ADIOS A PETER MEDAK (23 DE DICIEMBRE DE 1937 – 27 DE OCTUBRE DE 2026)

 


ADIOS A PETER MEDAK (23 DE DICIEMBRE DE 1937 – 27 DE OCTUBRE DE 2026)

Causa de la muerte: no se ha hecho pública. Su familia comunicó que falleció pacíficamente en Los Ángeles, California, a los 88 años.

Peter Medak, nacido Péter Medák, fue un director de cine y televisión de origen húngaro y nacionalidad británica cuya trayectoria abarcó más de cinco décadas. Su nombre quedó asociado a títulos tan destacados como La clase dirigente (The Ruling Class), Al final de la escalera (The Changeling), Los Kray (The Krays) y Romeo Is Bleeding. Cineasta de personalidad inquieta y notable versatilidad, supo moverse entre la sátira social, el terror sobrenatural, el drama criminal, la comedia y el thriller, construyendo una carrera que también encontró un espacio importante en la televisión estadounidense.

Su fallecimiento, ocurrido el 27 de octubre de 2026, pone fin a la trayectoria de un realizador que consiguió abrirse camino en la industria cinematográfica británica después de abandonar su país natal durante uno de los periodos más turbulentos de la historia contemporánea de Hungría. Aquel joven que llegó a Inglaterra sin una posición consolidada en el mundo del cine terminaría trabajando con intérpretes de la talla de Peter O’Toole, George C. Scott, Peter Sellers y Gary Oldman, además de dirigir episodios de algunas de las series televisivas más relevantes de las últimas décadas.

Infancia y juventud en Hungría

Péter Medák nació el 23 de diciembre de 1937 en Budapest, Hungría, en el seno de una familia judía. Sus padres fueron Elisabeth Diamounstein y Gyula Medak, empresario dedicado al sector textil. Creció en una Europa marcada por las tensiones políticas y las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, circunstancias que condicionaron profundamente su juventud.

Desde muy pequeño manifestó interés por el cine. Uno de los regalos que contribuyeron a alimentar aquella afición fue un proyector de 35 milímetros que recibió de su tía cuando tenía aproximadamente ocho años. El aparato le permitió acercarse al mundo de las imágenes en movimiento y despertó una fascinación que acabaría convirtiéndose en su vocación profesional.

Su adolescencia transcurrió bajo el régimen comunista instaurado en Hungría después de la guerra. Las restricciones políticas y las dificultades de aquella época marcaron su entorno, mientras el joven Medak comenzaba a imaginar un futuro lejos de las limitaciones de su país.

El acontecimiento decisivo llegó en 1956, cuando la insurrección húngara contra el dominio soviético fue reprimida por las tropas de la Unión Soviética. Con apenas dieciocho años, Medak abandonó Hungría y se refugió en el Reino Unido. La decisión suponía dejar atrás a su país y comenzar una nueva vida en un entorno desconocido, sin garantías de éxito y con todo un camino profesional por construir.

Su llegada a Inglaterra abrió una etapa de aprendizaje y adaptación. Gracias, en parte, a los contactos de una tía que trabajaba en el mundo de la ópera, consiguió introducirse en la industria cinematográfica británica. Comenzó desde los puestos más modestos, dispuesto a conocer los mecanismos del oficio desde dentro.

Los primeros pasos en la industria cinematográfica

Medak aprendió los fundamentos del cine trabajando en distintas áreas de producción. Antes de convertirse en director, adquirió experiencia como ayudante de dirección y desempeñó otras labores técnicas que le permitieron comprender la organización de un rodaje, la relación entre los departamentos y la importancia de la planificación.

Durante aquellos años participó en producciones británicas e internacionales y tuvo la oportunidad de trabajar en proyectos vinculados a profesionales de gran experiencia. Entre sus primeros créditos figuran colaboraciones en películas como Las raíces del cielo y Los vikingos de la mar (The Sundowners, 1960), dirigida por Fred Zinnemann, así como trabajos relacionados con El fantasma de la ópera (The Phantom of the Opera, 1962) y Los vencedores (The V.I.P.s, 1963).

Estas experiencias fueron fundamentales para su formación. Medak pudo observar diferentes métodos de dirección, familiarizarse con las exigencias de las grandes producciones y desarrollar una mirada propia sobre la puesta en escena.

