PARAMOUNT Y WARNER BROS. SUPERAN EL ÚLTIMO GRAN OBSTÁCULO PARA SU HISTÓRICA FUSIÓN
PARAMOUNT Y WARNER BROS. SUPERAN EL ÚLTIMO GRAN OBSTÁCULO PARA SU HISTÓRICA FUSIÓN
La gigantesca operación que pretende colocar bajo un mismo techo a Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery ha despejado uno de sus últimos escollos en Estados Unidos. Paramount y una coalición formada por los fiscales generales de 12 estados han alcanzado un acuerdo para poner fin a la demanda antimonopolio que amenazaba con frenar la adquisición, valorada aproximadamente entre 110.000 y 111.000 millones de dólares. El pacto todavía necesita recibir el visto bueno de un juez, por lo que la fusión aún no puede darse por cerrada, aunque el camino hacia su culminación queda considerablemente más despejado.
El acuerdo introduce importantes obligaciones para la futura compañía durante los próximos cinco años, especialmente en el terreno cinematográfico. Una de las condiciones más significativas establece que el nuevo conglomerado deberá mantener un elevado volumen de producción para las salas. Durante los dos primeros años tendrá que estrenar al menos 30 películas anuales, mientras que en los tres siguientes la cifra ascenderá a 32. Dentro de ese calendario, un mínimo de 20 títulos deberán contar con lanzamientos amplios durante los dos primeros ejercicios y 21 en cada uno de los tres restantes.
También habrá espacio reservado para el cine independiente. El acuerdo obliga a estrenar como mínimo cuatro películas independientes cada año, mientras que determinadas producciones deberán alcanzar unas dimensiones comerciales concretas. El objetivo es impedir que la integración de los dos grandes estudios termine provocando una reducción drástica de películas destinadas a los cines.
La condición tiene además una vertiente económica. La futura compañía deberá incrementar en 1.500 millones de dólares, repartidos durante cinco años, su inversión en producción cinematográfica dentro de Estados Unidos tomando como referencia los niveles de 2025. Eso equivale a unos 300 millones de dólares adicionales cada año y pretende garantizar que la actividad industrial y el empleo asociado a las producciones permanezcan en territorio estadounidense.
En realidad, la obligación de mantener una producción elevada encaja con los planes que David Ellison ya había anunciado para Paramount. El presidente y consejero delegado de Paramount Skydance había planteado meses atrás que la compañía resultante debía alcanzar al menos 30 películas anuales. Los datos manejados durante la batalla judicial apuntaban precisamente en esa dirección: Paramount y Warner Bros. tenían conjuntamente 22 películas previstas para 2026 y alrededor de 30 para 2027.
El pacto convierte aquella intención empresarial en un compromiso legal. Y establece además una penalización especialmente contundente en caso de incumplimiento. Si el nuevo conglomerado no alcanza el número de películas estipulado para cualquiera de los cinco años, deberá abonar 30 millones de dólares por cada título que falte. En determinadas circunstancias, además, podría verse obligado a desprenderse de Miramax Studios.
Las cantidades procedentes de esas penalizaciones se destinarían, entre otros fines, a programas relacionados con la asistencia sanitaria y las pensiones de los sindicatos de Hollywood, así como a iniciativas vinculadas con la defensa de la competencia. La posible venta de Miramax constituye una de las pocas amenazas de desinversión contempladas en el acuerdo, que no obliga a Paramount a desprenderse de grandes activos antes de completar la adquisición.
El frente laboral también ha quedado recogido en el pacto. Paramount deberá crear un fondo de 47,5 millones de dólares durante cinco años destinado a formación y desarrollo profesional para trabajadores afectados por la integración. Además, tendrá que respetar los convenios colectivos vigentes y negociar de buena fe con los sindicatos.
Este compromiso adquiere especial relevancia si se tiene en cuenta que Paramount ha calculado que la integración podría generar unos 6.000 millones de dólares en ahorros mediante la eliminación de actividades duplicadas. La unión de dos compañías de semejante tamaño provocará inevitablemente solapamientos en áreas como administración, distribución, marketing y tecnología. El fondo pretende ofrecer algún respaldo a los trabajadores afectados por esa profunda reorganización.
Paramount también ha cerrado un acuerdo independiente con el Writers Guild of America que contempla compromisos relacionados con los trabajadores de CBS News, además de una aportación de 17,5 millones de dólares destinada a asistencia sanitaria.
