ADIOS A RICHARD RIEHLE (12 DE MAYO DE 1948 – 15 DE OCTUBRE DE 2026)
ADIOS A RICHARD RIEHLE (12 DE MAYO DE 1948 – 15 DE OCTUBRE DE 2026)
Causa de la muerte: causas naturales, según las informaciones difundidas tras su fallecimiento en Los Ángeles, California. Tenía 78 años.
Richard Mathias Riehle fue un actor estadounidense de carácter, uno de esos intérpretes cuya presencia parecía formar parte de la propia memoria del cine y la televisión. Con su imponente complexión, su característico bigote, su voz reconocible y una extraordinaria capacidad para desenvolverse en registros muy diferentes, construyó una carrera de casi cinco décadas en la que participó en más de 400 producciones. Aunque rara vez ocupó el primer plano de las grandes superproducciones, supo convertir numerosos personajes secundarios en presencias memorables, desde funcionarios y policías hasta empresarios, profesores, padres de familia y figuras de autoridad.
Su rostro resultó familiar para varias generaciones de espectadores, especialmente por su participación en películas tan populares como Arde Mississippi, El fugitivo, Decisión crítica, Casino, De boda en boda, La boda de mi mejor amiga y, sobre todo, Trabajo basura, la comedia de culto dirigida por Mike Judge en la que interpretó a Tom Smykowski. En televisión también dejó una huella considerable gracias a su participación en Grounded for Life y a sus diferentes apariciones en el universo de Star Trek.
La trayectoria de Riehle representa el valor de esos actores secundarios que sostienen una película con apenas unas escenas, aportan credibilidad a una historia y consiguen que el público recuerde a sus personajes mucho después de haber terminado la proyección.
Infancia y formación: los primeros pasos de un actor inesperado
Richard Mathias Riehle nació el 12 de mayo de 1948 en Menomonee Falls, una localidad del estado de Wisconsin, Estados Unidos. Creció en una familia numerosa, con seis hermanos, en un entorno alejado de los grandes centros de producción cinematográfica. Su madre, Mary Margaret Walsh, trabajaba como enfermera, mientras que su padre, Herbert John Riehle, desempeñaba su labor como empleado del servicio postal.
Durante su juventud no parecía tener garantizado un futuro en Hollywood. Su camino hacia la interpretación surgió de manera casi accidental, cuando cursaba sus últimos estudios universitarios en la Universidad de Notre Dame, institución situada en Indiana y conocida tanto por su tradición académica como por su relevancia deportiva.
Riehle se graduó en 1970 con una formación en expresión oral y arte dramático. La interpretación había comenzado a ganar terreno en sus intereses cuando descubrió las posibilidades del teatro universitario. Aquel acercamiento resultó decisivo, pues le permitió experimentar con diferentes aspectos del trabajo escénico y comprender que podía desarrollar una carrera profesional en el mundo de la actuación.
Su entrada en ese ámbito no estuvo marcada por una aparición espectacular ni por el descubrimiento inmediato de un gran talento por parte de un estudio cinematográfico. Fue una evolución gradual, impulsada por la curiosidad, la experiencia práctica y la voluntad de aprender un oficio que exigía disciplina y una considerable capacidad de adaptación.
Tras completar sus estudios en Notre Dame, continuó su preparación en la Universidad de Minnesota, donde obtuvo un máster en Bellas Artes. Durante esta etapa amplió sus conocimientos interpretativos y se familiarizó con el funcionamiento de una producción teatral, desde la construcción de personajes hasta las diferentes responsabilidades que intervienen en el montaje de una obra.
Aquella formación académica le proporcionó una base sólida para enfrentarse a los escenarios profesionales. También contribuyó a desarrollar una de las cualidades que definirían su trayectoria: la capacidad de integrarse en proyectos muy diferentes sin perder naturalidad ni precisión.
Los comienzos profesionales y la llegada al cine
Antes de consolidarse como actor cinematográfico, Riehle desarrolló buena parte de su aprendizaje en los escenarios. Trabajó en el Meadow Brook Theatre de Rochester, Michigan, y posteriormente participó en producciones teatrales regionales del noroeste de Estados Unidos. Aquellos años le permitieron adquirir experiencia, descubrir distintos estilos interpretativos y familiarizarse con el trabajo en equipo que caracteriza al teatro.