En 1963 firmó un contrato con MCA Universal Pictures que le abrió las puertas de la dirección televisiva. A partir de entonces empezó a asumir mayores responsabilidades, trabajando en producciones para la pequeña pantalla y consolidando una experiencia que resultaría esencial para su posterior salto al largometraje.

Su progresión fue constante. En 1967, Paramount Pictures le ofreció la posibilidad de dirigir películas destinadas a las salas de cine. Para alguien que había llegado a Inglaterra como refugiado y había comenzado desde los niveles inferiores de la industria, aquella oportunidad representaba un importante reconocimiento a su esfuerzo y a su capacidad profesional.



El debut como director y el reconocimiento de la crítica

Su primera película como director de largometrajes fue Negatives, estrenada en 1968. El filme, protagonizado por Peter McEnery y Glenda Jackson, permitió apreciar su interés por los personajes psicológicamente complejos y las relaciones humanas marcadas por la obsesión, la identidad y las contradicciones personales.

Aquel debut dio paso a una etapa especialmente estimulante. Medak demostró una capacidad notable para trasladar al cine historias procedentes del teatro, conservando la fuerza de los diálogos y el trabajo interpretativo, al tiempo que aprovechaba los recursos visuales propios del medio cinematográfico.

En 1972 dirigió dos películas que contribuyeron a consolidar su reputación. La primera fue A Day in the Death of Joe Egg, adaptación de la obra teatral de Peter Nichols, con Alan Bates y Janet Suzman. La historia abordaba las dificultades de un matrimonio que intentaba mantener su relación mientras afrontaba el cuidado de una hija con discapacidad. El filme combinaba humor negro, dolor y observación social, con una interpretación especialmente intensa de sus protagonistas.

Ese mismo año llegó The Ruling Class, conocida en español como La clase dirigente, una de las películas más singulares de su carrera. Peter O'Toole encabezaba el reparto interpretando a un aristócrata británico que cree ser Jesucristo y cuya inestabilidad mental desencadena una sátira feroz sobre la nobleza, la religión, la política y las convenciones sociales.

Medak dirigió aquella historia con una libertad expresiva que permitía alternar la comedia absurda con momentos de inquietud y violencia. La película participó en la competición oficial del Festival de Cannes y proporcionó a Peter O'Toole una nominación al Óscar al mejor actor. Con el paso del tiempo, se convirtió en una obra de culto, admirada por su audacia y por la manera en que desmontaba las apariencias de respetabilidad de las élites británicas.

Los primeros años de la década de 1970 revelaron a un cineasta interesado en explorar los comportamientos extremos, las estructuras de poder y la fragilidad de las personas cuando se enfrentan a situaciones que desbordan sus certezas.

El accidentado rodaje de Ghost in the Noonday Sun

La siguiente etapa profesional de Medak estuvo marcada por una experiencia que recordaría durante el resto de su vida. En 1973 comenzó a trabajar en Ghost in the Noonday Sun, una comedia de piratas protagonizada por Peter Sellers y Spike Milligan.

La producción, rodada en Chipre, se convirtió en un auténtico quebradero de cabeza. Los problemas de organización, las dificultades durante el rodaje y las complicaciones derivadas de la participación de Peter Sellers hicieron que el proyecto se apartara progresivamente de las expectativas iniciales.

Sellers atravesaba una etapa personal y profesional complicada, y su comportamiento contribuyó a incrementar la incertidumbre de una producción que ya arrastraba numerosos obstáculos. Medak tuvo que enfrentarse a cambios, interrupciones y decisiones que dificultaron enormemente su trabajo.

La experiencia resultó tan traumática que el director llegó a describirla como una de las peores pesadillas de su vida. La película tampoco tuvo una distribución cinematográfica convencional en Estados Unidos, circunstancia que agravó la frustración de quienes habían participado en ella.

Aquel fracaso tuvo consecuencias para su trayectoria. Después de haber disfrutado de un comienzo prometedor, Medak atravesó un periodo de dificultades para regresar al largometraje. Durante esos años continuó desarrollando su carrera profesional, aunque tardaría varios años en recuperar plenamente su posición dentro de la industria.

Décadas después, decidió volver sobre aquella experiencia y convertirla en materia cinematográfica.

