ORGULLO Y PASIÓN: EL ROMANCE DE CARY GRANT Y SOFÍA LOREN QUE NACIÓ EN ESPAÑA

 

ORGULLO Y PASIÓN: EL ROMANCE DE CARY GRANT Y SOFÍA LOREN QUE NACIÓ EN ESPAÑA

En el verano de 1956, varias ciudades españolas se convirtieron durante unos meses en el escenario de una superproducción de Hollywood y, al mismo tiempo, en el inesperado escenario de uno de los romances más comentados de la época. Cary Grant y Sofía Loren compartieron rodaje en España para Orgullo y pasión, una aventura ambientada durante la invasión napoleónica en la que guerrilleros españoles, ayudados por sus aliados británicos, intentan impedir que un enorme cañón caiga en poder de las tropas francesas.

La película llegó a los cines en 1957 de la mano de United Artists, pero su origen estuvo marcado por una sucesión de cambios, rechazos y decisiones de última hora que terminaron reuniendo a tres estrellas de enorme atractivo internacional. El proyecto nació de la mano de Stanley Kramer, prestigioso productor independiente que después de dirigir No serás un extraño quería demostrar que también podía ponerse al frente de una gran superproducción.

Kramer había adquirido los derechos de El cañón, novela de C. S. Forester, con la intención de trasladarla a España y rodarla en escenarios naturales. Para conseguirlo necesitaba el respaldo de un gran estudio y presentó a United Artists una combinación de nombres que parecía destinada a convertir la película en un acontecimiento: Cary Grant, Marlon Brando y Ava Gardner.

Grant aceptó convertirse en el oficial británico protagonista. Tenía 52 años y comenzaba a plantearse una retirada progresiva, pero las condiciones del proyecto resultaban demasiado atractivas. Rodar en Europa, recibir un importante salario y participar en los beneficios de taquilla fueron argumentos suficientes para convencerle.

El problema llegó con Brando. El actor no pudo asumir el papel porque estaba comprometido con La casa de té de la luna de agosto y posteriormente con Sayonara, ambas bajo la dirección de Joshua Logan. También circuló entonces otra explicación: que Brando no estaba especialmente interesado en compartir protagonismo con una figura tan poderosa como Grant.

Frank Sinatra ocupó finalmente su lugar. El cantante y actor atravesaba además una complicada etapa personal junto a Ava Gardner y el rodaje en España le permitía permanecer cerca de ella. Sinatra quería alejarse de la comedia después de Alta sociedad y Pal Joey, por lo que el personaje del guerrillero parecía ofrecerle una oportunidad para cambiar de registro.

La elección de la protagonista femenina resultó todavía más complicada. Ava Gardner rechazó el papel y optó por ¡Fiesta!, mientras que Gina Lollobrigida tampoco pudo incorporarse porque estaba trabajando en Trapecio. Fue entonces cuando Carlo Ponti movió sus piezas para conseguir que su protegida, una joven Sofía Loren de apenas 22 años, entrara en la producción.

Aquella decisión iba a cambiar muchas cosas.

Loren llegaba al proyecto como una de las grandes promesas del cine europeo y la película suponía su primer contrato importante con un estudio estadounidense. También era una oportunidad extraordinaria para presentarse ante Hollywood por todo lo alto. Grant, sin embargo, recibió la noticia con bastante menos entusiasmo. Tenía derecho a intervenir en la elección de sus compañeras de reparto y, según recordaría posteriormente la propia Loren, inicialmente la consideraba poco más que una joven actriz de portada.

El encuentro entre ambos modificó rápidamente aquella primera impresión.

Durante los meses que pasaron trabajando juntos, Grant y Loren iniciaron una relación sentimental que convirtió el rodaje en uno de los grandes acontecimientos sociales de la España de aquel momento. Entre mayo y octubre de 1956 fueron vistos juntos en Madrid y en numerosas localidades castellanas. Ávila, El Escorial, Segovia y Toledo formaron parte de aquel particular recorrido, mientras las cámaras de los fotógrafos y las miradas de los curiosos seguían cada movimiento de la pareja.

Una de las imágenes más recordadas los muestra tomando un helado junto a El Retiro. Para muchos españoles, contemplar paseando juntos por las calles a Cary Grant y a aquella espectacular joven italiana tenía algo de acontecimiento cinematográfico convertido en realidad.

Loren, además, tuvo que enfrentarse a las exigencias de un rodaje particularmente duro. La secuencia de baile y las dificultades de la danza española supusieron un desafío para ella, mientras que el calor del verano castellano quedó grabado en su memoria. Una fotografía de Federico Patellani en la que aparece aprendiendo a beber de un botijo terminó convirtiéndose en una de las estampas más curiosas de aquella producción.

Mucho menos romántica fue la experiencia de Sinatra. La presencia de Ava Gardner en España hizo que el actor y cantante viviera el rodaje desde una perspectiva completamente diferente. La actriz prestaba poca atención a su marido durante aquellos meses, una situación que terminó afectando al trabajo de Sinatra hasta el punto de que pidió a Kramer que concentrara sus escenas para poder abandonar España cuanto antes. Su participación quedó completada en apenas dos meses y algunas de sus apariciones tuvieron que solucionarse posteriormente mediante dobles de cuerpo.

Para Loren, en cambio, aquellos meses quedaron entre los recuerdos más especiales de su juventud. En sus memorias llegó a reconocer que incluso contempló la posibilidad de comprometerse seriamente con Grant. Finalmente no dio ese paso. Carlo Ponti seguía formando parte de su vida y ella sentía que aquel vínculo pertenecía a su mundo, mientras que casarse con una estrella internacional de la dimensión de Grant habría supuesto abandonar todo aquello que conocía.

La historia profesional de Loren con España tendría todavía dos capítulos de enorme importancia. En 1961 regresaría para participar en El Cid y en 1963 volvería a nuestro país para rodar La caída del Imperio Romano, ambas grandes producciones de Samuel Bronston. Pero ninguna de esas experiencias borraría el recuerdo de aquella primera llegada a España.

Orgullo y pasión terminó siendo mucho más que una superproducción de aventuras rodada en escenarios españoles. Entre cañones, guerrilleros, uniformes napoleónicos y paisajes castellanos, la película reunió a algunas de las mayores estrellas del cine internacional y fue testigo del romance entre Cary Grant y una jovencísima Sofía Loren. Décadas después, aquella mezcla de Hollywood, España y pasión seguía teniendo para Loren un significado especial: había sido su primera gran película en inglés, su primera gran aventura estadounidense y el escenario en el que una de las mayores estrellas del mundo se enamoró de ella.

Y algunas historias de rodaje, como esta, terminan sobreviviendo a la propia película.

Autor: Django il bastardi


Comentarios

  1. Se dice, se habla, se comentaba en su día, que entre los extras del asalto a la ciudad de Avila, figuraba un joven Adolfo Suarez, luego presidente del Gobierno de España.

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