Su primera aparición cinematográfica llegó en 1975 con Rooster Cogburn, western protagonizado por John Wayne y Katharine Hepburn. Su participación fue tan pequeña que ni siquiera consiguió localizarse a sí mismo en el montaje definitivo cuando años después recordó aquella experiencia. El paso por la película, sin embargo, le abrió una puerta hacia el medio audiovisual.
Su primera intervención cinematográfica con diálogo llegó en 1977, con Joyride, película en la que compartió reparto con Desi Arnaz Jr., Anne Lockhart, Robert Carradine y Melanie Griffith. A partir de ese momento comenzó a acumular pequeños papeles en producciones de cine y televisión, construyendo poco a poco una carrera basada en la constancia.
Durante sus primeros años tuvo que aceptar personajes de dimensiones muy distintas, una circunstancia habitual para los intérpretes que trabajan lejos del estrellato. En lugar de esperar una oportunidad que lo convirtiera de inmediato en protagonista, Riehle fue consolidando su oficio mediante numerosas colaboraciones, aprendiendo a aprovechar cada aparición y a encontrar matices incluso en personajes que apenas disponían de unas líneas.
Su físico corpulento y su bigote se convirtieron en rasgos característicos. Los responsables de reparto podían imaginarlo como un policía, un supervisor, un funcionario, un hombre de negocios o un vecino de apariencia severa. Sin embargo, bajo esa imagen contundente existía un intérprete con una considerable facilidad para la comedia y para transmitir cierta vulnerabilidad.
El reconocimiento con Arde Mississippi
Uno de los primeros trabajos cinematográficos importantes de Richard Riehle llegó en 1989, cuando participó en Arde Mississippi, el drama dirigido por Alan Parker y protagonizado por Gene Hackman, Willem Dafoe y Frances McDormand.
Ambientada en el contexto de la lucha contra el racismo en el sur de Estados Unidos durante la década de 1960, la película reconstruía la investigación de la desaparición de tres activistas por los derechos civiles y las tensiones existentes en una comunidad dominada por la discriminación racial.
Riehle interpretó a un integrante del entorno militar durante la Guerra de Secesión en su posterior trayectoria cinematográfica, pero fue Arde Mississippi una de las producciones que contribuyeron a situarlo en el radar de proyectos de mayor envergadura. Su presencia en películas con repartos prestigiosos le permitió ganar experiencia en rodajes de gran escala y trabajar junto a intérpretes de primera línea.
En 1989 también participó en otras producciones audiovisuales, mientras continuaba ampliando su actividad televisiva. Su carrera avanzaba mediante una sucesión de oportunidades que, tomadas individualmente, podían parecer modestas, pero que en conjunto estaban formando una filmografía notablemente extensa.
Riehle entendía que su profesión exigía flexibilidad. Podía incorporarse a una producción durante unos días, interpretar un personaje con una personalidad muy definida y pasar después a otra historia completamente diferente. Esa disponibilidad, unida a su preparación teatral, terminó convirtiéndose en una de sus mayores fortalezas.
Los años noventa: un rostro habitual del cine estadounidense
La década de 1990 fue especialmente importante para la consolidación profesional de Riehle. Durante aquellos años participó en películas de géneros muy diferentes, desde dramas históricos y thrillers hasta comedias comerciales y producciones de acción.
En 1992 formó parte de De ratones y hombres, adaptación cinematográfica de la novela de John Steinbeck dirigida por Gary Sinise. La historia, ambientada durante la Gran Depresión, seguía a dos trabajadores itinerantes que buscaban sobrevivir en un mundo marcado por la pobreza y la precariedad. Riehle interpretó a Carlson, un trabajador del rancho, dentro de una película que concedía especial importancia a las relaciones humanas y a la fragilidad de los personajes.
Un año después apareció en El fugitivo (1993), el exitoso thriller protagonizado por Harrison Ford y Tommy Lee Jones. La película narraba la huida de un médico condenado injustamente por el asesinato de su esposa mientras intentaba descubrir la verdad y escapar de la persecución de las autoridades.
Riehle interpretó a un guardia que permite que el personaje de Ford escape de la custodia. Se trataba de una intervención breve, pero integrada en una de las secuencias fundamentales de la película, que alcanzó un enorme éxito internacional.
En 1995 participó en Jury Duty, comedia protagonizada por Pauly Shore, donde interpretó al director del centro educativo Beasely. La producción evidenció su capacidad para integrarse en comedias de tono desenfadado, con personajes secundarios que contribuían al ritmo de la historia.
