CUANDO EL HUMOR SE TIÑO DE TERROR: El Extraño Caso de Abbott y Costello con el Dr. Jekyll
CUANDO EL HUMOR SE TIÑO DE TERROR: El Extraño Caso de Abbott y Costello con el Dr. Jekyll
En 1953, los pasillos de Universal Pictures todavía resonaban con las carcajadas de una fórmula que parecía inagotable. Tras haber sobrevivido a Drácula, al Hombre Lobo y a la criatura de Frankenstein, la pareja cómica más querida de Estados Unidos, Bud Abbott y Lou Costello, se preparaba para enfrentar a uno de los villanos más psicológicos de la literatura: el Dr. Jekyll. Pero lo que parecía ser una simple parodia más, terminó convirtiéndose en una pieza de culto cargada de anécdotas que hoy, a más de 70 años de su estreno, merece la pena desempolvar.
El Caballero que no fue Monstruo
La gran atracción del cartel era, sin duda, Boris Karloff. El veterano actor, eterno rostro de Frankenstein, regresaba a la casa que lo hizo estrella para interpretar al Dr. Jekyll. Sin embargo, la historia guarda un secreto a voces que los cinéfilos más observadores siempre notaron: Karloff casi no interpreta a Mr. Hyde.
A sus 66 años, el físico de Karloff no estaba para los trotes y acrobacias que exigía el salvaje Hyde. Fue el especialista Eddie Parker quien se puso la densa capa de maquillaje y realizó las escenas de acción. Aunque el estudio promocionó a Karloff como "el monstruo", en la realidad, el gran Boris solo prestó su elegancia británica para el lado humano del doctor, dejando que Parker hiciera el trabajo sucio.
Comedia prohibida para menores
Resulta irónico pensar que una película de Abbott y Costello pudiera ser censurada, pero así sucedió. En el Reino Unido, la oficina de clasificación le otorgó la temida "Clase X". ¿La razón? Los censores británicos consideraron que las escenas de transformación eran demasiado grotescas y que el tono de los asesinatos —motivados por celos puramente humanos y no por instintos animales— era impropio para el público infantil que seguía al dúo.
El Ratón Gigante y los Guiños al Pasado
Para los fanáticos de la continuidad, la cinta es un festín. En una de las secuencias más recordadas, Costello (en su papel de Tubby) ingiere por error una poción que lo convierte en un ratón gigante. Este tipo de humor visual, aunque absurdo, era el sello distintivo de Lou, quien lograba que el terror se diluyera entre caídas y muecas.
Además, la película no pierde oportunidad de reírse de sí misma. En la escena del museo de cera, vemos a un Lou aterrorizado ante las figuras de Drácula y Frankenstein, un guiño directo a su "épica" de 1948 que los fans agradecieron con risas en las salas.
El Fin de una Era
Con un presupuesto modesto de 725,000 dólares, la cinta logró duplicar su inversión, demostrando que el público aún quería ver a los cómicos en apuros. Sin embargo, el ambiente en el set no era todo risas; la relación entre Bud y Lou ya mostraba las grietas del desgaste profesional, y esta sería una de sus últimas grandes colaboraciones con los monstruos clásicos.
Hoy, Abbott y Costello contra el Dr. Jekyll y Mr. Hyde se mantiene como un testimonio de una época dorada donde el horror y la comedia no solo coexistían, sino que se alimentaban mutuamente. Una joya que nos recuerda que, a veces, el mejor remedio para el miedo es una buena caída de Lou Costello.
Autor: Don Hollywood

Bela Lugosi, Charles Laughton, Boris Karloff,... no cabe duda que se sabían rodear de buenas estrellas de Hollywood.
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