California ocupa otro lugar destacado en las condiciones pactadas. Durante la pugna por la operación llegó a barajarse la posibilidad de trasladar parte de las actividades de Paramount fuera del estado, con Tennessee y Texas entre los territorios mencionados como posibles destinos.
El acuerdo alcanzado ahora establece que los principales estudios de Paramount y Warner Bros. situados en Los Ángeles deberán permanecer en funcionamiento durante los cinco años de vigencia de los compromisos. Los históricos centros de producción de Hollywood y Burbank no podrán venderse durante ese periodo.
Para California, donde la industria audiovisual representa una fuente esencial de actividad económica y empleo, la garantía tiene un significado especial. El fiscal general del estado, Rob Bonta, había situado precisamente la protección del ecosistema cinematográfico californiano entre los argumentos utilizados contra la operación.
La futura compañía tendrá además bajo su control dos importantes organizaciones informativas: CNN y CBS News. Warner Bros. Discovery es actualmente propietaria de CNN, mientras que CBS News pertenece a Paramount. Para responder a las preocupaciones sobre la independencia editorial derivadas de la concentración, el acuerdo contempla la creación de un News Editorial Independence Board.
Este órgano tendrá la misión de supervisar las normas y prácticas editoriales de ambas cadenas. La medida pretende establecer una barrera entre las decisiones empresariales del conglomerado y el funcionamiento periodístico de sus organizaciones informativas, aunque la fórmula ya ha provocado debate dentro del sector sobre el verdadero alcance que puede tener un órgano de estas características.
El resultado de la operación sería uno de los mayores conglomerados audiovisuales de Hollywood. La compañía dirigida por David Ellison reuniría bajo una misma estructura las producciones y catálogos de Paramount y Warner Bros., además de HBO Max y Paramount+. También concentraría una impresionante colección de franquicias y propiedades intelectuales que incluye Harry Potter, El Señor de los Anillos, Batman, Superman, Misión: Imposible, Top Gun, Matrix, Jurassic World, Bob Esponja o Juego de Tronos.
Precisamente esa acumulación de marcas constituye uno de los principales argumentos de Paramount para defender la operación. La compañía considera que disponer de semejante catálogo permitirá incrementar la producción, aprovechar mejor sus propiedades intelectuales y competir con mayor fuerza frente a los grandes grupos del streaming.
Los detractores de la operación han planteado durante el proceso judicial otra cuestión: la concentración podría reducir el número de compradores disponibles para guionistas, productores y otros profesionales de Hollywood. El debate gira, por tanto, alrededor de cómo afectará la unión de dos grandes estudios a la diversidad de proyectos y a las oportunidades laborales dentro de la industria.
El acuerdo alcanzado con los fiscales generales llega después de un largo proceso regulatorio. Paramount había comunicado en agosto que había conseguido las autorizaciones necesarias en cerca de 70 jurisdicciones, tras una revisión que abarcó 68 países y mercados, entre ellos la Unión Europea, Reino Unido, Canadá, China, Brasil, Australia y México.
El litigio de los fiscales generales de los 12 estados y el conflicto paralelo con el Writers Guild of America se habían convertido en los principales obstáculos pendientes en Estados Unidos. El pacto permite retirar una de esas grandes barreras, aunque la intervención judicial todavía resulta imprescindible antes de que pueda completarse oficialmente la transacción.
La operación fue anunciada en febrero. El acuerdo contempla que Paramount pague 31 dólares por acción en efectivo y sitúa el valor empresarial de Warner Bros. Discovery en torno a los 110.000 millones de dólares. Si el proceso concluye como está previsto, la nueva compañía combinará cine, televisión, streaming, información y un enorme catálogo de propiedades audiovisuales.
David Ellison, que ya había asumido el reto de reconstruir Paramount tras su integración con Skydance, se prepara así para dirigir una compañía de dimensiones mucho mayores. Según sus previsiones, una vez resueltos los litigios restantes, el cierre de la operación podría producirse aproximadamente dos semanas después.
La fusión todavía necesita la aprobación judicial y quedan pasos administrativos por completar, pero el acuerdo con los fiscales de los 12 estados cambia sustancialmente el escenario. Paramount y Warner Bros. Discovery están cada vez más cerca de convertirse en una sola compañía, en una de las mayores concentraciones empresariales de la historia reciente de Hollywood.
Autor: Jordi Quesada Galdeano

¿Será el fin del culebrón?
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