El regreso con The Odd Job

En 1978 dirigió The Odd Job, una comedia protagonizada por Graham Chapman, conocido por su participación en el grupo humorístico Monty Python. La película permitió a Medak regresar a la dirección de largometrajes después de los problemas que habían acompañado a Ghost in the Noonday Sun.

Aunque su carrera todavía tenía por delante algunos de sus trabajos más reconocidos, el filme demostró que el realizador seguía dispuesto a asumir proyectos diferentes y a trabajar con intérpretes procedentes de ámbitos diversos.

Su siguiente gran oportunidad llegaría en 1980, cuando dirigió una película que terminaría ocupando un lugar privilegiado en la historia del cine de terror.

Al final de la escalera: una obra maestra del terror sobrenatural

Con The Changeling, conocida en España como Al final de la escalera, Peter Medak firmó la película que terminaría convirtiéndose en su obra más emblemática para varias generaciones de aficionados al terror.

Protagonizada por George C. Scott, junto a Trish Van Devere y Melvyn Douglas, la película presenta a un compositor que, después de sufrir una tragedia familiar, se instala en una antigua mansión donde comienza a percibir una presencia sobrenatural. Lo que inicialmente parece una sucesión de fenómenos inexplicables se transforma en una investigación sobre un oscuro secreto del pasado.

Medak construyó el relato mediante una puesta en escena sobria y extraordinariamente eficaz. Los espacios vacíos, los pasillos, las escaleras, las habitaciones silenciosas y los sonidos que irrumpen en la quietud adquieren una importancia fundamental. La mansión se convierte en un personaje más, cargado de memoria y de amenazas que se manifiestan de manera progresiva.

El director comprendió que el miedo podía surgir de la espera, de un movimiento inesperado o de un ruido cuya procedencia desconocemos. La película utiliza los mecanismos clásicos del relato de casas encantadas, pero los desarrolla con una sensibilidad que combina el misterio con el drama humano.

La interpretación de George C. Scott aporta gravedad y credibilidad a la historia. Su personaje es un hombre que intenta recomponer su vida y encuentra en la investigación sobrenatural una nueva razón para seguir adelante. Esa dimensión emocional impide que la película quede reducida a una simple sucesión de sustos.

Al final de la escalera obtuvo un importante reconocimiento en Canadá, donde ganó ocho premios Genie, incluido el de mejor película. Con el paso de los años, su reputación ha crecido hasta situarla entre los grandes títulos del terror sobrenatural.

Su influencia también ha sido considerable. Cineastas como Martin Scorsese y Guillermo del Toro han manifestado su admiración por la película, mientras que Steven Spielberg llegó a proyectarla para miembros de su equipo durante la preparación de Poltergeist. Su tratamiento del espacio, el sonido y la presencia invisible continúa siendo una referencia para quienes exploran el terror atmosférico.

El éxito artístico de The Changeling confirmó que Medak podía trabajar con elementos fantásticos sin perder el rigor narrativo ni la profundidad dramática. También demostró su capacidad para crear imágenes perdurables con recursos tradicionales, apoyándose en el montaje, la interpretación y la construcción del suspense.



Una trayectoria abierta a la comedia, el thriller y el drama

Tras el éxito de Al final de la escalera, Medak evitó quedar encasillado en el género de terror. En 1981 dirigió Zorro, The Gay Blade, una comedia de aventuras protagonizada por George Hamilton que ofrecía una aproximación desenfadada al personaje del justiciero enmascarado.

La película permitía comprobar otra faceta del director: su disposición para manejar el humor físico, la parodia y los códigos de las aventuras clásicas. La distancia entre esta producción y el clima inquietante de su película anterior da una idea de la amplitud de sus intereses cinematográficos.

Durante los años siguientes trabajó también en producciones televisivas, incluyendo episodios de Hart to Hart, conocida en España como Hart y Hart, y Magnum, P. I.. Paralelamente, participó en proyectos que le permitieron explorar relatos fantásticos y adaptaciones de cuentos tradicionales.

En 1986 dirigió The Men's Club, drama centrado en un grupo de hombres que se reúne para hablar de sus relaciones, sus deseos y sus frustraciones. El filme abordaba cuestiones relacionadas con la masculinidad, la intimidad y las dificultades para establecer vínculos personales, en una época en la que el cine estadounidense comenzaba a prestar mayor atención a determinadas contradicciones de la vida contemporánea.

