MAYDAY (2026). DOS HOMBRES, UNA GUERRA FRÍA Y UNA FUGA A TODA VELOCIDAD

 

MAYDAY (2026).

DOS HOMBRES, UNA GUERRA FRÍA Y UNA FUGA A TODA VELOCIDAD

REPARTO: RYAN REYNOLDS, KENNETH BRANAGH, MARIA BAKALOVA, MARCIN DOROCINSKI, DAVID MORSE, CLARK JOHNSON, LOUIS CANCELMI, LOVELL ADAMS-GREY, ALEX MALLARI JR., ALEX OZEROV, JOSEPH JOHN COLEMAN

DIRECTOR: JOHN FRANCIS DALEY, JONATHAN M. GOLDSTEIN 

MÚSICA: COLIN STETSON 

PRODUCTORA: APPLE ORIGINAL FILMS 

DURACIÓN: 110 min.

PAÍS: CANADA

Un avión de combate cayendo del cielo sobre la inmensidad helada de la Unión Soviética es una manera bastante contundente de empezar una película. Mayday no pierde tiempo en presentaciones innecesarias: coloca a Troy “Assassin” Kelly, un piloto de la Marina estadounidense interpretado por Ryan Reynolds, en una misión secreta que termina con su aparato destrozado y él aislado tras las líneas enemigas. Estamos en 1987, la Guerra Fría continúa siendo una olla a presión y cualquier error puede convertirse en un incidente internacional. El problema de Troy es que, además de sobrevivir al accidente, tiene que encontrar la forma de regresar a casa.

Su salvación aparece con una barba espectacular y el rostro de Kenneth Branagh. Nikolai Ustinov es un antiguo agente de la KGB que vive apartado del mundo y que guarda una curiosa fascinación por Estados Unidos y por el cine de acción norteamericano. El encuentro entre ambos constituye el verdadero motor de la película. Uno quiere volver a su país; el otro descubre ante sus ojos la posibilidad de vivir una aventura que probablemente llevaba décadas esperando.

Los directores Jonathan Goldstein y John Francis Daley entienden perfectamente qué clase de película quieren hacer. Mayday juega con el cine de acción de los ochenta, con sus héroes imposibles, sus villanos perfectamente reconocibles, sus persecuciones y esa mezcla de testosterona y sentido del humor que convirtió aquella década en un territorio cinematográfico con personalidad propia. El homenaje a Top Gun está presente desde el planteamiento y sirve también para reírse de determinadas convenciones del género.

La película funciona especialmente bien cuando deja que Branagh tome el mando. Su Nikolai posee una extravagancia encantadora y, al mismo tiempo, una capacidad para repartir golpes que convierte cada enfrentamiento en una pequeña sorpresa. El actor británico parece divertirse muchísimo interpretando a este hombre desencantado con el sistema soviético que ha encontrado en la cultura estadounidense una especie de refugio sentimental. Cuando entra en acción, Mayday adquiere una energía inesperada.

Ryan Reynolds, en cambio, juega una partida demasiado conocida. Troy es un piloto arrogante, ingenioso y permanentemente dispuesto a lanzar una frase sarcástica. El problema es que ese registro forma parte de la personalidad cinematográfica del actor desde hace tantos años que aquí cuesta descubrir algo nuevo detrás del personaje. Reynolds tiene presencia y domina perfectamente el ritmo de la comedia, pero su personaje termina dependiendo demasiado de una fórmula que ya conocemos de memoria.

Aun así, cuando ambos protagonistas comparten pantalla, aparece una química capaz de sostener buena parte del metraje. La relación entre el piloto estadounidense y el exagente ruso proporciona a la película sus momentos más divertidos y también cierta calidez. Entre persecuciones, peleas, traiciones y huidas imposibles se va construyendo una amistad improbable que termina siendo más importante que el propio conflicto político.

Visualmente, Mayday apuesta fuerte por el espectáculo. Las secuencias aéreas tienen músculo y transmiten una sensación física que beneficia enormemente al comienzo de la película. Después, la acción se desplaza hacia tierra firme y aparecen persecuciones, combates cuerpo a cuerpo y situaciones disparatadas que buscan reproducir el sabor de las películas de aventuras de aquella época.

Quizá el principal inconveniente sea que el guion nunca termina de decidir hasta dónde quiere llevar su propia irreverencia. Algunas ideas relacionadas con la Guerra Fría podrían haber dado bastante más juego y determinados personajes secundarios quedan reducidos a piezas funcionales dentro de la aventura. La película tampoco pretende ofrecer una visión especialmente compleja de la política internacional: prefiere utilizarla como escenario para montar una buddy movie de espíritu ochentero.

Y ahí está precisamente su encanto. Mayday no pretende reinventar el cine de acción. Quiere recuperar una clase de espectáculo que sabía combinar peligro, humor, amistad y exageración sin pedir demasiadas explicaciones. Puede resultar irregular, incluso demasiado complaciente con sus protagonistas, pero cuando acelera consigue transmitir esa sensación de estar viendo una película que se divierte con sus propias reglas.

Branagh se roba buena parte de la función, Reynolds cumple con su personaje habitual y la pareja protagonista consigue que el viaje merezca la pena. Entre aviones, nieve, agentes secretos y una cantidad considerable de golpes, Mayday termina convirtiéndose en una aventura ligera, descarada y conscientemente nostálgica.

Una película para dejarse llevar, ponerse cómodo y disfrutar de dos actores completamente distintos compartiendo una aventura tan improbable como entretenida.

Autor: Don Hollywood




Comentarios

  1. Muy entretenida, con excelentes escenas de acción y los dos protagonistas hacen que vivamos está película de acción que me recuerda a las body movies de los años 80 y 90, y que rinde un pequeño homenaje a Top Gun. Ideal para pasar un buen rato.

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