Al año siguiente apareció en Decisión crítica (1996), el thriller de acción dirigido por Stuart Baird y protagonizado por Kurt Russell y Steven Seagal. La película, centrada en una operación para impedir un atentado terrorista a bordo de un avión, reunió a un reparto coral en el que Riehle volvió a demostrar su eficacia en producciones de gran presupuesto.
En 1998 trabajó en Al rojo vivo (Mercury Rising), película de acción protagonizada por Bruce Willis que giraba alrededor de un niño autista capaz de descifrar un código secreto del Gobierno. También durante aquellos años participó en producciones como Casino, el drama criminal dirigido por Martin Scorsese en 1995 y protagonizado por Robert De Niro, Sharon Stone y Joe Pesci.
Su participación en este tipo de títulos contribuyó a que se convirtiera en uno de esos intérpretes que los espectadores reconocían sin necesidad de recordar siempre su nombre. Riehle aportaba familiaridad, solidez y una presencia muy concreta a cada escena, características especialmente valiosas en películas con repartos numerosos.
Trabajo basura: Tom Smykowski y un personaje inolvidable
La película que terminó asociando de manera definitiva el nombre de Richard Riehle a la cultura popular fue Trabajo basura (Office Space), estrenada en 1999 y dirigida por Mike Judge.
Esta comedia se adentraba en la monotonía de las oficinas, las relaciones laborales absurdas y la frustración de quienes pasan sus días atrapados en una estructura empresarial que parece diseñada para deshumanizar a sus trabajadores. Con el tiempo, la película adquirió categoría de obra de culto, especialmente entre quienes reconocían en sus situaciones una representación exagerada, pero familiar, de la vida laboral.
Riehle interpretó a Tom Smykowski, un responsable de producto de la empresa ficticia Initech. Tom se encontraba amenazado por una reestructuración que podía dejarlo sin empleo y trataba desesperadamente de convencer a sus superiores de que sus habilidades seguían siendo necesarias.
Su personaje se definía por una mezcla de inseguridad, indignación y una fe casi conmovedora en su propia importancia profesional. En una de las escenas más recordadas, insiste en que posee grandes habilidades para tratar con las personas, una afirmación que resume la distancia existente entre la imagen que tiene de sí mismo y la consideración que merece dentro de la empresa.
La historia de Tom da un giro inesperado cuando sufre un atropello y obtiene una importante indemnización económica. El dinero le permite abandonar el entorno laboral que tanto detesta y dedicarse a desarrollar una idea disparatada: una alfombrilla que ayuda a las personas a sacar conclusiones precipitadas.
El célebre Jump to Conclusions Mat se convirtió en uno de los elementos más recordados de la película. La ocurrencia refleja el humor absurdo de Mike Judge y la capacidad del guion para convertir las frustraciones cotidianas en situaciones cómicas.
Riehle encontró en Tom Smykowski un personaje que aprovechaba plenamente sus cualidades interpretativas. Su apariencia de ejecutivo de mediana edad, su gesticulación y su manera de transmitir una mezcla de autoridad y desamparo encajaban perfectamente con el universo de la película.
El actor contó posteriormente una curiosa anécdota del rodaje relacionada con la secuencia posterior al accidente de su personaje. Como la producción no disponía de un especialista habitual para realizar el efecto del yeso corporal, contrataron a un profesional sanitario para colocarle un yeso auténtico. Cuando este tuvo que marcharse a trabajar, dejó una herramienta para que un ayudante de producción pudiera retirárselo. Riehle permaneció inmovilizado durante unas ocho horas.
La película no se convirtió inmediatamente en un fenómeno comercial de dimensiones extraordinarias, pero su prestigio fue creciendo con el paso del tiempo. Las sucesivas revisiones del filme consolidaron a Tom Smykowski como uno de los personajes más queridos de la historia, y Riehle pasó a formar parte de una comedia que sigue encontrando nuevos espectadores.
Una carrera televisiva extraordinariamente extensa
La televisión fue otro de los grandes pilares de su trayectoria. Richard Riehle participó en numerosas series estadounidenses, alternando apariciones episódicas con personajes recurrentes y trabajos que le permitieron mostrar registros diferentes.
A lo largo de los años intervino en producciones tan populares como Quantum Leap, Se ha escrito un crimen, L.A. Law, Mis dos padres, Dragnet, Falcon Crest, NCIS, The West Wing, The Middle y Drunk History.
