MICHAEL CAINE Y RICHARD HARRIS: UNA AMISTAD QUE TERMINÓ A PUÑETAZOS VERBALES
MICHAEL CAINE Y RICHARD HARRIS: UNA AMISTAD QUE TERMINÓ A PUÑETAZOS VERBALES
Durante casi cuatro décadas, Michael Caine y Richard Harris compartieron una amistad nacida cuando ambos todavía buscaban hacerse un nombre en el mundo de la interpretación. Eran dos actores británicos de enorme personalidad, compañeros de generación y protagonistas de una relación que durante muchos años parecía indestructible. Sin embargo, aquella amistad terminó de una manera tan abrupta como insólita, después de unas declaraciones de Caine sobre los hábitos de Harris con el alcohol.
La historia resulta especialmente llamativa porque Caine había hablado de sus propios excesos durante una entrevista. El actor reconoció que durante aquella etapa de su vida bebía, aunque aseguraba que nunca había consumido drogas. Al recordar aquellos años en Inglaterra, Caine hizo referencia a la afición por la bebida que compartían muchos actores de su generación y mencionó expresamente a Richard Harris. Probablemente pensó que estaba haciendo una observación entre amigos. Harris lo interpretó de una manera completamente distinta.
La respuesta fue demoledora.
Lejos de tomárselo con humor, Harris lanzó contra su antiguo amigo una colección de insultos que convirtió aquella disputa privada en una de las anécdotas más curiosas de sus respectivas carreras. Llegó a referirse a Caine como un "charlatán gordo y flatulento" y cuestionó incluso la imagen que durante años había acompañado al intérprete de Alfie, presentado en determinados momentos de su carrera como una especie de equivalente británico de Cary Grant.
Harris tampoco se detuvo ahí. Se burló de la evolución profesional de Caine y de su supuesta pretensión de convertirse en el Gene Hackman británico. Para Harris, Hackman poseía una presencia intimidante y peligrosa que estaba muy lejos de las cualidades que él atribuía a Caine. Su particular sentido del humor le llevó incluso a compararlo con Laurel y Hardy y a decir que resultaba tan intimidante como Shirley Temple.
La referencia a Gene Hackman tenía además una curiosa conexión cinematográfica con Richard Harris. Ambos actores habían compartido reparto en Sin perdón, la película dirigida por Clint Eastwood, y precisamente Hackman fue el intérprete que Harris utilizó como punto de comparación para explicar lo que, a su juicio, diferenciaba a un actor con verdadera presencia de Caine. Hackman le parecía un intérprete intimidante y peligroso, mientras que reservaba para su antiguo amigo una valoración mucho más sarcástica y demoledora. Michael Caine, por tanto, no formó parte del reparto de Sin perdón y nunca coincidió allí con Harris.
Richard Harris tampoco era precisamente conocido por tener un carácter sencillo. Su temperamento, sus excesos y su enorme personalidad formaban parte de la leyenda que había construido a lo largo de los años. Para el público más joven quedó asociado especialmente al personaje de Albus Dumbledore en las dos primeras películas de Harry Potter, mientras que otras generaciones lo recuerdan por trabajos como Sin perdón, Los cañones de Navarone o Un hombre llamado Caballo. También participó en Gladiator, una de sus últimas apariciones destacadas antes de su muerte.
La historia de aquella ruptura quedó recogida posteriormente en Los fantasmas de Richard Harris, documental estrenado en 2002, el mismo año en que falleció el actor. Para entonces habían transcurrido varios años desde aquel intercambio de declaraciones que había puesto punto final a una amistad de casi cuarenta años.
Michael Caine, por su parte, continuó construyendo una de las trayectorias más respetadas del cine británico. Ganador de dos premios Oscar y nominado en varias ocasiones, trabajó con algunos de los grandes directores de las últimas décadas y mantuvo una relación especialmente estrecha con Christopher Nolan, que contó con él en numerosas películas. A sus 93 años, ya retirado de la interpretación, su figura sigue ocupando un lugar privilegiado dentro de la historia del cine.
Resulta curioso pensar que dos hombres que se conocieron cuando apenas comenzaban sus carreras consiguieran mantener durante tantos años una amistad para después romperla por algo que, en principio, podía haber quedado reducido a una simple broma entre compañeros. Pero Richard Harris tenía un carácter tan explosivo como su talento, y aquella referencia de Caine a la bebida terminó convirtiéndose en la chispa de una guerra verbal.
Durante décadas fueron amigos, compartieron profesión y generación. Sus caminos profesionales siguieron rumbos diferentes y, aunque ambos dejaron una huella considerable en el cine británico, aquella amistad terminó convertida en una enemistad pública. Al final, unas palabras sobre el alcohol bastaron para poner punto final a una relación que había sobrevivido durante casi cuarenta años.
Autor: Django il bastardi

Michael Caine, nunca me pareció que intentará ser Gene Hackman, ni muchísimo menos Cary Grant, Caine, tenía su propio estilo, un estilo que le iba como anillo al dedo en el thriller, y cuando toco la comedía sobretodo en el último film que dirigió Stanley Donen, Lio en rio, me pareció magnifico.
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