COUTURE (ALTA COSTURA) (2025). CUANDO EL GLAMOUR SE RESQUEBRAJA BAJO LAS LUCES DE PARÍS

 

COUTURE (ALTA COSTURA) (2025).

CUANDO EL GLAMOUR SE RESQUEBRAJA BAJO LAS LUCES DE PARÍS

COUTURE (ALTA COSTURA) (2025)

REPARTO: ANGELINA JOLIE, ANYIER ANEI, ELLA RUMPF, LOUIS GARREL, VINCENT LINDON, GARANCE MARILLIER, FINNEGAN OLDFIELD, MIGLEN MIRTCHEV, KERSTI ILVES, GUILLAUME MARBECK, ADELE MONTEBOURG, KATIA CRIVELLARI

DIRECTORA: ALICE WINCOUR 

MÚSICA: ANNA VON HAUSSWOLFF, FILIP LEYMAN 

PRODUCTORA: PATHÉ FILMS 

DURACIÓN: 105 min.

PAÍS: FRANCIA, ESTADOS UNIDOS

La pasarela termina, las luces se apagan y los vestidos desaparecen de los focos. Queda entonces aquello que Couture (Alta costura), dirigida por Alice Winocour, quiere observar con mayor atención: las personas que se esconden detrás de la belleza perfecta. La Semana de la Moda de París sirve como escenario para un drama íntimo en el que varias mujeres llegan a un punto de inflexión, cargando con heridas que no siempre pueden disimularse bajo maquillaje, seda o lentejuelas.

Angelina Jolie interpreta a Maxine, una cineasta estadounidense especializada en películas de terror que aterriza en París para rodar un cortometraje destinado a acompañar un desfile. Su relación con el universo de la moda es inicialmente distante. Tiene otras preocupaciones, entre ellas una carrera que intenta mantener a flote y una vida familiar complicada. Durante su estancia recibe una noticia médica que amenaza con cambiar radicalmente sus prioridades: un diagnóstico de cáncer de mama.

La elección de Jolie para este personaje añade una dimensión inevitablemente personal. La actriz conoce de cerca el impacto que puede tener esta enfermedad y Winocour juega con esa proximidad sin convertirla en el único argumento de la película. Maxine observa su propio cuerpo con una mezcla de miedo, incredulidad y resistencia. Las marcas sobre la piel, los silencios ante el espejo y las conversaciones médicas adquieren una fuerza especial porque el cuerpo deja de ser una herramienta estética para convertirse en territorio de incertidumbre.

A su alrededor aparecen otras mujeres que viven situaciones completamente distintas. Ada, interpretada por Anyier Anei, es una joven modelo sudanesa que se enfrenta a una oportunidad capaz de transformar su existencia. Su llegada al sofisticado mundo de las pasarelas está marcada por la ilusión, pero también por la inseguridad de quien todavía intenta descubrir cuál es su lugar dentro de una maquinaria que puede convertir un cuerpo en producto en cuestión de segundos.

Ella Rumpf interpreta a Angèle, una maquilladora que conoce perfectamente los entresijos de ese universo y que sueña con escribir. Es quizá uno de los personajes más interesantes porque contempla la moda desde dentro, acostumbrada a observar rostros, cuerpos, inseguridades y pequeñas tragedias mientras permanece en un segundo plano. Su mirada funciona como una ventana hacia todo aquello que el espectáculo suele esconder.

Winocour construye la película alrededor de esos encuentros y desencuentros. La alta costura aparece como un gigantesco organismo en funcionamiento: costureras trabajando a contrarreloj, modelos sometidas a exigencias físicas, maquilladores preparando rostros, fotógrafos persiguiendo el instante perfecto y diseñadores intentando conseguir que todo encaje antes de que se abra el telón. La belleza que llega al público exige detrás una cantidad considerable de esfuerzo, sacrificios y ansiedad.

La directora francesa consigue algunos momentos de notable sensibilidad. La cámara se detiene en los detalles, en las manos que trabajan sobre una tela, en un rostro que aguanta el cansancio, en un cuerpo que empieza a contemplarse de otra manera. La película encuentra ahí su mejor material cinematográfico. La moda deja de ser únicamente vestuario y se convierte en una cuestión relacionada con la identidad, la mirada ajena y la forma en que cada persona aprende a convivir con su propio cuerpo.

Angelina Jolie aporta además una presencia muy particular. Maxine habla poco y contiene mucho. La actriz evita convertir el diagnóstico en un festival de lágrimas y apuesta por una interpretación más interior, marcada por gestos mínimos y miradas que dejan entrever lo que su personaje todavía no se atreve a decir. Su relación con el personaje interpretado por Louis Garrel introduce una pequeña corriente sentimental dentro de una historia dominada por la incertidumbre, aunque esa vertiente romántica queda deliberadamente lejos del centro.

El problema aparece cuando Couture intenta abarcar demasiadas historias al mismo tiempo. El relato coral posee buenas intenciones y algunos personajes secundarios tienen suficiente potencial para sostener películas propias, pero no todos reciben el mismo desarrollo. La historia de Maxine posee una carga dramática mucho mayor y termina absorbiendo buena parte de la atención, mientras que algunas de las otras tramas quedan suspendidas, como hilos que la película empieza a coser y después abandona.

Esa irregularidad impide que el conjunto alcance toda la emoción que promete. Winocour posee sensibilidad visual y una clara capacidad para trabajar con personajes femeninos sometidos a situaciones límite, pero en determinados momentos el guion parece confiar demasiado en la elegancia de las imágenes. El espectador puede admirar el escenario, los vestidos, los talleres y los rostros, aunque no siempre llega a sentir con la misma intensidad aquello que está ocurriendo.

Aun así, existe algo profundamente atractivo en la película: su manera de enfrentar dos realidades aparentemente alejadas. En un lado, una industria obsesionada con la perfección. En el otro, cuerpos que envejecen, enferman, sienten miedo y se rebelan contra las expectativas. El contraste recorre toda la película sin necesidad de grandes discursos.

La tormenta que irrumpe durante el desfile funciona como una poderosa imagen de ese mundo aparentemente controlado que puede venirse abajo en cuestión de minutos. Las telas, los cuerpos, las estructuras y toda la maquinaria del espectáculo quedan expuestos a una naturaleza que no entiende de glamour ni de calendarios.

Couture (Alta costura) encuentra su verdadera personalidad precisamente en esos momentos en los que abandona el brillo de la pasarela para mirar a las personas. Es una película sobre mujeres que atraviesan momentos decisivos, sobre cuerpos que dejan de responder a las expectativas y sobre sueños que necesitan encontrar una nueva dirección.

Puede que algunas de sus costuras dramáticas sean demasiado visibles y que el conjunto no termine de alcanzar la profundidad que persigue. Sin embargo, quedan imágenes, rostros y silencios que permanecen después de los títulos de crédito. Y queda una Angelina Jolie contenida, vulnerable y alejada de la espectacularidad que tantas veces ha acompañado su carrera.

Alice Winocour convierte París en un escenario de luces preciosas y sombras bastante más incómodas. Entre agujas, vestidos, maquillaje y cámaras aparece una pregunta mucho más humana: qué hacemos cuando la vida decide modificar el patrón que habíamos elegido para nosotros mismos. Couture responde con una película delicada, imperfecta y profundamente femenina, donde cada puntada parece esconder una herida.

Autor: Don Hollywood




Comentarios

  1. La pelicula se hace pesadilla en las escenas de rodaje y en la vida de las modelos, ahora mas interesante es la parte dramática con Angelina Jolie, pero eso si carece de alma, resultando sosa, pudiendo dar mas de si.

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