CURSO DE 1999 (1990). CUANDO EL AULA SE CONVIERTE EN UN CAMPO DE BATALLA



CURSO DE 1999 (1990).

CUANDO EL AULA SE CONVIERTE EN UN CAMPO DE BATALLA

 REPARTO: BRADLEY GREGG, TRACI LIND, MALCOLM McDOWELL, STACY KEACH, PATRICK KILPATRICK, PAM GRIER, JOHN P. RYAN, ROSE McGOWAN, DARREN E. BURROWS, JOSHUA JOHN MILLER, SHARON WYATT, JIMMY MEDINA TAGGERT

DIRECTOR: MARK L. LESTER 

MÚSICA: MICHAEL HOENIG 

PRODUCTORA: VESTRON PICTURES 

DURACIÓN: 92 min.

PAÍS: ESTADOS UNIDOS

Mark L. Lester siempre ha tenido una especial facilidad para convertir los escenarios cotidianos en territorios de guerra. Después de Commando y Class of 1984, el director regresó a un terreno que conocía bien con Curso de 1999, una película que lleva hasta el límite la violencia juvenil y la paranoia tecnológica para construir una extravagante mezcla de ciencia ficción, acción y distopía callejera. Vista hoy, conserva una personalidad considerable y ese encanto de las producciones de finales de los ochenta que podían permitirse ser excesivas sin pedir disculpas.

La historia nos lleva a un futuro cercano en el que los institutos se han convertido prácticamente en zonas prohibidas. Las bandas juveniles dominan las calles, la violencia forma parte del paisaje y la educación tradicional ha quedado completamente desbordada. Para intentar recuperar el control, las autoridades introducen en un instituto especialmente conflictivo a tres profesores de apariencia impecable. El pequeño detalle es que ninguno de ellos es humano.

Stacey Keach, Malcolm McDowell y Pam Grier interpretan a estos profesores convertidos en máquinas de guerra. Su misión consiste inicialmente en imponer disciplina, pero pronto queda claro que sus métodos educativos tienen bastante más que ver con la artillería pesada que con los libros de texto. La premisa es tan disparatada como estimulante: imaginar qué ocurriría si una sociedad desesperada por acabar con la delincuencia decidiera poner la enseñanza en manos de máquinas diseñadas para combatir.

Lester disfruta especialmente con esa idea y la película adquiere rápidamente una estética de cómic violento. Los pasillos del instituto se convierten en trincheras, las aulas parecen fortalezas y cada enfrentamiento aumenta progresivamente la sensación de caos. El director rueda la acción con energía y una contundencia muy propia de su cine, sin preocuparse demasiado por las sutilezas.

La película funciona mejor cuando abraza completamente su condición de serie B. Los efectos especiales pueden parecer modestos actualmente, pero precisamente esa factura artesanal forma parte de su encanto. Los robots tienen una presencia física que les concede personalidad y algunas de las transformaciones y enfrentamientos poseen una imaginación visual que compensa las limitaciones presupuestarias.

El reparto también ayuda considerablemente. Malcolm McDowell encuentra el tono perfecto para interpretar a un profesor que combina autoridad, elegancia y una creciente brutalidad. Stacey Keach aporta una presencia mucho más física y amenazadora, mientras Pam Grier demuestra una vez más que puede sostener perfectamente un personaje de acción. Junto a ellos, Bradley Gregg, Joshua Miller y otros jóvenes intérpretes representan a una generación atrapada en un entorno donde la violencia se ha convertido en una forma de supervivencia.

El gran atractivo de Curso de 1999 está en su capacidad para mezclar comentarios sociales y espectáculo sin preocuparse demasiado por mantener el equilibrio. Lester plantea una sociedad que ha permitido que sus escuelas se hundan hasta el punto de necesitar profesores mecánicos para recuperar el orden. La película exagera deliberadamente el problema, pero detrás de las explosiones y los tiroteos existe una idea bastante inquietante: cuando una sociedad responde a la violencia utilizando todavía más violencia, el resultado puede terminar siendo monstruoso.

Por supuesto, la película tiene momentos que hoy provocan una sonrisa involuntaria. Algunos diálogos son tremendamente ochenteros, determinados personajes están dibujados con brocha gorda y la lógica narrativa se toma vacaciones en más de una ocasión. Tampoco conviene buscar aquí una reflexión profunda sobre educación, delincuencia o inteligencia artificial. Lester está mucho más interesado en lanzar a tres máquinas asesinas contra adolescentes armados y comprobar cuánto puede aguantar un instituto antes de saltar por los aires.

Y precisamente por eso resulta tan disfrutable.

Curso de 1999 posee ese espíritu de videoclub que convirtió muchas producciones de aquella época en pequeñas películas de culto. Tiene violencia, robots, bandas callejeras, profesores letales, persecuciones y una estética futurista que mezcla tecnología con decadencia urbana. Todo ello servido con una considerable dosis de descaro.

Puede que la película haya envejecido de manera irregular, pero conserva algo que muchas producciones mucho más sofisticadas han perdido: personalidad. Mark L. Lester construye una gamberrada futurista que se mueve entre la crítica social, el cine de acción y la ciencia ficción de serie B con una libertad absoluta.

Una película imperfecta, excesiva y tremendamente hija de su tiempo, pero también una de esas rarezas que explican por qué el cine de género de finales de los ochenta y comienzos de los noventa sigue teniendo tantos defensores. En Curso de 1999, enseñar puede ser peligroso. Suspender, directamente, puede costarte la vida.

Autor: Don Hollywood




Comentarios

  1. Una mezcla entre Terminator, cine de pandilleros como Warriors e incluso tiene toques de esos films entre alumnos rebeldes y profes que los meten en cintura. No me desagrado en absoluto el film, donde sobresalen los actores veteranos, en especial los tres cyborgs.

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