MR. T CARGA CONTRA NETFLIX POR EL RETRATO DE SU VIDA



 MR. T CARGA CONTRA NETFLIX POR EL RETRATO DE SU VIDA

A Mr. T le ha costado bastante reconocer al hombre que aparece en su propio documental. El actor que convirtió a M.A. Baracus en uno de los personajes más populares de la televisión de los años ochenta y que se enfrentó a Sylvester Stallone como Clubber Lang en Rocky III ha reaccionado con enorme dureza ante Al descubierto: Mr. T, la producción que Netflix estrena el 8 de septiembre para repasar su vida y su trayectoria.

A sus 74 años, Laurence Tureaud sostiene que el documental ofrece una visión incompleta y desequilibrada de su historia. Su principal queja apunta al modo en que se han seleccionado los testimonios y los episodios utilizados para construir el retrato. Según explica, varias personas fundamentales de su entorno dedicaron horas a las entrevistas y apenas aparecen en el montaje definitivo.

Uno de los casos que más le ha indignado es el de su pastor, entrevistado durante dos días y reducido finalmente a unos treinta segundos de presencia en pantalla. Para Tureaud, esa decisión elimina precisamente algunas de las facetas que considera esenciales para comprender su personalidad: su fe, su compromiso con los demás y el trabajo solidario que ha desarrollado lejos de los focos.

Su reacción al conocer el resultado fue inmediata y visceral. "Cuando lo vi dije: '¿Qué demonios? Es una basura'", ha llegado a afirmar. El actor considera que el documental primero levanta la figura del ídolo popular para después introducir determinados episodios destinados a cuestionar su carácter. Teme especialmente que quienes no conozcan su trayectoria puedan quedarse con una imagen deformada de él.

Entre los asuntos que aparecen en la producción figura también La disparatada parada de los monstruos, la comedia de 1993 en la que interpretó a una mujer barbuda. Tureaud no entiende que su participación en aquella película pueda utilizarse como argumento para desacreditar su carrera. Recuerda que compartió reparto con Brooke Shields, Keanu Reeves y Randy Quaid y reivindica que asumió aquel trabajo como una interpretación más dentro de una trayectoria que, en su opinión, merece ser contemplada en su conjunto.

También le incomoda especialmente la atención concedida a las supuestas exigencias que habría realizado durante sus apariciones públicas, entre ellas su preferencia por determinadas limusinas o por productos concretos en las habitaciones de hotel. Para el actor, esas anécdotas terminan dibujando a una estrella caprichosa, preocupada por sus privilegios y alejada de la realidad.

La lectura que hace Tureaud es radicalmente distinta. Le resulta incomprensible que unas limusinas blancas o un determinado jabón tengan más peso en el relato que sus años de ayuda a personas sin hogar y sus actividades benéficas. "No les importa que dé de comer a los sintecho", ha lamentado, molesto por lo que considera una selección interesada de los episodios de su vida.

La indignación llegó a ser tan intensa que durante el visionado tuvo que aferrarse a sus creencias para no perder el control. Según recuerda, llegó a pedir a Dios que le ayudara a mantener la calma y a no reaccionar impulsivamente contra los responsables de la producción. Finalmente optó por guardar la compostura y seguir adelante. "Elige el camino correcto", se dijo a sí mismo. Y eso fue lo que decidió hacer.

El contraste resulta llamativo porque la carrera de Mr. T está ligada a algunos de los mayores iconos de la cultura popular estadounidense de aquella época. M.A. Baracus convirtió al actor en una celebridad internacional gracias a El equipo A, mientras que Clubber Lang le permitió enfrentarse a Rocky Balboa en uno de los combates más recordados de la saga creada por Stallone.

Su popularidad llegó también a España, donde su presencia televisiva alcanzó niveles de auténtico fenómeno. En 1993 participó incluso en un especial de Nochevieja de El Gran Juego de la Oca, prueba de la enorme penetración que había alcanzado su imagen en nuestro país.

Pero detrás de la fama, Tureaud asegura que siempre existió una motivación mucho más sencilla. Su gran objetivo era conseguir una vida mejor para su madre. "Lo único que quería hacer era comprarle a mi madre una casa bonita y vestidos preciosos", ha contado. Cuando pudo cumplir ese sueño durante los años ochenta, sintió que había alcanzado aquello que realmente perseguía.

De hecho, sostiene que su llegada a El equipo A se produjo cuando ya estaba pensando en retirarse. Había terminado el rodaje de Rocky III y se encontraba en la fiesta de despedida cuando recibió la llamada que cambiaría definitivamente su vida profesional. La televisión terminó convirtiéndolo en una estrella todavía mayor y prolongó una carrera que, según su propio relato, él ya daba prácticamente por concluida.

Décadas después, Netflix recupera aquella historia para convertirla en documental. Mr. T, sin embargo, contempla el resultado desde una posición muy distinta a la de cualquier espectador. Es su propia vida la que aparece en pantalla y, a juzgar por sus declaraciones, siente que buena parte de aquello que considera esencial ha quedado fuera de plano. Para una figura acostumbrada a interpretar personajes de enorme personalidad, quizá el golpe más difícil de asumir sea comprobar que el protagonista de su propia historia no reconoce del todo el retrato que otros han construido de él.

Autor: Jordi Quesada Galdeano


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