INGRID BERGMAN Y EL ESCÁNDALO QUE LA EXPULSÓ DE HOLLYWOOD

 


INGRID BERGMAN Y EL ESCÁNDALO QUE LA EXPULSÓ DE HOLLYWOOD

Durante años, Ingrid Bergman fue considerada una de las grandes damas del cine estadounidense. Su imagen pública estaba asociada al talento, la elegancia y una reputación prácticamente intachable. Sin embargo, a comienzos de los años cincuenta, aquella admiración se transformó de manera brutal en rechazo, hasta obligarla a abandonar Estados Unidos y permanecer alejada de su hija durante años. El motivo fue una relación sentimental que escandalizó a buena parte de la sociedad norteamericana y que terminó convirtiéndose en uno de los episodios más reveladores de la doble moral que ha acompañado a Hollywood.

La historia comenzó unos años antes, cuando Bergman atravesaba el momento más brillante de su trayectoria. En la década de los cuarenta había encadenado títulos como Casablanca, Por quién doblan las campanas, Las campanas de Santa María, Encadenados y Juana de Arco, además de conquistar el Oscar por Luz que agoniza. Estaba casada con el neurocirujano sueco Petter Lindström y era madre de una niña, Pía, que tenía diez años.

En 1948, una experiencia aparentemente sencilla cambió el rumbo de su vida. La actriz acudió en Los Ángeles a un cine donde se proyectaba un programa doble compuesto por dos películas de Roberto Rossellini. Bergman quedó profundamente impresionada por el trabajo del director italiano y, todavía bajo el impacto de aquellas imágenes, decidió escribirle una carta. Le explicó que había visto sus películas y que estaba dispuesta a viajar a Italia para trabajar con él. Incluso bromeó sobre sus conocimientos lingüísticos: dominaba el inglés, conservaba su alemán, podía desenvolverse en francés y apenas sabía decir «ti amo» en italiano.

Rossellini recibió aquella inesperada propuesta cuando acababa de terminar Francisco, juglar de Dios y preparaba Stromboli: tierra de Dios. La respuesta no tardó en llegar. El cineasta ofreció a Bergman el papel protagonista de su nueva película y así comenzó una colaboración que terminaría teniendo consecuencias mucho mayores de las que cualquiera de los dos podía imaginar.

La producción trasladó a la actriz hasta la remota isla de Stromboli, donde debía interpretar a una mujer que había escapado de un campo de concentración y que aceptaba casarse por conveniencia con un marinero local. Pero durante el rodaje surgió algo completamente inesperado. Bergman y Rossellini se enamoraron.

El director italiano mantenía por entonces una relación con Anna Magnani, a quien acababa de dirigir en El amor. Además, estaba casado, aunque llevaba años separado. La relación entre Bergman y Rossellini pronto dejó de ser un asunto privado. Cuando se conoció que la actriz, todavía casada, estaba embarazada del director, el escándalo adquirió dimensiones internacionales.

La reacción en Estados Unidos fue especialmente feroz. El senador Edwin C. Johnson llegó a pronunciar un discurso en el Senado en el que presentó a Bergman como una «poderosa fuerza para el mal» y describió a Rossellini como un «decapitador de almas». Incluso defendió la posibilidad de establecer medidas legales relacionadas con la moralidad de los actores.

El ambiente se volvió insoportable para la actriz. Stromboli: tierra de Dios fue víctima de un importante boicot en las salas estadounidenses, mientras Bergman recibía cartas amenazadoras y era objeto de duras críticas públicas. También fue censurada por sectores de la iglesia luterana de Suecia y de la iglesia católica estadounidense. La prensa comenzó a cuestionar incluso su comportamiento como madre y el divorcio de Petter Lindström terminó agravando una situación familiar ya extremadamente complicada. Durante años, Bergman tuvo dificultades para mantener el contacto con su hija Pía.

Finalmente, Bergman y Rossellini se casaron en 1950. Su matrimonio tuvo tres hijos: Roberto y, dos años después, las gemelas Isotta e Isabella. Esta última seguiría los pasos de sus padres y desarrollaría una reconocida carrera como actriz.

La pareja también trasladó su relación a la pantalla. Trabajaron juntos en otras cinco películas: Europa '51, Nosotras las mujeres, Te querré siempre, Juana de Arco y Yo no creo en el amor. Algunas de ellas, especialmente Europa '51 y Te querré siempre, terminarían siendo reivindicadas como obras de enorme valor, aunque en su momento fueron recibidas con indiferencia por el público y castigadas por buena parte de la crítica.

Los problemas profesionales acabaron afectando también a la relación personal. El matrimonio entró en crisis y finalmente llegó el divorcio. Para Bergman, sin embargo, comenzaría entonces un nuevo capítulo profesional que terminaría devolviéndola al lugar que había ocupado antes del escándalo.

En 1956 llegaron dos películas decisivas. Elena y los hombres tuvo una excelente acogida en Europa, mientras Anastasia consiguió un importante éxito en Estados Unidos. En esta última, Bergman interpretaba a la misteriosa mujer que aseguraba ser la Gran Duquesa Anastasia, y su trabajo le proporcionó el segundo Oscar de su carrera. La actriz no pudo recoger personalmente la estatuilla y fue su amigo Cary Grant quien lo hizo en su nombre.

A partir de ese momento, Hollywood comenzó a abrirle nuevamente sus puertas. Bergman participó en películas como Indiscreta y El albergue de la sexta felicidad, recuperando progresivamente el prestigio que había perdido durante aquellos años de persecución pública.

El capítulo definitivo de aquella reconciliación tuvo lugar en 1959. Bergman regresó a la ceremonia de los Oscar para entregar el premio a la mejor película. Cuando apareció ante el público, recibió una enorme ovación. El gesto tenía un significado especial: la industria que años atrás había contribuido a convertirla en una figura proscrita volvía a recibirla con entusiasmo.

La historia de Ingrid Bergman y Roberto Rossellini sigue siendo uno de los grandes episodios sentimentales del cine del siglo XX, pero también algo más incómodo. Una actriz admirada por millones de personas vio cómo su vida privada era sometida a un juicio público feroz, mientras quienes la condenaban decidían qué comportamiento era aceptable para una estrella. Con el paso del tiempo, Bergman recuperó su carrera, su prestigio y el reconocimiento de la industria. Aquella ovación de 1959 cerró simbólicamente una herida que había tardado una década en cicatrizar.

Autor: Django il bastardi


Comentarios

  1. Desgraciadamente este "escandalo" hizo que la belleza de Ingrid Bergman en su máximo esplendor, no la pudiéramos disfrutar en la gran pantalla, y nos la devolvió cuando las aguas se calmaron mucho mas madura, pero igualmente atractiva.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

FALLECE LA ACTRIZ NORTEAMERICANA VICTORIA JONES A LOS 38 AÑOS.

EL "NO" DE BRAD PITT A INTERVENIR EN UNA DE LAS MEJORES PELICULAS DE LA HISTORIA.

LA DISTANTE RELACION ENTRE JULIE ANDREWS Y RICHARD HARRIS DURANTE EL RODAJE DE HAWAI.

EL TRIANGULO AMOROSO QUE REVIVE NATALIE PORTMAN 20 AÑOS DESPUÉS.

FALLECE EL ACTOR NORTEAMERICANO JAMES VAN DER BEEK A LOS 48 AÑOS.