Medak mantenía así una trayectoria que no dependía de un único género. Podía pasar de la comedia a la reflexión psicológica, del terror a la intriga criminal y de las producciones cinematográficas a los encargos televisivos, conservando una especial atención hacia los personajes y sus conflictos.

En 1990, Medak regresó al cine británico con The Krays, una película inspirada en la historia real de Ronald y Reginald Kray, los hermanos gemelos que se convirtieron en dos de los criminales más conocidos del Londres de los años cincuenta y sesenta.

Los protagonistas fueron Gary Kemp y Martin Kemp, integrantes del grupo musical Spandau Ballet. Su elección resultó llamativa, puesto que ambos eran conocidos principalmente por su carrera musical, pero consiguieron transmitir la inquietante relación entre los dos hermanos y la mezcla de lealtad familiar, ambición y violencia que definía su trayectoria.

Medak abordó el mundo de los Kray desde una perspectiva que combinaba el drama criminal con el retrato de una familia profundamente disfuncional. La película recreaba el ambiente de un Londres dividido entre los códigos tradicionales del hampa, la ostentación de sus protagonistas y la progresiva expansión de su poder.

El director evitó convertir la historia en una celebración romántica del gangsterismo. La violencia, las relaciones de dependencia y el peso de la familia ocupaban un lugar central, mostrando cómo la reputación pública de los hermanos ocultaba una realidad mucho más oscura.

La película se convirtió en uno de los trabajos británicos más recordados de Medak y contribuyó a consolidar su reputación como realizador capaz de acercarse a historias criminales reales con una combinación de tensión narrativa y análisis psicológico.

Let Him Have It: una historia sobre la injusticia

En 1991 dirigió Let Him Have It, drama basado en el caso de Derek Bentley, un joven británico ejecutado en 1953 después de ser condenado por su implicación en un crimen cometido durante un intento de robo.

La película, protagonizada por Christopher Eccleston y Tom Courtenay, reconstruía un episodio que había generado una prolongada controversia sobre el funcionamiento de la justicia británica. Bentley tenía importantes limitaciones intelectuales y su condena estuvo vinculada a unas circunstancias que posteriormente alimentaron las dudas sobre la legitimidad de la sentencia.

Medak trató el caso con una mirada crítica, prestando atención a la vulnerabilidad del acusado y a las consecuencias de un sistema judicial que, en aquella época, todavía recurría a la pena de muerte.

La película se inscribe entre los trabajos más comprometidos de su filmografía. Su interés no reside únicamente en reconstruir unos hechos históricos, sino también en examinar la responsabilidad institucional, la presión social y la dificultad de corregir errores judiciales cuando sus consecuencias son irreversibles.

El caso Bentley recibió una revisión pública durante décadas y su condena fue anulada finalmente en 1998. La película de Medak contribuyó a mantener vivo el interés por aquella historia y por las cuestiones morales que planteaba.

La cercanía entre The Krays y Let Him Have It muestra el interés del director por el lado más oscuro de la sociedad británica, desde las estructuras criminales hasta los mecanismos legales que pueden determinar el destino de una persona.

En 1993, Medak dirigió Romeo Is Bleeding, un thriller criminal protagonizado por Gary Oldman, Lena Olin, Annabella Sciorra y Juliette Lewis.

La historia gira en torno a un policía corrupto cuya vida se desmorona cuando queda atrapado en una peligrosa relación con una asesina vinculada al crimen organizado. El protagonista cree controlar las circunstancias, pero sus decisiones lo conducen a una espiral de engaños, violencia y autodestrucción.

La película destacó por su atmósfera sombría y por la interpretación de Gary Oldman, que construyó un personaje dominado por la ambición, el miedo y la incapacidad para asumir las consecuencias de sus propios actos. Lena Olin aportó una presencia amenazadora a una figura femenina que desafiaba las expectativas tradicionales del thriller criminal.

Medak empleó una puesta en escena expresiva, con una violencia que acentuaba la inestabilidad emocional de los personajes. El resultado fue una obra áspera, provocadora y deliberadamente incómoda, que reflejaba el interés del cineasta por las personas atrapadas en situaciones que terminan escapando a su control.

Aunque la película recibió críticas diversas en su estreno, con el tiempo ha despertado un renovado interés entre los aficionados al thriller de los años noventa.



