EL FINAL DE OAK STREET (2026). CUANDO EL PARAÍSO SUBURBANO SE CONVIERTE EN UNA PESADILLA PREHISTÓRICA

 

EL FINAL DE OAK STREET (2026).

CUANDO EL PARAÍSO SUBURBANO SE CONVIERTE EN UNA PESADILLA PREHISTÓRICA

REPARTO: ANNE HATHAWAY, EWAN McGREGOR, MAISY STELLA, CHRISTIAN CONVERY, JORDAN ALEXA DAVIS, P. J. BYRNE, BETHANY ANNE LIND, EMILY KURODA, DENITRA ISLER, HUDSON MEEK, ANDREA FRANKIE, PILOT BUNCH

DIRECTOR: DAVID ROBERT MITCHELL 

MÚSICA: MICHAEL GIACCHINO 

PRODUCTORA: WARNER BROS 

DURACIÓN: 99 min.

PAÍS: ESTADOS UNIDOS

Una calle tranquila, casas perfectamente alineadas, vecinos que se conocen de toda la vida y una familia intentando mantener en pie una normalidad que lleva tiempo resquebrajándose. David Robert Mitchell coloca a los Platt en ese escenario reconocible y aparentemente seguro para después arrancarlo de cuajo de su realidad y lanzarlo a un lugar donde las reglas conocidas dejan de servir. El final de Oak Street parte de una idea capaz de vender por sí sola una entrada: un barrio residencial de los años ochenta aparece desplazado en un mundo dominado por dinosaurios. A partir de ahí, la película encuentra su verdadera personalidad en el desconcierto.

La familia formada por Denise y Greg, interpretados por Anne Hathaway y Ewan McGregor, atraviesa una crisis matrimonial cuando el fenómeno comienza a alterar su entorno. Ella quiere escapar de una vida que siente cada vez más pequeña y ha encontrado en la escritura una posible salida; él intenta mantener económicamente a los suyos mientras esconde sus propias frustraciones. Audrey y Brian, sus hijos, perciben desde hace tiempo que algo se ha roto entre sus padres. Cuando la realidad literalmente se parte alrededor de ellos, todos esos problemas adquieren una dimensión inesperada.

Mitchell juega con esa ironía de una manera bastante inteligente. Mientras enormes criaturas prehistóricas convierten las calles en territorios de caza, los Platt siguen arrastrando sus discusiones, sus secretos y sus heridas personales. La amenaza exterior termina obligándoles a enfrentarse a aquello que llevaban demasiado tiempo evitando. El director entiende que el espectáculo funciona mucho mejor cuando existe algo que perder y, por eso, concede bastante espacio a los personajes antes de desatar completamente el caos.

Anne Hathaway se convierte en el auténtico eje de la película. Denise necesita transmitir miedo, agotamiento, rabia y una voluntad feroz de proteger a sus hijos, y la actriz consigue que todas esas emociones convivan sin convertir al personaje en una heroína de manual. Hathaway tiene además una cualidad muy útil para este tipo de historias: puede pasar de la vulnerabilidad a la determinación en cuestión de segundos sin que el cambio resulte artificial.

McGregor juega otra partida. Greg es un hombre desorientado, atrapado entre sus fracasos y la necesidad de demostrar que todavía puede ser útil para su familia. La relación entre ambos funciona especialmente bien porque el desastre exterior amplifica un conflicto doméstico que ya estaba a punto de explotar.

Y entonces llegan los dinosaurios.

Mitchell sabe administrar su aparición. Durante buena parte del comienzo, las criaturas permanecen fuera de campo o apenas se intuyen entre árboles, sombras y movimientos extraños. La incertidumbre tiene aquí un valor enorme. Cuando finalmente un dinosaurio irrumpe en el vecindario, el contraste resulta magnífico: coches, jardines, casas familiares y calles residenciales convertidos de repente en un territorio salvaje. La película aprovecha además una fotografía de Michael Gioulakis que convierte los espacios cotidianos en lugares progresivamente inquietantes.