En cada una de ellas podía asumir un papel diferente, adaptándose al tono particular de la serie y a las exigencias de la historia. Su experiencia teatral le permitía entrar rápidamente en situación, mientras que su familiaridad con los rodajes televisivos facilitaba su integración en repartos que debían trabajar con calendarios muy ajustados.
Uno de sus trabajos televisivos más destacados llegó con Grounded for Life, comedia emitida entre 2001 y 2005. En ella interpretó a Walt Finnerty, padre del protagonista Sean Finnerty, encarnado por Donal Logue.
La serie seguía las peripecias de una familia irlandesa-estadounidense y recurría a los conflictos generacionales, las relaciones de pareja y las dificultades de la vida cotidiana para construir sus situaciones humorísticas. Riehle aportó al personaje de Walt una combinación de carácter, calidez y sentido cómico que lo convirtió en una presencia importante dentro del entorno familiar de la ficción.
Su relación profesional con Donal Logue fue especialmente recordada por este último, quien, tras conocerse la muerte del actor, destacó su calidad humana, su humildad y su extraordinaria profesionalidad. Logue también recordó que Riehle había conseguido hacerlo reír de tal manera durante su audición para la serie que terminó cayéndose al suelo.
Aquella anécdota ofrece una imagen bastante reveladora del actor: un intérprete capaz de provocar la risa de sus compañeros sin necesidad de recurrir a grandes artificios y cuya eficacia dependía, en buena medida, de la naturalidad con la que abordaba sus escenas.
Su relación con el universo de Star Trek
Entre las numerosas franquicias en las que participó, Star Trek ocupó un lugar destacado. Riehle apareció en tres de las series de la saga, demostrando su capacidad para integrarse en un universo de ciencia ficción con una identidad visual, narrativa e interpretativa muy definida.
Su intervención más recordada llegó en Star Trek: La nueva generación, donde interpretó a Batai en el episodio «The Inner Light», emitido en 1992. El capítulo, protagonizado por Patrick Stewart en el papel del capitán Jean-Luc Picard, está considerado uno de los episodios más emotivos de la serie.
La historia presenta a Picard viviendo una existencia alternativa en la que experimenta años de vida en una civilización ajena, con una familia, una comunidad y recuerdos que llegan a sentirse tan reales como su propia identidad. Riehle participó en ese relato como Batai, contribuyendo a la construcción de una sociedad que el espectador llega a conocer a través de los recuerdos y las emociones del protagonista.
Su participación en aquel episodio tiene un valor especial dentro de su filmografía porque se integró en una de las historias más apreciadas por los seguidores de la franquicia. La ciencia ficción, en este caso, servía para hablar de la memoria, el paso del tiempo, la pérdida y la capacidad humana de encontrar sentido a una vida que puede desaparecer sin dejar apenas huella.
Posteriormente apareció en Star Trek: Voyager, donde interpretó a Seamus Driscol en dos episodios emitidos en 2000. Más adelante regresó al universo de la saga con Star Trek: Enterprise, interpretando al doctor Jeremy Lucas en dos episodios durante 2004.
Estas colaboraciones reflejan la amplitud de su carrera y su capacidad para volver a trabajar dentro de una misma franquicia en personajes distintos. Su presencia en las tres series constituye uno de los aspectos más curiosos de una trayectoria en la que el actor pasó por numerosos universos de ficción sin quedar limitado a un único género.
Comedia, cine independiente y nuevas generaciones
A partir de los años 2000, Riehle continuó trabajando con una regularidad extraordinaria. Su filmografía creció con películas comerciales, comedias románticas, producciones independientes y proyectos destinados a la televisión.
En Deuce Bigalow: Gigoló europeo (2005), comedia protagonizada por Rob Schneider, participó en una producción que seguía explotando su capacidad para interpretar personajes secundarios de carácter cómico.
Ese mismo año apareció en De boda en boda (Wedding Crashers), la comedia protagonizada por Owen Wilson y Vince Vaughn que se convirtió en uno de los grandes éxitos del género durante aquella década. La película seguía a dos amigos que se colaban en celebraciones matrimoniales para conocer mujeres y acababan envueltos en situaciones cada vez más complicadas.