Pontiac Moon y otros largometrajes

En 1994 dirigió Pontiac Moon, una película protagonizada por Ted Danson, Mary Steenburgen y Ryan Todd. El relato seguía a un padre que emprendía un viaje con su hijo en una antigua embarcación, en un recorrido que servía para explorar los vínculos familiares, las aspiraciones personales y las dificultades de comunicación entre generaciones.

La película ofrecía un tono mucho más íntimo que el de sus trabajos criminales y demostraba nuevamente su interés por los conflictos humanos. Medak se sentía cómodo tanto en historias dominadas por el suspense como en relatos donde el movimiento dramático procedía de las relaciones entre los personajes.

En 1998 regresó al cine fantástico con Species II, secuela de la película de ciencia ficción Species, estrenada en 1995. La producción continuaba la historia de la amenaza extraterrestre y apostaba por una combinación de terror corporal, ciencia ficción y acción.

La película le permitió trabajar con los códigos del cine comercial de género y abordar una producción en la que los efectos especiales y las escenas de violencia tenían un peso considerable.

Su filmografía también incluyó The Hunchback of Notre Dame, una adaptación televisiva de la novela de Victor Hugo protagonizada por Mandy Patinkin, y The Feast of All Saints, miniserie basada en la obra de Anne Rice. Estos trabajos ampliaron su experiencia en el terreno de las producciones históricas y los relatos de época.

Una extensa carrera en televisión

Aunque su nombre suele recordarse principalmente por sus películas más reconocidas, Peter Medak desarrolló una trayectoria televisiva extraordinariamente amplia. Su experiencia en este medio comenzó en los años sesenta y continuó durante las décadas siguientes, hasta convertirlo en un profesional habitual de numerosas producciones estadounidenses.

A lo largo de los años dirigió episodios de series como The Twilight Zone, Faerie Tale Theatre, Homicide: Life on the Street, Chicago Hope, Carnivàle, House, Cold Case y Ley y orden: Unidad de víctimas especiales.

También trabajó en The Wire, la aclamada serie de HBO que examinaba las relaciones entre el narcotráfico, las instituciones públicas, la policía y las comunidades urbanas de Baltimore. Medak dirigió el episodio «The Buys», perteneciente a la primera temporada, contribuyendo a una producción conocida por su realismo y su compleja estructura narrativa.

Otro de sus trabajos televisivos destacados fue el episodio «Peekaboo» de Breaking Bad, emitido en 2009. El capítulo mostraba la capacidad de la serie para combinar la tensión criminal con el retrato de personajes vulnerables y situaciones moralmente incómodas.

Su relación con la televisión continuó con títulos como Hannibal, donde dirigió episodios de las primeras temporadas, además de participar en otras producciones de suspense, terror y drama.

La televisión estadounidense le ofreció la oportunidad de trabajar con equipos distintos y adaptarse a las exigencias de narraciones que requerían continuidad, precisión y capacidad para mantener el estilo establecido por cada serie. Su experiencia cinematográfica y su conocimiento de los actores lo convirtieron en un director especialmente útil para producciones que necesitaban combinar intensidad dramática y eficacia narrativa.

A lo largo de su carrera llegó a dirigir 27 largometrajes y 59 episodios de televisión, cifras que ilustran la amplitud de su actividad profesional.

El regreso a la historia de Peter Sellers

Título original: The Ghost of Peter Sellers (2018).

En 2018, Medak volvió sobre uno de los episodios más dolorosos de su trayectoria con el documental The Ghost of Peter Sellers.

La película reconstruía las circunstancias del accidentado rodaje de Ghost in the Noonday Sun, la producción que había marcado un antes y un después en su carrera. El director revisaba aquella experiencia desde la perspectiva del tiempo transcurrido, aportando recuerdos personales y reflexionando sobre los problemas que habían convertido el proyecto en una pesadilla profesional.

El documental tenía un componente autobiográfico especialmente significativo. Medak regresaba a un periodo que había condicionado su relación con la industria cinematográfica y examinaba la influencia de aquel fracaso en su desarrollo posterior como realizador.

La figura de Peter Sellers ocupaba un lugar central en el relato, junto a las dificultades de producción, los enfrentamientos y las expectativas frustradas que acompañaron al rodaje. El filme también planteaba cuestiones sobre la responsabilidad de los profesionales que participan en una película y sobre la fragilidad de los proyectos cuando los problemas personales interfieren en el trabajo colectivo.

