JOYAS DEL CINE ESPAÑOL. 'El abogado, el alcalde y el notario': La joya oculta de la sátira inmobiliaria de 1969
JOYAS DEL CINE ESPAÑOL. 'El abogado, el alcalde y el notario': La joya oculta de la sátira inmobiliaria de 1969
Medio siglo antes de que el cine actual retratara la corrupción urbanística, el director José María Font ya desnudaba las miserias del desarrollismo español a golpe de carcajada y picaresca.
Un notario apocado en la jungla del ladrillo
La trama nos presenta a Claudio (un magistral Joan Capri), un modesto empleado que trabaja en un bufete bajo las órdenes de un excéntrico y soberbio notario. Claudio lleva una década de matrimonio tranquilo, pero la noticia de la llegada de su primer hijo lo cambia todo: la necesidad económica aprieta y su jefe se niega en rotundo a subirle el sueldo.
El destino, siempre caprichoso, interviene en forma de accidente fortuito. Este percance provoca el reencuentro de Claudio con Ernesto (Emilio Laguna), un antiguo compañero del servicio militar reconvertido en un ambicioso promotor inmobiliario. Desesperado por aumentar sus ingresos, el apocado Claudio acepta convertirse en el asesor legal de Ernesto. Lo que empieza como una ayuda profesional pronto se transforma en un peligroso viaje por Mallorca, repleto de operaciones fraudulentas, alcaldes corruptos y blanqueo de dinero que desatará un auténtico torbellino de enredos.
Detrás de las cámaras: Aristocracia, humor catalán y secundarios de oro
El rodaje y el reparto de la película nos dejaron un puñado de anécdotas memorables que elevan el valor nostálgico de la cinta:
El carisma de Joan Capri: La película supuso uno de los grandes hitos cinematográficos para Capri, auténtica leyenda del humor y el teatro catalán, quien trasladó a la pantalla su inconfundible estilo costumbrista y ese sarcasmo tan propio que encandiló al público de la época.
Un aristócrata reconvertido en jefe: El papel del arrogante notario recayó en el mismísimo Jaime de Mora y Aragón. El famoso socialité y aristócrata español prácticamente se interpretó a sí mismo, aportando su inconfundible elegancia y altanería natural al personaje.
El "Dream Team" del reparto secundario: Los amantes del cine de barrio reconocerán de inmediato rostros imprescindibles de nuestro cine como Laly Soldevila, la inigualable Rafaela Aparicio y el icónico Luis Ciges, quienes convirtieron cada una de sus escenas en una clase magistral de comedia absurda y esperpento.
Mucho más que una comedia de enredos
Bajo su fachada de comedia ligera y chiste rápido, El abogado, el alcalde y el notario es, en realidad, un valioso documento histórico. La película funciona como una aguda crítica social hacia la España de finales de los años sesenta, una época marcada por el bum turístico y la fiebre constructora.
(Nota para cinéfilos despistados: si buscas esta cinta en plataformas de streaming o archivos internacionales, no la confundas con 'The Lawyer' ('El abogado'), el oscuro drama judicial estadounidense estrenado por las mismas fechas sobre el caso real de Sam Sheppard que inspiró la serie 'Petrocelli'. ¡Nuestra comedia patria tiene mucho más ritmo!).
En definitiva, la obra de José María Font es una pieza de coleccionista que merece ser rescatada del olvido. Un reflejo divertido, gamberro y tristemente profético de hasta dónde es capaz de llegar un hombre corriente cuando el sistema le da la espalda.
Autor: Django il bastardi

Nunca había sentido hablar de esta pelicula.
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