OPERACION SAN PEDRO (1968) de Lucio Fulci. El Pícaro Arte de Robar en el Vaticano

 



OPERACION SAN PEDRO (1968) de Lucio Fulci. El Pícaro Arte de Robar en el Vaticano


A finales de los años sesenta, el cine italiano vivía en una efervescente contradicción. Mientras el neorrealismo quedaba atrás y el cine de autor de Antonioni o Fellini conquistaba los festivales, en las salas comerciales mandaba la comedia de enredo y los subgéneros más locos. En ese ecosistema nació en 1967 "Operación San Pedro" (Operazione San Pietro), una cinta dirigida por un Lucio Fulci que todavía estaba muy lejos de convertirse en el "padrino del gore" que hoy todos los amantes del terror veneran.

La premisa de la película era tan disparatada como magnética. Una banda de ladrones napolitanos de poca monta, liderada por el inconfundible Napoleone (encarnado por el gran Lando Buzzanca), se traslada a la capital con una meta megalómana: dar el "robo del siglo" sustrayendo nada más y nada menos que La Pietà de Miguel Ángel de la mismísima Basílica de San Pedro. Como si la odisea de sacar semejante bloque de mármol del Vaticano fuera poca cosa, Fulci mete un giro magistral a la trama. Una vez que los napolitanos logran su objetivo, un gánster italoamericano de vuelta de todo llamado Joe Ventura (interpretado por la leyenda de Hollywood Edward G. Robinson) les arrebata el botín para chantajear directamente a la Santa Sede.

 Es aquí donde la película saca a relucir su vena más satírica. Para evitar un escándalo internacional que ponga en jaque la seguridad del pequeño Estado, el Vaticano decide no llamar a la policía. En su lugar, el astuto Cardenal Braun (el veterano actor alemán Heinz Rühmann) organiza su propia cacería. De la noche a la mañana, las calles de Roma se llenan de monjas, frailes y sacerdotes actuando como una eficacísima red de espionaje que ríete tú de la CIA. El choque entre la picaresca callejera y la inteligencia eclesiástica regaló al público momentos de comedia física desternillantes.

Para entender el nacimiento de este proyecto hay que mirar hacia atrás. Solo un año antes, Dino Risi había reventado las taquillas con "Operación San Gennaro". Los productores, oliendo el rastro del dinero, quisieron repetir la fórmula exacta de ladrones pintorescos en ciudades monumentales. Aunque sobre el papel se concibió como una secuela no oficial, Fulci quiso darle su toque personal y apostó por una coproducción de altos vuelos con un reparto verdaderamente internacional. Juntar en una misma película al cómico siciliano Lando Buzzanca, al refinado actor francés Jean-Claude Brialy, a un titán del cine negro americano como Edward G. Robinson y al queridísimo cómico alemán Heinz Rühmann era una pirueta que solo el cine europeo de la época podía sostener.

El rodaje de "Operación San Pedro" dejó un reguero de curiosidades que harían las delicias de cualquier historiador del cine. Por ejemplo, los amantes del cine clásico italiano más atento pudieron esbozar una sonrisa al escuchar al personaje del sacristán. Este papel fue interpretado por Carlo Pisacane, pero en la versión italiana fue doblado por Nico Pepe con el mismo y reconocible acento que utilizó para doblar al propio Pisacane en la mítica "Rufufú" (I soliti ignoti).

Como toda buena comedia italiana que se precie, el rodaje estuvo salpicado de toques de improvisación y guiños locales. En una divertida escena en la que los ladrones transportan la pesada escultura por la calle, un transeúnte les pregunta a dónde la llevan y ellos responden que su destino es el santuario de Fátima. Curiosamente, esa escena se rodó en la Via della Stazione di San Pietro, justo al lado del céntrico y conocido Hotel Michelangelo de Roma. Fulci tampoco dejó pasar la oportunidad de incluir pequeños huevos de pascua culturales: en una secuencia ambientada en un club nocturno, de fondo suena la famosísima melodía de "More", compuesta por Riz Ortolani para la película "Mondo Cane", un auténtico himno pop de los sesenta en Italia.

Sin embargo, detrás de las risas de la pantalla, el set de rodaje escondía tensiones y sombras que reflejaban el fuerte y a veces tiránico carácter de Lucio Fulci. Años después, la actriz Uta Levka, quien interpretaba a la atractiva Samantha, relató un desagradable incidente. Según sus declaraciones, el director entró en su habitación de hotel e intentó propasarse sexualmente con ella. Tras el valiente rechazo de la actriz, Levka afirmó que el director le hizo la vida imposible durante el resto de la filmación. Fulci, conocido por su temperamento volcánico, descargó su frustración gritándole "¡Corten!" constantemente y sin motivo aparente en mitad de sus tomas solo para humillarla delante del equipo.

A pesar de que la crítica de la época consideró que el guion no alcanzaba la genialidad ni la frescura de "Operación San Gennaro", la película se ha ganado un hueco en el corazón de los cinéfilos. Se recuerda con especial cariño la vibrante dirección de Fulci en toda la segunda mitad del metraje, donde su pulso para las escenas de acción empezó a florecer. "Operación San Pedro" sigue siendo hoy un testimonio fascinante de una época en la que el cine se atrevía a meterse con las instituciones más sagradas a golpe de carcajada y donde un director de culto dio sus primeros y salvajes pasos comerciales.

Autor: Djangoilbastardi

Comentarios

  1. Imagino que a pesar de tener en el reparto al gran Edward G. Robinson, el film tiene que ser una comedia muy a la italiana.

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