LOS PADRES DE ELLA (2000). CUANDO CONOCER A LOS SUEGROS SE CONVIERTE EN UNA PESADILLA
LOS PADRES DE ELLA (2000).
CUANDO CONOCER A LOS SUEGROS SE CONVIERTE EN UNA PESADILLA
LOS PADRES DE ELLA (2000)
REPARTO: ROBERT DE NIRO, BEN STILLER, BLYTHE DANNER, TERI POLO, JAMES REBHORN, OWEN WILSON, JON ABRAHAMS, NICOLE DELHUFF, TOM McCARTHY
DIRECTOR: JAY ROACH
MÚSICA: RANDY NEWMAN
PRODUCTORA: UNIVERSAL PICTURES, DREAMWORKS SKG
DURACIÓN: 108 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Conocer a los padres de la persona que amas debería ser un trámite importante, quizá algo incómodo, pero perfectamente manejable. Greg Focker descubre en Los padres de ella que esa teoría puede venirse abajo en cuestión de minutos. Jay Roach convierte una situación cotidiana en una sucesión de desastres, malentendidos y humillaciones que funcionan porque detrás de cada carcajada existe un miedo muy reconocible: querer causar una buena impresión y terminar haciendo exactamente lo contrario.
Ben Stiller interpreta a Greg, un enfermero de Chicago enamorado de Pam, una joven con la que desea casarse. Antes de pedirle matrimonio necesita superar una prueba que parece sencilla: conocer a sus padres. El problema tiene nombre y apellido. Jack Byrnes, el padre de Pam, es interpretado por Robert De Niro y desde el primer encuentro queda claro que no piensa regalarle su confianza al novio de su hija.
Jack es un antiguo agente de la CIA, un hombre acostumbrado a desconfiar de todo el mundo y especialmente de quienes pretenden acercarse demasiado a su familia. Greg llega dispuesto a ser encantador, educado y respetuoso. Jack responde examinándolo como si estuviera interrogando a un sospechoso. La tensión queda instalada desde el primer momento y Jay Roach sabe explotarla con un sentido del ritmo extraordinario.
Ben Stiller está magnífico porque entiende que Greg debe encontrarse permanentemente al borde del desastre. El personaje no pretende ser torpe ni ridículo. Al contrario, intenta desesperadamente comportarse como un adulto sensato. Precisamente ese esfuerzo hace que cada pequeño accidente resulte todavía más divertido. Una frase mal interpretada, una mentira improvisada o una situación que parecía controlada terminan desencadenando consecuencias cada vez más disparatadas.
Robert De Niro se lanza a la comedia con una seriedad que constituye una de las grandes armas de la película. Jack nunca parece saber que está dentro de una comedia. Su mirada permanece imperturbable mientras alrededor de él todo se desmorona. Esa rigidez convierte incluso los momentos más absurdos en escenas memorables. De Niro juega con su propia imagen de actor asociado al cine criminal y dramático, aprovechando esa autoridad para construir un personaje que puede intimidar a Greg con una simple mirada.
La película encuentra buena parte de su humor en el enfrentamiento entre dos personalidades completamente diferentes. Greg necesita caer bien. Jack necesita comprobar que Greg merece estar cerca de su hija. Uno habla demasiado cuando está nervioso; el otro observa demasiado cuando sospecha. Pam queda atrapada en medio de ambos, intentando mantener una relación sentimental mientras contempla cómo su novio y su padre se encaminan hacia una colisión inevitable.
Teri Polo aporta equilibrio al conjunto como Pam. Su personaje podría haber quedado relegado a la función de simple intermediaria, pero su paciencia tiene límites y su creciente frustración resulta fundamental para que el conflicto no se convierta en una sucesión de gags desconectados. Blythe Danner, como Dina Byrnes, completa la familia con una personalidad mucho más cálida y comprensiva, aunque también participa en esa peculiar dinámica familiar que hace que Greg se sienta permanentemente observado.
Uno de los grandes aciertos de Jay Roach consiste en no acelerar las situaciones cómicas. La película permite que determinadas escenas se prolonguen hasta alcanzar un nivel de incomodidad casi insoportable. El espectador sabe que algo va a salir mal y contempla cómo Greg intenta evitarlo mientras, poco a poco, se queda sin escapatoria. La risa nace muchas veces de ese suspense absurdo.
El gato de la familia, Jinx, merece una mención especial. El animal se convierte en uno de los elementos fundamentales de la pesadilla de Greg y protagoniza algunas de las situaciones más recordadas de la película. Lo mismo ocurre con el famoso encuentro con el padre de Pam y las constantes referencias al pasado de Jack, que contribuyen a construir una figura paterna capaz de convertir una cena familiar en una operación de inteligencia.
Pero Los padres de ella funciona porque debajo de todas esas situaciones disparatadas existe una historia sencilla sobre la aceptación. Greg quiere demostrar que ama a Pam, pero también quiere demostrar que puede formar parte de su familia. Jack, por su parte, teme perder a su hija y contempla al novio como una amenaza potencial. Ambos están defendiendo algo que consideran importante, aunque lo hagan desde posiciones completamente opuestas.
La película tiene un espíritu de comedia clásica de enredo, pero su reparto consigue elevar el material. Stiller domina el caos físico y verbal; De Niro aporta una presencia formidable; Teri Polo proporciona el necesario equilibrio romántico y Blythe Danner introduce una calidez que impide que la familia resulte completamente hostil.
A medida que Greg intenta salir indemne del fin de semana, la película va acumulando situaciones cada vez más delirantes. Lo interesante es que muchas de ellas parten de pequeños errores perfectamente humanos. Greg miente para salir de un problema y crea otro mayor. Intenta impresionar a Jack y termina provocando una catástrofe. Quiere controlar los acontecimientos y cada nuevo intento de recuperar la normalidad empeora las cosas.
Jay Roach consigue así una comedia de ritmo magnífico, con un humor basado en la incomodidad, la personalidad de los protagonistas y una escalada de desastres que nunca pierde de vista la relación entre Greg y Pam.
Más de dos décadas después, Los padres de ella conserva buena parte de su encanto porque su premisa continúa siendo universal. Todos hemos querido alguna vez causar una buena impresión y todos sabemos que los nervios pueden convertir una situación sencilla en un auténtico desastre. Greg Focker simplemente lleva esa experiencia hasta extremos absolutamente demenciales.
Y en el centro de todo permanece Robert De Niro, capaz de convertir un gesto serio en un arma cómica de enorme precisión. Frente a él, Ben Stiller se entrega al ridículo con una valentía admirable. El resultado es una de esas comedias donde la vergüenza ajena termina provocando carcajadas y donde cada intento de Greg por recuperar la dignidad parece conducirle directamente hacia el siguiente desastre.
Los padres de ella tiene, en definitiva, una fórmula sencilla y tremendamente efectiva: un novio desesperado por gustar, un suegro que parece diseñado para ponerlo a prueba y un fin de semana durante el cual absolutamente nada sale según lo previsto. Una comedia sobre el amor, la familia y esa peligrosa pregunta que puede cambiarlo todo: ¿qué podría salir mal? Pues prácticamente todo.
Autor: Don Hollywood


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