The Ghost of Peter Sellers obtuvo el premio al mejor documental en el Festival de Cine de Beverly Hills de 2018. Su realización permitió a Medak recuperar una parte de su propia historia y ofrecer una mirada retrospectiva sobre una de las experiencias más difíciles de su vida profesional.

Vida personal y familia

La vida privada de Peter Medak estuvo marcada por tres matrimonios y por una familia que mantuvo un perfil relativamente alejado de la atención pública.

Su primera esposa fue Catherine Marie La Kermance, con quien se casó en 1963. El matrimonio tuvo dos hijos. La Kermance falleció en Londres en 1972, una pérdida que puso fin a su relación.

En 1973 contrajo matrimonio con la actriz británica Carolyn Seymour, con quien tuvo otros dos hijos. Seymour desarrolló una carrera en cine y televisión y participó en The Ruling Class. La pareja se divorció en 1984.

Su tercera esposa fue la soprano estadounidense Julia Migenes, con quien se casó en 1988. La relación terminó en divorcio en 2003.

Medak tuvo cuatro hijos: Christopher, Joshua, Karen y Cornelia. También dejó cinco nietos. A pesar de su prolongada actividad profesional y de sus relaciones con figuras destacadas de la industria del entretenimiento, mantuvo su vida familiar relativamente separada de su trabajo.



Fallecimiento y legado cinematográfico

Peter Medak falleció en Los Ángeles el 27 de octubre de 2026, a los 88 años. La noticia se conoció al día siguiente y su familia comunicó que había muerto pacíficamente. Hasta el momento, no se ha divulgado una causa médica concreta.

Su muerte supone la desaparición de un cineasta cuya carrera estuvo marcada por una notable capacidad de adaptación. Desde sus primeros trabajos en el cine británico hasta su larga etapa en la televisión estadounidense, Medak demostró que podía desenvolverse en producciones de muy distinta naturaleza sin renunciar a su interés por los personajes complejos y las situaciones extremas.

Su aportación al terror ocupa un lugar fundamental en su legado. Al final de la escalera continúa siendo una referencia para los aficionados al género gracias a su construcción del suspense, su atmósfera opresiva y su habilidad para convertir los espacios cotidianos en lugares amenazadores.

La clase dirigente representa otra vertiente esencial de su personalidad artística: la capacidad para utilizar la sátira y el humor negro como instrumentos de crítica social. Por su parte, Los Kray y Let Him Have It reflejan su interés por las historias criminales y por las consecuencias humanas de la violencia y las decisiones institucionales.

Su trabajo en Romeo Is Bleeding amplió esa exploración hacia un thriller estadounidense de tono oscuro, mientras que sus numerosas colaboraciones televisivas le permitieron participar en algunas de las producciones dramáticas más importantes de su tiempo.

La trayectoria de Medak también recuerda las dificultades que pueden acompañar a una carrera artística. El fracaso de Ghost in the Noonday Sun estuvo cerca de apartarlo del cine durante varios años, pero el éxito de Al final de la escalera le permitió recuperar su posición y demostrar que todavía tenía mucho que ofrecer.

Detrás de sus películas había un profesional que conocía el oficio desde sus fundamentos técnicos, que había trabajado en distintos puestos antes de asumir la dirección y que supo trasladar esa experiencia a producciones de diferentes escalas y presupuestos.

Peter Medak deja una obra diversa, con títulos que han resistido el paso del tiempo y otros que merecen ser revisados para comprender mejor la amplitud de sus intereses. Su nombre permanecerá ligado a una de las grandes historias de casas encantadas del cine, pero también a la sátira británica, al drama criminal y a la evolución de la ficción televisiva contemporánea.

Su trayectoria demuestra hasta qué punto un cineasta puede reinventarse después de la adversidad y encontrar nuevas formas de expresión a lo largo de una carrera extensa. Desde su huida de Hungría en 1956 hasta sus últimos trabajos, Medak construyó una vida profesional marcada por la perseverancia, la curiosidad y una profunda dedicación al mundo de las imágenes.

Autor: Don Hollywood


Comentarios

  1. De él he visto Al final de la escalera, Esos zorros locos, locos y Los Kray. D.E.P. 🙏🙏🙏

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