LESLEY-ANNE DOWN RECUERDA LAS TRES OBSESIONES DE BURT REYNOLDS

 

LESLEY-ANNE DOWN RECUERDA LAS TRES OBSESIONES DE BURT REYNOLDS

Burt Reynolds fue durante buena parte de los años setenta y comienzos de los ochenta uno de los grandes imanes de la taquilla. Su combinación de picardía, atractivo, sentido del humor y presencia física le convirtió en uno de los actores más populares de su generación, capaz de compartir ese privilegiado territorio comercial con estrellas como Clint Eastwood y Robert Redford. Películas como Rompehuesos, Los caraduras o Los locos del Cannonball contribuyeron decisivamente a construir aquella imagen de galán despreocupado y héroe de acción con una sonrisa permanente.

Reynolds llegó a ser considerado el actor más taquillero del mundo entre 1978 y 1982, una posición que refleja perfectamente la magnitud de su popularidad durante aquellos años. Sin embargo, detrás de aquel personaje público perfectamente reconocible existía un hombre extremadamente pendiente de su imagen. Lesley-Anne Down, que compartió protagonismo con él en Golpe audaz (Rough Cut, 1980), ha recuperado ahora algunos recuerdos de aquella época y ha contado hasta qué punto Reynolds cuidaba determinados aspectos de su apariencia.

La actriz británica asegura que trabajar con él podía resultar muy divertido, aunque también descubrió tres grandes obsesiones que resumió de una manera bastante gráfica: "la parte de arriba, la de abajo y la del medio". La explicación resulta bastante más sencilla de lo que podría parecer. Down se refería al cabello, a la altura y a la anatomía que Reynolds consideraba parte fundamental de su imagen de seductor.

El actor utilizaba postizos capilares para mantener su característico peinado y también recurría a diferentes trucos para ganar unos centímetros de estatura. Lesley-Anne Down recuerda que llevaba accesorios especiales en los zapatos y que utilizaba alzas, plantillas o botas con tacón. Reynolds rondaba el 1,80 de altura, de modo que no podía considerarse precisamente un hombre bajo, pero la actriz recuerda que estaba convencido de que unos centímetros adicionales podían mejorar todavía más su presencia.

La preocupación por su aspecto encajaba perfectamente con la imagen pública que había construido. Reynolds había convertido su atractivo físico en una parte fundamental de su carrera y durante años alimentó la fama de conquistador que le acompañó tanto dentro como fuera de la pantalla.

El recuerdo de Down procede de la época en que ambos coincidieron en Golpe audaz, una producción dirigida por Don Siegel que mezclaba comedia, romance y cine de robos. La película contaba además con la presencia de David Niven, encargado de interpretar a un veterano inspector de Scotland Yard a punto de retirarse.

Su último gran objetivo antes de abandonar el servicio era atrapar a un escurridizo ladrón de diamantes interpretado por Reynolds. Para conseguirlo recurría a una estrategia poco convencional: utilizar como cebo a la hija de un político, personaje interpretado por Lesley-Anne Down. La película tenía todos los ingredientes para convertirse en otro éxito del actor, pero terminó quedándose lejos de las cifras alcanzadas por sus trabajos más populares. Con un presupuesto de unos 14 millones de dólares, recaudó aproximadamente 16,6 millones en los cines estadounidenses.

Con el paso de los años, Golpe audaz ha quedado en una posición secundaria dentro de la filmografía de Reynolds y tampoco suele figurar entre las obras más destacadas de Don Siegel. Su interés actual reside en buena medida en recuperar el ambiente cinematográfico de aquella época y en observar a Reynolds en pleno apogeo de su fama.

La carrera del actor experimentaría un giro considerable años después gracias a Boogie Nights. Paul Thomas Anderson le ofreció el papel de Jack Horner, un productor de cine para adultos convencido de que su trabajo podía alcanzar una dimensión artística. El personaje combinaba protección, autoritarismo, ambición y una peculiar sensibilidad hacia las personas que trabajaban a su alrededor.

Reynolds recibió por aquella interpretación su única nominación al Oscar, en la categoría de mejor actor de reparto. La película permitió descubrir una faceta interpretativa que durante mucho tiempo había permanecido oculta detrás de su condición de estrella comercial. Sin embargo, la relación del actor con el personaje fue complicada desde el principio. Reynolds rechazó inicialmente el papel en varias ocasiones y, después del rodaje, llegó a despedir a su representante.

El éxito de Boogie Nights también provocó que algunos críticos establecieran paralelismos entre Jack Horner y la propia personalidad pública de Reynolds. El actor nunca se mostró especialmente cómodo con esas interpretaciones y durante años dejó claro que aquella experiencia no había sido precisamente una de las más agradables de su trayectoria.

Burt Reynolds murió en 2018, a los 82 años, víctima de un infarto. Para entonces había dejado atrás varias décadas de carrera y una colección de personajes que explican por qué llegó a convertirse en uno de los grandes iconos populares del cine estadounidense de los setenta. Su legado está inevitablemente asociado a la comedia, la acción, los automóviles, las persecuciones y aquella personalidad de seductor bromista que dominó buena parte de su etapa de mayor éxito.

Lesley-Anne Down siguió un camino bastante diferente. La actriz británica alcanzó una notable popularidad durante los años setenta y ochenta gracias, entre otros trabajos, a series como Arriba y abajo y Norte y sur. También compartió pantalla con intérpretes de la talla de Peter Sellers, Sean Connery y Harrison Ford, demostrando que tenía capacidad para moverse con soltura entre el cine y la televisión.

Con el tiempo prefirió mantener una relación más discreta con la industria. Aunque nunca abandonó completamente la interpretación, se alejó progresivamente del centro de Hollywood y terminó estableciéndose en Georgia, donde encontró un ritmo de vida más tranquilo. Su experiencia en la industria estadounidense tampoco dejó en ella un recuerdo especialmente idealizado.

Down ha reconocido que durante un tiempo supo proyectar una imagen que despertaba el interés de los hombres, pero admite que aquella atención terminó teniendo poco que ver con la experiencia que ella buscaba como actriz. Su relación con Hollywood fue, por tanto, mucho menos romántica de lo que podría sugerir su trayectoria profesional.

Su trabajo más reciente para la gran pantalla ha sido Reagan, el biopic protagonizado por Dennis Quaid sobre el antiguo actor y presidente estadounidense Ronald Reagan. En la película, Down interpreta a Margaret Thatcher. La producción llegó a los cines en 2024 y volverá a proyectarse en salas estadounidenses el 25 de septiembre, coincidiendo con las celebraciones relacionadas con el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos.

Décadas después de compartir pantalla con Burt Reynolds, Lesley-Anne Down conserva recuerdos muy concretos de aquel actor que convirtió su imagen en una auténtica herramienta de trabajo. Las anécdotas sobre sus postizos, sus trucos para parecer más alto y su preocupación por mantener intacto su atractivo completan el retrato de una estrella que sabía perfectamente el valor que tenía su físico ante las cámaras y ante un público que durante años acudió en masa a verle.

Autor: Django il bastardi


Comentarios

  1. Burt Reynolds como actor tenía una gran bis cómica, que la exploto en su segunda etapa como actor, después de darse a conocer sobretodo por papeles de tipo duro en pelis de accion o western

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