NOTTING HILL: LA HISTORIA DE AMOR QUE CONVIRTIÓ A HUGH GRANT Y JULIA ROBERTS EN ICONOS

 


NOTTING HILL: LA HISTORIA DE AMOR QUE CONVIRTIÓ A HUGH GRANT Y JULIA ROBERTS EN ICONOS

Pocas comedias románticas han conseguido conservar con tanta facilidad el encanto de una época como Notting Hill. La película dirigida por Richard Curtis llegó a los cines en 1999 y reunió a dos estrellas que ya parecían pertenecer a universos diferentes: Hugh Grant, convertido en uno de los grandes rostros de la comedia británica, y Julia Roberts, auténtica superestrella de Hollywood.

El encuentro entre ambos se produce en una pequeña librería especializada en viajes. William Thacker lleva una existencia tranquila en el barrio londinense de Notting Hill, rodeado de amigos y acompañado por su peculiar compañero de piso, Spike, interpretado por Rhys Ifans. Su vida sentimental, mientras tanto, atraviesa una sequía considerable. Todo cambia cuando Anna Scott entra en su tienda. Ella es una de las actrices más famosas del planeta y, de repente, aquel hombre corriente se encuentra frente a alguien que hasta entonces pertenecía a las páginas de las revistas.

La película funciona especialmente bien cuando deja espacio para la vulnerabilidad de sus protagonistas. Hugh Grant encontró en William uno de esos personajes que parecen hechos a medida para su particular combinación de torpeza, timidez, ironía y encanto. Sus gestos, sus titubeos y sus disculpas constantes terminaron convirtiendo al dueño de aquella librería en uno de los personajes más recordados de su carrera.

Uno de los momentos más hermosos llega cuando William atraviesa el mercado mientras pasan las estaciones. Con Ain't No Sunshine, de Bill Withers, acompañando sus pasos, el protagonista contempla cómo cambia el paisaje: primero aparece el sol, después la lluvia, las hojas del otoño, la nieve del invierno y finalmente la primavera. Cuando el buen tiempo regresa, William se quita la chaqueta y sonríe. Una secuencia sencilla que condensa en poco más de un minuto el paso del tiempo y la lenta recuperación después de una decepción sentimental.

También resulta imposible separar Notting Hill del momento profesional que vivían sus dos protagonistas. Grant había alcanzado la fama internacional gracias a Cuatro bodas y un funeral, mientras su vida privada se convertía al mismo tiempo en objeto de una atención mediática extraordinaria. Julia Roberts, por su parte, había conquistado Hollywood después de Pretty Woman, la película de 1990 que la emparejó con Richard Gere y la transformó en una de las mayores estrellas de la industria.

Curtis escribió a Anna Scott inspirándose, según explicó, en una combinación de Grace Kelly y Audrey Hepburn. Sin embargo, la frontera entre ficción y realidad se hizo especialmente curiosa durante el rodaje porque Roberts conocía de primera mano la presión de los fotógrafos y la persecución constante de los paparazzi.

La actriz tampoco quedó encantada con todos los elementos del guion. Una de las escenas que más reparos le provocó fue aquella en la que Anna pronuncia una frase relacionada con Gilda, el clásico de 1946 protagonizado por Rita Hayworth. Años después, Roberts reconoció en Vanity Fair que aquella línea le resultaba especialmente incómoda y que le costaba interpretarla con naturalidad, pese a su admiración por el trabajo de Richard Curtis.

Vista hoy, Notting Hill posee además un curioso valor como retrato de finales del siglo XX. La comunicación era mucho más lenta, internet apenas comenzaba a formar parte de la vida cotidiana y los teléfonos inteligentes todavía pertenecían a la ciencia ficción. La propia película muestra un mundo en el que las noticias sobre las celebridades circulaban fundamentalmente a través de periódicos y revistas sensacionalistas.

Algunos diálogos han envejecido de manera evidente y determinadas situaciones pueden resultar incómodas desde la perspectiva actual. Aun así, permanece intacta una mezcla muy particular de humor británico, romanticismo, personajes excéntricos y situaciones deliberadamente sentimentales.

El éxito fue enorme. Notting Hill se convirtió rápidamente en una de las películas británicas más taquilleras de su tiempo y reforzó todavía más la condición de estrella de Julia Roberts. Apenas un año después, la actriz protagonizó Erin Brockovich, papel por el que consiguió el Oscar, el Globo de Oro, el BAFTA y el premio del Sindicato de Actores a la mejor actriz.

Más de dos décadas después, aquella librería, aquel barrio londinense y aquel paseo entre estaciones continúan conservando una cualidad difícil de fabricar: la sensación de estar viendo una historia que conoce perfectamente sus propias reglas y que, precisamente por eso, consigue que volvamos a ella cuando necesitamos un poco de romanticismo, humor y nostalgia.

Autor: Django il bastardi


Comentarios

  1. Eran los años de esplendor de ambos, y los años de esplendor de la comedia romántica.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

FALLECE LA ACTRIZ NORTEAMERICANA VICTORIA JONES A LOS 38 AÑOS.

EL "NO" DE BRAD PITT A INTERVENIR EN UNA DE LAS MEJORES PELICULAS DE LA HISTORIA.

LA DISTANTE RELACION ENTRE JULIE ANDREWS Y RICHARD HARRIS DURANTE EL RODAJE DE HAWAI.

EL TRIANGULO AMOROSO QUE REVIVE NATALIE PORTMAN 20 AÑOS DESPUÉS.

FALLECE EL ACTOR NORTEAMERICANO JAMES VAN DER BEEK A LOS 48 AÑOS.