En 2011 volvió a participar en una comedia de enorme repercusión popular con La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids), dirigida por Paul Feig y protagonizada por Kristen Wiig y Maya Rudolph. En ella interpretó a Bill Cozbi, un mecánico cuyo nombre forma parte de uno de los numerosos juegos cómicos del guion.
La película se convirtió en un referente de la comedia contemporánea y recibió una destacada atención crítica, además de conseguir nominaciones a los premios Óscar. Para Riehle, aquella participación suponía otra oportunidad de integrarse en un reparto coral con intérpretes de gran personalidad.
También formó parte de Pee-wee's Big Holiday (2016), donde interpretó al propietario de un restaurante. La película recuperaba al personaje de Pee-wee Herman, creado e interpretado por Paul Reubens, y apostaba por una aventura de humor excéntrico destinada a una nueva generación de espectadores.
Riehle trabajó asimismo en películas independientes que circularon por festivales y mercados especializados. Su presencia en estas producciones revela una faceta importante de su carrera: la voluntad de seguir interpretando personajes incluso cuando los proyectos no contaban con los presupuestos o la repercusión de las grandes producciones de Hollywood.
En 2017 recibió un premio al mejor actor de reparto en los Los Angeles Film Awards por su interpretación en You Have a Nice Flight, una comedia independiente que puso de relieve su capacidad para sostener un papel dentro de una producción de dimensiones reducidas.
Su trayectoria estuvo marcada por esta combinación de proyectos de gran alcance y trabajos modestos. Para un actor de carácter, esa diversidad puede representar una ventaja considerable: permite mantener el contacto con el oficio, explorar diferentes registros y trabajar con cineastas que buscan una presencia interpretativa concreta.
Un Santa Claus habitual y un rostro reconocible en Navidad
Entre las curiosidades de su carrera destaca el hecho de que interpretó a Santa Claus en ocho producciones diferentes, entre películas cinematográficas, programas televisivos y películas realizadas para la pequeña pantalla.
La elección de Riehle para este tipo de personajes resultaba comprensible. Su constitución física, su barba o bigote en determinadas apariciones y su aspecto afable le permitían encarnar una figura tradicionalmente asociada con la cercanía y la familiaridad.
Este apartado de su filmografía también refleja la amplitud de los encargos que aceptaba. El mismo actor que había trabajado en thrillers de acción, dramas históricos y comedias de oficina podía aparecer en una producción navideña dirigida a las familias.
En 2018 participó en A Very Nutty Christmas, una película televisiva protagonizada por Melissa Joan Hart, dentro de una tradición de producciones festivas que mantienen una presencia constante en la programación de final de año.
Su facilidad para integrarse en proyectos de este tipo contribuyó a ampliar su reconocimiento entre el público televisivo, que podía encontrárselo en películas muy diferentes sin que su trabajo perdiera coherencia.
Su vida personal y su carácter fuera de los rodajes
Richard Riehle mantuvo una vida personal relativamente discreta, alejada de las grandes polémicas que con frecuencia acompañan a las figuras más expuestas de Hollywood. Estaba casado con Jane Latham desde 1970 y el matrimonio tuvo cuatro hijos.
Su trayectoria profesional se prolongó durante décadas, pero quienes trabajaron con él destacaron especialmente su comportamiento en los rodajes. Las palabras de sus compañeros tras su fallecimiento dibujaron el retrato de un hombre amable, generoso y dispuesto a ayudar a los intérpretes que comenzaban su carrera.
Los representantes que comunicaron su muerte subrayaron que su legado abarcaba casi cinco décadas de trabajo en teatro, cine y televisión, con más de 400 proyectos a sus espaldas. También destacaron su generosidad con los actores y cineastas emergentes, a quienes animaba y apoyaba cuando tenía ocasión.
Donal Logue, su compañero en Grounded for Life, insistió en esa dimensión personal al recordar a Riehle como un profesional humilde y extraordinariamente competente. Sus recuerdos transmitían la imagen de alguien que disfrutaba de su oficio y que sabía convertir el trabajo cotidiano en una experiencia agradable para quienes lo acompañaban.
El propio Riehle había expresado en una entrevista que siempre buscaba papeles capaces de exigirle algo más, personajes que le obligaran a descubrir nuevas posibilidades interpretativas. También manifestaba su deseo de continuar trabajando a medida que envejecía, incluso si las oportunidades en las producciones más conocidas se reducían.
