EL MISTERIO DE LOS 20 MINUTOS PERDIDOS DE ‘EYES WIDE SHUT’ SIGUE SIN RESOLVERSE
EL MISTERIO DE LOS 20 MINUTOS PERDIDOS DE ‘EYES WIDE SHUT’ SIGUE SIN RESOLVERSE
Pocas películas han generado a lo largo de los años tanta fascinación, interpretaciones y teorías como Eyes Wide Shut. El último largometraje de Stanley Kubrick llegó a los cines en 1999, después de una producción rodeada de secretismo, y desde entonces una pregunta ha acompañado a la película: ¿existió realmente una versión más larga que incluía alrededor de 20 minutos de material posteriormente eliminado?
Más de un cuarto de siglo después, Vivian Kubrick, hija del director, ha querido poner freno a una de las historias más repetidas alrededor de la película. Su respuesta resulta bastante clara: nunca tuvo conocimiento de la existencia de ese supuesto metraje perdido y considera que la historia pertenece al terreno de las teorías de la conspiración.
La cuestión ha vuelto a cobrar fuerza por las numerosas especulaciones surgidas en internet alrededor de la misteriosa sociedad secreta que aparece en la película. Algunos aficionados han llegado a relacionar determinados elementos de Eyes Wide Shut con las investigaciones sobre las redes de abuso y tráfico sexual vinculadas al financiero Jeffrey Epstein, estableciendo conexiones que, hasta el momento, carecen de pruebas que las respalden.
Vivian Kubrick asegura que jamás escuchó hablar de esos supuestos 20 minutos, ni durante la producción ni después de la muerte de su padre. Y existe además un elemento relacionado con la manera de trabajar del cineasta que hace especialmente difícil comprobar determinadas teorías sobre material descartado.
Stanley Kubrick mantenía una política muy estricta respecto a las tomas alternativas y las escenas que quedaban fuera del montaje. Una vez concluida una película, ese material era destruido con el objetivo de impedir que los estudios pudieran reutilizarlo, modificar posteriormente la obra o preparar versiones que el director no hubiera autorizado. Una práctica que protegía su control creativo, pero que décadas después alimenta inevitablemente la imaginación de quienes buscan una versión secreta de sus películas.
En el caso concreto de Eyes Wide Shut, Vivian solamente identifica una modificación realizada después del fallecimiento del director. Se trató de la utilización de efectos digitales para ocultar parte de la desnudez durante la célebre secuencia de la orgía, una decisión relacionada con la clasificación por edades que la película recibió en Estados Unidos.
Todo lo demás, según su testimonio, estaba terminado.
Kubrick falleció el 7 de marzo de 1999, a los 70 años, apenas unos días después de haber mostrado a su familia y a Tom Cruise y Nicole Kidman el montaje definitivo de Eyes Wide Shut. La muerte del cineasta, ocurrida antes del estreno, contribuyó inevitablemente a alimentar las especulaciones sobre la película y sobre las decisiones que pudieron tomarse después de su desaparición.
Vivian no estuvo presente durante las horas posteriores al fallecimiento de su padre, ya que se encontraba viajando desde Los Ángeles hacia Inglaterra para asistir al funeral. Posteriormente, sin embargo, asumió un papel activo en la conservación y protección de su legado, circunstancia que le permite hablar desde una posición especialmente cercana a la obra del director.
Existe además un lugar donde podría encontrarse la respuesta definitiva, al menos en teoría. El archivo de Stanley Kubrick, que conserva documentación de sus películas y materiales relacionados con sus producciones, está custodiado por la University of the Arts London. Para Vivian, esa institución sería el punto de referencia adecuado para comprobar si existe algún documento capaz de arrojar luz sobre la supuesta versión extendida.
Pero incluso una búsqueda exhaustiva podría dejar una puerta abierta al misterio. Que no aparezcan negativos, documentos o materiales que acrediten esos 20 minutos tampoco demostraría automáticamente que jamás existieron. Del mismo modo, la ausencia de pruebas no puede convertirse en una confirmación de que fueron destruidos.
Y ahí permanece el verdadero problema.
Por ahora, ningún material verificable ha demostrado que Eyes Wide Shut tuviera una versión secreta de 20 minutos eliminada después de la muerte de Kubrick. La declaración de su hija tampoco pretende cerrar definitivamente todas las posibilidades, pero sí establece una diferencia fundamental entre una evidencia y un rumor que lleva décadas circulando.
Quizá parte de la fascinación de Eyes Wide Shut resida precisamente en esa capacidad para generar preguntas que sobreviven a la película. Kubrick dejó una obra cargada de símbolos, secretos, máscaras y zonas deliberadamente ambiguas. El misterio de los 20 minutos perdidos encaja demasiado bien con ese universo como para desaparecer fácilmente.
Pero mientras no aparezca una prueba que cambie las cosas, aquellos supuestos 20 minutos pertenecen al territorio de la leyenda cinematográfica. Y, como ocurre con tantas leyendas, probablemente seguirán creciendo cada vez que alguien vuelva a preguntarse qué pudo haber escondido realmente Stanley Kubrick detrás de su última película.
Autor: Jordi Quesada Galdeano

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