La ambientación ochentera añade otra capa de encanto. El final de Oak Street mira hacia el cine fantástico y de aventuras de aquella década, hacia aquellas historias donde una familia corriente podía terminar enfrentándose a acontecimientos imposibles. La música de Michael Giacchino refuerza esa sensación de aventura clásica y acompaña el viaje con una mezcla de emoción, misterio y peligro.

También resulta interesante que Mitchell no pretenda explicar hasta el último detalle el fenómeno que desencadena la historia. El misterio funciona mejor cuando conserva zonas oscuras. Las alteraciones temporales, los extraños cambios del paisaje y la sensación de que el espacio se ha convertido en algo inestable forman parte de una atmósfera que busca más la fascinación que la explicación científica.

Por supuesto, la película tiene irregularidades. Algunas decisiones narrativas pueden parecer demasiado convenientes y determinados conflictos familiares ocupan un espacio que puede resultar excesivo cuando uno ha entrado en la sala esperando una aventura prehistórica a pleno rendimiento. El guion tampoco desarrolla todas sus posibilidades con la misma intensidad. En ciertos momentos parece que la película tiene varias ideas enormes entre manos y decide quedarse solamente con las más manejables.

A cambio, consigue algo que muchas superproducciones contemporáneas han olvidado: transmitir sensación de aventura. Los dinosaurios vuelven a resultar peligrosos. Las calles dejan de ser decorados seguros. Una ventana puede convertirse en un punto de observación hacia la muerte y un jardín familiar puede transformarse en una trampa.

Y detrás de todo permanece la historia de una familia que necesita volver a encontrarse cuando el mundo conocido desaparece.

El final de Oak Street puede contemplarse como una aventura de supervivencia, una película de dinosaurios, una fantasía de viajes temporales o incluso como un drama familiar disfrazado de blockbuster. Lo más interesante es precisamente esa mezcla. David Robert Mitchell utiliza un concepto disparatado para hablar de algo mucho más reconocible: el miedo a perder la vida que conocemos y la necesidad de decidir qué merece la pena conservar cuando todo lo demás se viene abajo.

Anne Hathaway sostiene buena parte de ese viaje con una interpretación firme y emocional, mientras Mitchell construye alrededor de ella una película que sabe cuándo enseñar los colmillos y cuándo dejar que sean los personajes quienes carguen con el peso de la historia.

Al final, Oak Street deja de ser simplemente una calle. Se convierte en el último pedazo de hogar que una familia intenta defender mientras el mundo entero parece haberse convertido en territorio desconocido. Y ahí reside buena parte del encanto de una película que, bajo su apariencia de aventura con dinosaurios, termina hablando de algo bastante más cercano: lo difícil que resulta salvar una familia cuando mucho antes de que aparezcan los monstruos ya había empezado a romperse por dentro.

Autor: Don Hollywood



Comentarios

  1. Un refrito entre Jurassic Park y Regreso al futuro, bastante soso, con una pareja protagonista sin ningún tipo de química entre ellos, Anne Hathaway a nivel actoral peor que Ewan McGregor, y ya no hablemos de los actores jóvenes. Además de contener alguna que otra escena ridícula como la fornicacion de dos dinos, y sin olvidarme del cierre del film. En fin, para olvidar este largometraje donde lo mejor son los efectos visuales.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

FALLECE LA ACTRIZ NORTEAMERICANA VICTORIA JONES A LOS 38 AÑOS.

EL "NO" DE BRAD PITT A INTERVENIR EN UNA DE LAS MEJORES PELICULAS DE LA HISTORIA.

LA DISTANTE RELACION ENTRE JULIE ANDREWS Y RICHARD HARRIS DURANTE EL RODAJE DE HAWAI.

EL TRIANGULO AMOROSO QUE REVIVE NATALIE PORTMAN 20 AÑOS DESPUÉS.

FALLECE EL ACTOR NORTEAMERICANO JAMES VAN DER BEEK A LOS 48 AÑOS.