SALE A LA LUZ LA CAUSA DE LA MUERTE DE TIM CURRY, EL ACTOR QUE CONVIRTIÓ LO EXTRAÑO EN INOLVIDABLE
SALE A LA LUZ LA CAUSA DE LA MUERTE DE TIM CURRY, EL ACTOR QUE CONVIRTIÓ LO EXTRAÑO EN INOLVIDABLE
Tim Curry perteneció a esa clase de intérpretes capaces de transformar un personaje en un acontecimiento. Su rostro, su voz y una presencia escénica difícil de imitar hicieron que incluso sus papeles más secundarios permanecieran en la memoria. Desde el provocador Frank-N-Furter de The Rocky Horror Picture Show hasta el aterrador Pennywise de It, Curry construyó una carrera marcada por la extravagancia, el talento y una enorme capacidad para moverse entre géneros completamente distintos.
El actor falleció el 25 de agosto en su domicilio de Toluca Lake, en Los Ángeles, a los 80 años. Los documentos del Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles establecen que la causa de su muerte fue una enfermedad coronaria. En ellos aparecen también antecedentes de ictus y cáncer de riñón, aunque ninguna de estas dos dolencias figura como causa subyacente del fallecimiento. La noticia fue confirmada al día siguiente por Marcia Hurwitz, representante y amiga de Curry durante varias décadas.
Su trayectoria cinematográfica había comenzado a adquirir una dimensión especial desde los años setenta. En 1975 llegó el papel que terminaría definiendo una parte esencial de su legado: el doctor Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show. Su interpretación, descarada, teatral y absolutamente libre de complejos, convirtió al personaje en uno de los grandes iconos del cine de culto. La película encontró con el paso de los años una legión de seguidores y Curry quedó ligado para siempre a aquella criatura extravagante que desafiaba todas las convenciones.
Quince años después volvió a enfrentarse a un personaje radicalmente diferente. La adaptación televisiva de It, basada en la novela de Stephen King, le permitió interpretar a Pennywise, un payaso cuya apariencia aparentemente infantil escondía una presencia terrorífica. Curry entendió que el miedo podía construirse también desde la calma, una mirada o una sonrisa. Su Pennywise terminó convirtiéndose en una referencia del género y en una de las interpretaciones más recordadas de la producción.
Detrás de aquellos personajes tan poderosos existió también una etapa personal especialmente complicada. En 2012, Curry sufrió un ictus que modificó drásticamente su vida. El episodio se produjo mientras recibía un masaje y fue el propio masajista quien advirtió que algo podía estar ocurriendo y recomendó solicitar asistencia médica. Curry no había experimentado dolor ni había identificado los síntomas.
Las consecuencias fueron graves. El actor tuvo que someterse a una intervención cerebral y afrontar posteriormente un largo proceso de rehabilitación. Perdió parte de la movilidad y sufrió una parálisis en el lado izquierdo del rostro. Uno de los efectos más duros fue tener que recuperar capacidades tan básicas como el habla. En 2025 recordaba aquella experiencia explicando que había tenido que aprender a hablar nuevamente.
La enfermedad tenía además una dimensión emocional especialmente dolorosa. El padre de Curry había fallecido a consecuencia de un ictus cuando el actor apenas tenía diez años, por lo que aquella experiencia terminó enfrentándolo a uno de sus mayores temores.
A pesar de las dificultades, su carrera había dejado mucho más que dos personajes míticos. Curry apareció en películas como Legend, Annie y Solo en casa 2: Perdido en Nueva York, además de participar en Monty Python’s Spamalot. Su facilidad para desenvolverse en la comedia, el terror, la fantasía y el musical demostraba que reducirlo a Frank-N-Furter o Pennywise sería quedarse muy lejos de explicar la amplitud de su talento.
Curry poseía algo que no se aprende en una escuela de interpretación: una personalidad cinematográfica inmediatamente reconocible. Podía aparecer en pantalla y cambiar el tono de una escena con un gesto, una inflexión de voz o una mirada. No necesitaba ser siempre el protagonista para convertirse en una de las presencias más recordadas de una película.
Su legado queda asociado a personajes extremos, criaturas inquietantes y figuras imposibles de confundir con nadie más. Frank-N-Furter representaba la provocación y la libertad; Pennywise, el miedo escondido detrás de una sonrisa. Entre ambos extremos cabe una carrera mucho más extensa, construida por un actor que jamás pareció interesado en pasar desapercibido.
Tim Curry convirtió la rareza en una virtud y la exageración en una forma de arte. Por eso su desaparición deja un vacío difícil de llenar. El cine pierde a un intérprete singular, de esos que consiguen que un personaje sobreviva mucho tiempo después de que hayan terminado los títulos de crédito.
Y quizá ese sea el mejor homenaje posible para Tim Curry: recordar que, durante décadas, bastaba con verle aparecer para saber que algo especial estaba a punto de ocurrir.
Autor: Jordi Quesada Galdeano

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