SYLVESTER STALLONE RECUERDA EL PRECIO EXTREMO QUE PAGÓ POR SU FÍSICO DE ESTRELLA DE ACCIÓN

 


SYLVESTER STALLONE RECUERDA EL PRECIO EXTREMO QUE PAGÓ POR SU FÍSICO DE ESTRELLA DE ACCIÓN

Sylvester Stallone ha echado la vista atrás para hablar de una etapa de su carrera en la que llevar su cuerpo al límite terminó convirtiéndose en una auténtica obsesión. El actor, que acaba de cumplir 80 años, reconoce que durante los años ochenta y noventa sometió a su organismo a exigencias enormes para conservar el físico que el cine de acción reclamaba de él.

Uno de los episodios más extremos se produjo durante la preparación de Rocky III, estrenada en 1982. Stallone ha explicado que llegó a reducir su porcentaje de grasa corporal hasta aproximadamente un 2,6 %, una cifra que consiguió mediante una combinación de entrenamiento desmedido, restricciones alimentarias y métodos que hoy recuerda con evidente preocupación. Aquella presión terminó provocándole problemas con la alimentación y desarrolló conductas bulímicas.

El actor describe aquella época como un periodo marcado por una relación muy dañina con su propio cuerpo. Su objetivo era mantener una musculatura y una definición física excepcionales durante largos periodos, algo que convirtió el entrenamiento y la alimentación en el centro de su vida. Para conseguirlo recurrió también al consumo de esteroides, una decisión que ahora contempla como parte del elevado precio que terminó pagando por su imagen cinematográfica.

Stallone ha hablado de ello sin demasiados rodeos. Según explicó, durante aquella época consideraba prácticamente imprescindible recurrir a determinadas sustancias para alcanzar el físico que buscaba. Su experiencia, sin embargo, también le permitió comprobar las consecuencias que podían llegar después de años sometiendo al organismo a semejante presión.

El problema tampoco terminó cuando dejó atrás los años de mayor esplendor de Rocky y Rambo. Décadas después, cuando recuperó el personaje de John Rambo para la película estrenada en 2008, el intérprete volvió a recurrir a la testosterona para intentar conservar un estado físico acorde con las exigencias del papel. Por entonces ya había superado los sesenta años.

Con el paso del tiempo, las consecuencias de aquella forma de trabajar se hicieron cada vez más evidentes. Stallone asegura que ha pasado por nueve operaciones de espalda, dos intervenciones en los hombros y tres fusiones cervicales. Su cuerpo, que durante décadas fue una de sus principales herramientas profesionales, acumula así las huellas de una carrera construida a base de entrenamientos extremos y numerosas escenas de acción.

También reconoce que su empeño por realizar personalmente buena parte de sus escenas peligrosas tuvo consecuencias. Si pudiera regresar a aquellos años, asegura que recomendaría a su versión más joven dejar que otros profesionales se encargaran de determinadas secuencias. La frase resume una reflexión que llega después de décadas interpretando a personajes que parecían capaces de soportarlo todo.

Rocky Balboa y John Rambo ayudaron a convertir a Stallone en uno de los grandes iconos del cine de acción, pero detrás de esos cuerpos aparentemente indestructibles existía un hombre que tuvo que asumir un coste físico considerable. Ahora, con ocho décadas de vida a sus espaldas, el actor contempla aquella obsesión desde otra perspectiva y reconoce que mantener aquella imagen durante tantos años tuvo consecuencias que todavía forman parte de su día a día.

Autor: Django il bastardi


Comentarios

  1. Son dos papeles muy exigentes a nivel físico, Rambo mas que Rocky, que representan muchas horas de gimnasio.

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