Esa actitud ayuda a comprender la continuidad de su carrera. No necesitó protagonizar una película de éxito mundial para considerar que su trabajo merecía la pena. Su satisfacción procedía, en buena medida, de seguir interpretando, encontrar nuevos desafíos y participar en historias que le permitieran desarrollar su oficio.
Sus últimos trabajos y una carrera que se mantuvo activa
Durante sus últimos años, Richard Riehle continuó vinculado a la interpretación. Su nombre siguió apareciendo en producciones de cine y televisión, incluidas películas independientes y proyectos destinados a públicos muy diversos.
En 2023 participó en Barry, la serie protagonizada por Bill Hader que combinaba comedia negra, violencia y drama psicológico. La producción se había consolidado como una de las ficciones televisivas más singulares de su generación, gracias a su mezcla de humor incómodo y exploración de la identidad.
También formó parte de Holiday Touchdown: A Chiefs Love Story (2024), una película navideña para televisión en la que interpretó a Nicolas Young. La producción utilizaba el mundo del fútbol americano como telón de fondo para una historia romántica y familiar.
Entre sus trabajos cinematográficos de 2026 figuran The Cowboy Killer y Boris Is Dead, títulos que forman parte de la etapa final de su actividad profesional. La continuidad de sus apariciones demuestra que mantuvo su compromiso con la interpretación hasta una edad avanzada.
Su extensa filmografía resulta difícil de reducir a una lista de títulos esenciales, precisamente porque su carrera estuvo construida a partir de una multitud de personajes y colaboraciones. Algunas de sus apariciones duraban apenas unos minutos; otras se prolongaban durante temporadas enteras. En todas ellas aportaba la experiencia de un actor que conocía bien las necesidades de una producción y sabía encontrar el tono adecuado para cada historia.
Fallecimiento y legado
Richard Riehle falleció el 15 de octubre de 2026 en Los Ángeles, California, a los 78 años. Las informaciones difundidas tras su muerte señalaron que se debió a causas naturales, aunque no se hicieron públicos más detalles sobre las circunstancias concretas.
La noticia se conoció el 19 de octubre, cuando sus representantes confirmaron el fallecimiento y expresaron su pesar por la pérdida de un intérprete al que describieron como un talento excepcional y una persona extraordinariamente bondadosa.
Su muerte supone la desaparición de uno de esos actores cuya importancia para el cine estadounidense se comprende mejor al contemplar el conjunto de su trayectoria. Riehle no dependió de un solo papel, de una franquicia concreta ni de una época determinada. Su carrera atravesó varias generaciones de espectadores y se adaptó a los cambios de la industria, desde el cine de los años setenta hasta las producciones televisivas y cinematográficas de 2026.
Para muchos aficionados siempre será Tom Smykowski, el empleado de Trabajo basura que defendía sus habilidades profesionales mientras intentaba sobrevivir a la maquinaria empresarial. Para otros será el padre de Grounded for Life, el guardia de El fugitivo, el ranchero de De ratones y hombres o el personaje de Star Trek que contribuyó a dar vida a una de las historias más emotivas de la franquicia.
Su legado también reside en la extraordinaria cantidad de películas y series en las que trabajó. Más de 400 proyectos constituyen una muestra de dedicación profesional poco habitual, especialmente para un intérprete que desarrolló la mayor parte de su carrera en papeles secundarios.
Richard Riehle pertenecía a esa categoría de actores que dotan de consistencia al mundo imaginado por los cineastas. Su presencia hacía que una oficina pareciera realmente habitada, que una comisaría tuviera vida propia o que una familia televisiva resultara creíble. Con frecuencia, el espectador no necesitaba conocer su nombre para reconocerlo, y esa familiaridad constituye una de las formas más duraderas de reconocimiento popular.
Su historia profesional recuerda que el cine y la televisión no se construyen únicamente alrededor de las estrellas que encabezan los carteles. También necesitan intérpretes capaces de dar profundidad a los personajes secundarios, enriquecer las escenas y sostener el relato con oficio y naturalidad.
Con Richard Riehle desaparece uno de esos profesionales incansables que hicieron de la constancia una forma de excelencia. Su rostro seguirá apareciendo en películas y series que continúan formando parte de la memoria colectiva, y cada nuevo encuentro con Tom Smykowski o con cualquiera de sus muchos personajes permitirá recuperar algo de aquel actor que encontró en la interpretación una vocación para toda la vida.
Autor: Django il bastardi





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