LA LEYENDA DE BAGGER VANCE (2000). EL GOLF COMO CAMINO HACIA UNO MISMO
LA LEYENDA DE BAGGER VANCE (2000).
EL GOLF COMO CAMINO HACIA UNO MISMO
REPARTO: WILL SMITH, MATT DAMON, CHARLIZE THERON, BRUCE McGILL, JOEL GRETSCH, LANE SMITH, DERMOT CLOWREY, PETER GERETY, THOMAS JAY RYAN, HARVE PRESNELL, MICHAEL O’NEILL, JACK LEMMON
DIRECTOR: ROBERT REDFORD
MÚSICA: RACHEL PORTMAN
PRODUCTORA: 20TH CENTURY FOX
DURACIÓN: 126 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Un campo de golf puede convertirse en muchas cosas dependiendo de quién lo mire. Para algunos será un espacio de competición, para otros un escenario de prestigio y para otros, quizá, un lugar donde enfrentarse a sus propios fantasmas. Robert Redford entendió perfectamente esa última posibilidad cuando dirigió en el año 2000 La leyenda de Bagger Vance, una película que utiliza el deporte como puerta de entrada a una historia sobre la culpa, la pérdida, la redención y la necesidad de volver a encontrar el equilibrio después de haberlo perdido todo.La historia nos lleva hasta la Savannah de los años treinta. Rannulph Junuh, interpretado por Matt Damon, fue en otro tiempo un extraordinario jugador de golf. Su talento parecía destinado a convertirlo en una leyenda, pero la Primera Guerra Mundial cambió completamente su vida. Después de regresar del frente, Junuh se convierte en un hombre roto, refugiado en el alcohol y alejado de todo aquello que alguna vez le hizo sentirse vivo. El antiguo campeón ha desaparecido bajo una capa de desencanto que parece imposible de levantar.
El destino, sin embargo, tiene formas curiosas de llamar a una puerta. Cuando Junuh recibe la oportunidad de participar en un espectacular torneo que enfrenta a dos de los mejores jugadores de la época, Bobby Jones y Walter Hagen, vuelve a aparecer ante él una posibilidad que creía enterrada. Y entonces surge Bagger Vance, un misterioso caddie interpretado por Will Smith que parece saber mucho más sobre Junuh de lo que debería.
Smith dota al personaje de una serenidad magnética. Bagger Vance habla poco, observa mucho y nunca parece tener prisa. Su presencia introduce una dimensión casi espiritual en la película, aunque Redford evita convertirlo en una figura excesivamente solemne. Bagger conoce el juego, pero también conoce al hombre que tiene delante. Su enseñanza fundamental consiste en conseguir que Junuh deje de luchar contra sí mismo y vuelva a escuchar aquello que lleva demasiado tiempo ignorando.
El golf se transforma así en una metáfora extraordinariamente sencilla. Antes de golpear la pelota, Junuh tiene que encontrar su propio movimiento, su ritmo, su concentración. Tiene que dejar atrás el ruido. Y eso mismo necesita hacer con su vida.
Matt Damon realiza un trabajo especialmente sólido porque consigue transmitir la devastación interior de un hombre que ha perdido la capacidad de imaginar un futuro. Su Junuh no necesita grandes discursos para explicar su dolor. Está en la manera de caminar, en los silencios, en las miradas perdidas y en esa sensación permanente de estar contemplando su propia vida desde fuera.
Charlize Theron interpreta a Adele Invergordon, una mujer que también carga con sus propias heridas y que intenta recuperar el mundo que perdió mientras Junuh permanecía ausente. Entre ambos existe una historia sentimental marcada por el tiempo y por todo aquello que quedó sin decir. Theron aporta elegancia y carácter a un personaje que podría haber quedado reducido a simple interés romántico.
Uno de los mayores aciertos de Redford consiste en comprender que el torneo debe tener espectáculo, pero también alma. Las escenas de golf poseen una belleza clásica, fotografiadas con una luminosidad cálida que convierte el campo en un territorio casi mítico. El espectador puede sentir la tensión antes de cada golpe, escuchar el silencio que precede al impacto y percibir cómo una pelota que recorre unos cuantos metros puede significar muchísimo más para quien la golpea.
La película tiene, además, un espíritu profundamente clásico. Redford rueda con una elegancia que recuerda al cine estadounidense de otras épocas, cuando las historias sobre hombres derrotados que buscaban una segunda oportunidad podían desarrollarse sin necesidad de acelerar cada emoción. Esa cadencia puede resultar pausada para determinados espectadores, pero permite que los personajes respiren y que el mensaje vaya adquiriendo profundidad.
También existe cierta idealización en la propuesta. La leyenda de Bagger Vance abraza deliberadamente una dimensión casi legendaria y, en algunos momentos, se acerca peligrosamente a la fábula. Bagger Vance funciona más como una figura simbólica que como un personaje convencional, y precisamente por eso su presencia puede generar opiniones enfrentadas. La película pide aceptar sus reglas y entrar en su mundo.
Will Smith aporta carisma suficiente para que esa dimensión fantástica funcione, mientras Matt Damon sostiene el componente dramático y Charlize Theron aporta el contrapunto emocional. Bruce McGill y Jack Lemmon completan un reparto que ayuda a mantener ese aroma de cuento cinematográfico que impregna toda la narración.
Quizá el verdadero tema de La leyenda de Bagger Vance no sea el golf. Tampoco la competición. La película habla de recuperar aquello que alguna vez fuimos capaces de hacer y que las circunstancias nos hicieron olvidar. Junuh necesita reconciliarse con el hombre que volvió de la guerra, aceptar sus errores y comprender que todavía puede existir una vida después de la derrota.
Robert Redford firma una película serena, hermosa y deliberadamente sentimental. Puede que su filosofía resulte demasiado evidente en determinados momentos y que su mensaje se acerque ocasionalmente a la moraleja, pero cuando consigue que Junuh vuelva a colocarse frente a la pelota, respire profundamente y encuentre su golpe, la película alcanza una emoción genuina.
Porque en ese instante comprendemos que ganar el torneo importa bastante menos que recuperar la capacidad de jugar. El verdadero adversario siempre estuvo dentro de Junuh. Y Bagger Vance solo necesitaba ayudarle a recordar cómo enfrentarse a él.
La leyenda de Bagger Vance permanece así como una de esas películas que hablan de segundas oportunidades con la sencillez de una fábula y la calidez del cine clásico. Una historia sobre un hombre que creyó haber perdido su lugar en el mundo y descubrió, golpe a golpe, que todavía podía encontrarlo.
Autor: Don Hollywood


Un buen drama de redención con un toque sobrenatural, en parte el film me recuerda al cine de Frank Capra. Pelicula redonda en todos los niveles.
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