BAD APPLES (MALAS MANZANAS) (2025). CUANDO LA DESESPERACIÓN ENTRA EN EL AULA
BAD APPLES (MALAS MANZANAS) (2025).
CUANDO LA DESESPERACIÓN ENTRA EN EL AULA
REPARTO: SAOIRSE RONAN, EDDIE WALLER, NIA BROWN, JACOB ANDERSON, RAKIE AYOLA, ROBERT EMMS, SEAN GILDER, JACK ASHTON, KERRY HOWARD, JAYE JAKOBS, KIRRIS RIVIERE, REENA DUSILA, JOANNA VAN KAMPEN
DIRECTOR: JONATAN ETZLER
MÚSICA: CHRIS ROE
PRODUCTORA: PARAMOUNT PICTURES
DURACIÓN: 103 min.
PAÍS: REINO UNIDO
El sonido de una clase fuera de control puede convertirse en una auténtica pesadilla para quien debe mantener el orden, enseñar y conseguir que un grupo de niños avance unido. En Bad Apples (Malas manzanas), el director Jonatan Etzler convierte esa situación cotidiana en una espiral de decisiones disparatadas, incómodas y moralmente aterradoras. Lo que comienza como el retrato de una profesora desbordada por las circunstancias termina abriendo una grieta en nuestra percepción de la autoridad, la educación y los límites que una persona puede cruzar cuando siente que todo se derrumba a su alrededor.Maria Spencer, interpretada por una magnífica Saoirse Ronan, es una maestra de primaria que intenta sacar adelante a sus alumnos mientras lucha contra un problema que parece devorar cualquier posibilidad de normalidad: Danny, un niño conflictivo cuyo comportamiento altera constantemente el funcionamiento de la clase. Los esfuerzos de Maria chocan con una situación cada vez más difícil de manejar, y la presión profesional termina mezclándose con su agotamiento personal. Cuando un incidente desencadena una serie de acontecimientos inesperados, la profesora toma una decisión que cambiará radicalmente su vida: acaba llevando al muchacho a su propia casa y encerrándolo en el sótano.
La premisa posee una fuerza provocadora que Etzler aprovecha para construir una comedia negra de nervio creciente. La película encuentra buena parte de su eficacia en el contraste entre la gravedad de lo que sucede y la manera casi absurda en que los personajes intentan seguir adelante como si todavía fuera posible mantener las apariencias. Maria sabe que ha cometido un acto imperdonable, pero el mundo exterior le reserva una sorpresa que complica todavía más su situación. Sin Danny en el aula, los demás alumnos parecen progresar, la convivencia mejora y las personas responsables del centro comienzan a valorar positivamente su trabajo.
Ese giro convierte la película en una sátira especialmente mordaz sobre los mecanismos de una sociedad que mide los resultados sin detenerse demasiado a examinar cómo se han conseguido. La aparente mejoría del grupo amenaza con convertirse en una justificación para el comportamiento de Maria, mientras ella se hunde en una contradicción que cada vez resulta más difícil ocultar. La presión institucional, las expectativas de las familias y la necesidad de demostrar que todo funciona alimentan una farsa que adquiere tintes progresivamente siniestros.
Saoirse Ronan sostiene el relato con una interpretación llena de matices. Su Maria conserva una apariencia de normalidad incluso cuando sus decisiones empiezan a resultar aterradoras. En su rostro conviven el miedo, la vergüenza, el cansancio y una obstinación que le impide reconocer hasta dónde ha llegado. La actriz comprende que el personaje necesita conservar una dimensión humana para que la historia funcione: podemos entender su agotamiento y sus frustraciones, aunque eso jamás convierta sus actos en aceptables. Esa tensión moral constituye uno de los mayores atractivos de la película.
Eddie Waller, por su parte, compone a Danny como un personaje incómodo, imprevisible y difícil de encasillar. Su comportamiento provoca desesperación entre los adultos, pero la película deja espacio para preguntarse qué circunstancias rodean al niño y qué responsabilidades corresponden a quienes deberían cuidarlo. Nia Brown también destaca en el papel de Pauline, una alumna cuya actitud introduce nuevas capas de inquietud en una historia que juega constantemente con las apariencias.
La dirección de Jonatan Etzler apuesta por una puesta en escena funcional, atenta al deterioro emocional de la protagonista y al contraste entre el colegio y el espacio doméstico donde se desarrolla la parte más perturbadora de la trama. La música de Chris Roe acompaña la evolución del relato y contribuye a mantener esa sensación de incomodidad que surge cuando el humor y el peligro comparten el mismo espacio. El guion de Jess O'Kane, basado en la novela De Oönskade, de Rasmus Lindgren, encuentra sus mejores momentos cuando deja que las situaciones hablen por sí solas y obliga al espectador a enfrentarse a sus propias reacciones.
Sin embargo, la película no siempre consigue llevar su provocación hasta las últimas consecuencias. Algunas situaciones parecen pedir una exploración más profunda de sus implicaciones, mientras que el equilibrio entre la sátira social, el suspense y la comedia negra resulta irregular en determinados pasajes. La historia dispone de material suficiente para profundizar todavía más en las contradicciones del sistema educativo y en la facilidad con la que una comunidad puede aceptar explicaciones convenientes, pero en ocasiones prefiere avanzar mediante nuevos giros antes que detenerse en todas las preguntas que plantea.
Aun con esas limitaciones, Bad Apples deja una impresión persistente. Su mayor virtud consiste en transformar una situación extrema en una incómoda reflexión sobre la responsabilidad individual y colectiva. La película nos obliga a observar cómo una persona aparentemente corriente puede deslizarse hacia decisiones cada vez más graves cuando encuentra motivos para convencerse de que está haciendo lo necesario. También señala la facilidad con la que quienes rodean a esa persona pueden mirar hacia otro lado cuando los resultados parecen favorables.
El título adquiere así una resonancia amarga. ¿Quién decide qué alumno merece ser señalado como una manzana podrida? ¿Qué ocurre cuando el problema que todos quieren eliminar termina revelando las miserias de quienes pretenden resolverlo? Etzler no ofrece respuestas sencillas, y esa falta de comodidad forma parte del interés de su propuesta.
Bad Apples (Malas manzanas) es una comedia negra de considerable personalidad, sostenida por una interpretación sobresaliente de Saoirse Ronan y por una premisa capaz de provocar risas nerviosas, rechazo y reflexión. Su recorrido presenta algunas irregularidades, pero conserva suficiente audacia para convertir un conflicto escolar en una historia perturbadora sobre los límites de la autoridad. Cuando termina, queda flotando una pregunta difícil de esquivar: en una sociedad obsesionada con corregir los problemas, ¿cuántas injusticias estamos dispuestos a tolerar con tal de que las cosas parezcan funcionar?
Autor: Don Hollywood


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