JASON STATHAM SE ACERCA A LOS 60 Y HOLLYWOOD EMPIEZA A PREGUNTARSE CUÁNTO DURARÁ SU REINADO
JASON STATHAM SE ACERCA A LOS 60 Y HOLLYWOOD EMPIEZA A PREGUNTARSE CUÁNTO DURARÁ SU REINADO
El cine de acción tiene una memoria bastante cruel. Durante años convierte a determinados actores en auténticos iconos, capaces de llenar una pantalla con una mirada, un puñetazo y una explosión. Después, casi sin avisar, empieza a pedirles algo diferente. La edad pesa, las taquillas dejan de acompañar y aquellos nombres que parecían imprescindibles terminan refugiándose en producciones cada vez más modestas. Steven Seagal y Jean-Claude Van Damme conocen bien ese recorrido. Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger, en cambio, parecen haber encontrado una fórmula propia para prolongar su leyenda.
Entre ambos extremos aparece ahora Jason Statham, una de las últimas grandes estrellas del género. El actor británico cumplió 59 años este verano y continúa trabajando a un ritmo que muchos de sus antiguos compañeros difícilmente podrían mantener. Su carrera durante las últimas dos décadas se ha construido alrededor de una imagen perfectamente reconocible: tipos duros, persecuciones, golpes, armas, venganzas y esa actitud seca que convierte cualquier película en una especie de extensión de la personalidad del propio Statham.
Durante mucho tiempo, la fórmula ha funcionado con una eficacia sorprendente. Bastaba con poner su nombre en el cartel para que el público supiera aproximadamente qué iba a encontrarse. Incluso cuando la crítica recibía sus películas con cierta indiferencia, la respuesta comercial solía ofrecerle una segunda oportunidad. El caso de A Working Man resulta especialmente significativo.
La película dirigida por David Ayer y escrita, entre otros, por Sylvester Stallone recuperaba todos los elementos que el público espera de Statham. Su protagonista es un trabajador de la construcción con un pasado como sicario que vuelve a empuñar las armas cuando la hija de su jefe desaparece. La premisa podría resumirse con bastante facilidad: imaginar a Rambo cambiando la jungla por una caja de herramientas.
Las críticas fueron poco entusiastas, pero la película consiguió una trayectoria comercial razonable. Su verdadero músculo apareció después, cuando desembarcó en el streaming. Durante los primeros meses se mantuvo con enorme fuerza entre las producciones más vistas, llegando a ocupar durante bastante tiempo los primeros puestos de las listas de popularidad. Según los datos manejados por FlixPatrol, llegó a alternar las posiciones primera y segunda durante sus tres primeros meses, antes de iniciar una progresiva caída hacia puestos inferiores.
El problema aparece ahora. A Working Man ha perdido posiciones y lleva semanas lejos de aquel lugar privilegiado. Por sí solo, el dato tampoco tendría que encender ninguna alarma. Las plataformas están en constante movimiento y hasta los grandes éxitos terminan desapareciendo de las listas. La cuestión resulta más interesante cuando se observa el contexto: Statham todavía no ha conseguido colocar otra producción de características similares que tome el relevo.
Eso puede ser simplemente una cuestión de calendario. El actor tiene varios proyectos en marcha y continúa siendo uno de los rostros más reconocibles del cine de acción contemporáneo. También puede tratarse de una coincidencia sin mayor importancia. Pero existe otra posibilidad mucho menos cómoda para una estrella acostumbrada a vivir de su propia imagen: que el público empiece a mostrar signos de cansancio.
El fenómeno no sería nuevo. El cine está lleno de intérpretes que fueron imprescindibles durante una determinada época y que, después, vieron cómo sus oportunidades se reducían poco a poco. Primero llegaron películas menores, después producciones destinadas directamente al mercado doméstico y finalmente papeles que apenas tenían repercusión. El descenso suele producirse de manera silenciosa, casi imperceptible, hasta que resulta imposible ignorarlo.
Statham todavía está muy lejos de ese escenario. Su nombre conserva fuerza, su físico continúa siendo una de sus principales bazas y su presencia sigue asociada inmediatamente al entretenimiento de acción. Precisamente por eso merece atención este pequeño cambio de tendencia. A los 59 años, el actor se encuentra en ese territorio en el que cada nuevo estreno empieza a tener un significado añadido.
Quizá dentro de unos meses todo esto quede en una simple anécdota y Statham vuelva a conquistar las listas con otra persecución imposible, otra venganza y otro personaje dispuesto a repartir golpes durante hora y media. Su carrera ha demostrado muchas veces que sabe sobrevivir a los pronósticos.
Pero Hollywood también está lleno de estrellas que parecían eternas hasta que dejaron de serlo. Y cuando una carrera se ha construido casi exclusivamente alrededor de la fuerza de un nombre, descubrir que ese nombre empieza a perder algo de poder puede ser la primera señal de que toca buscar una nueva marcha antes de que el motor se detenga.
Autor: Django il bastardi
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