pérdida de audición después de una exposición intensa al ruido o a condiciones físicas extremas debe ser evaluada por profesionales.
Mientras su carrera continúa avanzando con nuevos proyectos, la experiencia de Daisy Edgar-Jones recuerda que, detrás de las imágenes de viento y destrucción que hacen vibrar una sala de cine, existe un equipo de profesionales que trabaja para convertir lo extraordinario en algo creíble. Y, a veces, las huellas de esa aventura permanecen mucho después de que la tormenta haya desaparecido de la pantalla.
Autor: Jordi Quesada Galdeano

Como cualquier profesión, tiene sus riesgos, y sobretodo en films de accion.
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