BARBRA STREISAND CARGA CONTRA TRUMP POR LA CRISIS DEL KENNEDY CENTER
BARBRA STREISAND CARGA CONTRA TRUMP POR LA CRISIS DEL KENNEDY CENTER
Barbra Streisand ha vuelto a pronunciarse sobre la situación que atraviesa el Kennedy Center de Washington, una institución con la que mantiene un vínculo especialmente significativo desde que recibió en 2008 el prestigioso Kennedy Center Honors. La actriz y cantante considera doloroso que el futuro del centro cultural esté inmerso en una disputa relacionada con su gestión, su denominación y el reconocimiento que Donald Trump reclama por el proyecto de renovación.
Las declaraciones de Streisand llegan en un momento especialmente convulso para el complejo. El centro ha sido cerrado temporalmente mientras se evalúan problemas de deterioro estructural y su junta directiva ha aprobado un proyecto de renovación valorado en 257 millones de dólares que podría mantener las instalaciones cerradas durante un periodo de hasta dos años.
La controversia se ha intensificado después de que Trump afirmara que las obras deberían reconocer la intervención de su Administración. El presidente llegó a plantear públicamente la posibilidad de que el edificio terminara siendo demolido si no se acometía la renovación en las condiciones que considera necesarias. Ante esas declaraciones, un juez federal ordenó que el Kennedy Center comunique con al menos 30 días de antelación cualquier modificación física importante del edificio, incluida una eventual demolición.
El conflicto tiene además una dimensión relacionada con el nombre del centro. El Kennedy Center fue creado por el Congreso y abrió sus puertas en 1971 como monumento dedicado a John F. Kennedy. En los últimos meses, la Administración Trump ha intentado incorporar el nombre del presidente al edificio, pero el juez Christopher Cooper ha establecido que una modificación de esa naturaleza requiere la autorización del Congreso.
Streisand recordó precisamente el significado de aquella institución como homenaje a Kennedy y destacó la relación que el antiguo presidente mantuvo con las artes. Para la intérprete de Funny Girl, el reconocimiento que recibió en 2008 tuvo un valor que trascendía su propia carrera artística y simbolizaba la importancia de la cultura dentro de la vida pública estadounidense.
La cantante acompañó sus comentarios con una fotografía junto a John F. Kennedy y expresó su malestar por la situación actual. En sus declaraciones, cuestionó la importancia concedida al nombre de Trump dentro del proyecto y calificó de "ego desmedido" la actitud que atribuye al presidente en esta disputa.
El enfrentamiento ha alcanzado ya los tribunales. En mayo, Cooper ordenó retirar el nombre de Trump de la fachada después de que apareciera incorporado al edificio. Los trabajadores terminaron retirándolo en junio y la fachada quedó posteriormente cubierta con estructuras y una lona. El martes 15 de septiembre, el juez volvió a bloquear una nueva propuesta para colocar el nombre del presidente en el complejo.
Al día siguiente, Trump afirmó que las obras de renovación no comenzarían mientras estuviera vigente la resolución judicial que impide añadir su nombre al edificio. Posteriormente, sus declaraciones sobre una posible demolición provocaron una nueva intervención judicial. El juez Cooper rechazó una petición para celebrar una vista de emergencia presentada por la representante Joyce Beatty, pero estableció el requisito de los 30 días de aviso ante cualquier modificación física importante.
La propia Beatty, miembro de la junta del Kennedy Center por su condición de representante en el Congreso, mantiene un litigio contra las actuaciones relacionadas con el nombre y el futuro del edificio. La Administración Trump, por su parte, sostiene que el centro necesita una intervención importante debido a su estado de conservación. La dirección del Kennedy Center también ha señalado problemas de deterioro estructural y riesgos para la seguridad que llevaron al cierre temporal.
Maria Shriver, sobrina de John F. Kennedy, también se ha pronunciado sobre la controversia y ha cuestionado que la renovación de un edificio público pueda quedar vinculada a la presencia del nombre de un presidente.
En medio de esta disputa política y judicial, Barbra Streisand ha elegido recordar precisamente aquello que para ella representa el Kennedy Center: un espacio dedicado a las artes y convertido en memoria permanente de un presidente cuya familia y otros dirigentes consideraron que una institución cultural constituía un homenaje adecuado.
El futuro del edificio permanece ahora ligado a varios procesos judiciales y a un ambicioso proyecto de renovación. Mientras tanto, la orden del juez impone un nuevo requisito antes de cualquier transformación física importante y la discusión sobre el nombre del centro continúa abierta en los tribunales.
Autor: Jordi Quesada Galdeano

Esto de cambiar nombres a edificios, plazas, calles, derribar monumentos de un personaje o exhumar cadaveres sea cual sea su ideología, me parece muy mal; y no es solo cosa de Trump, sino de algunos que se creen que acaban de descubrir la democracia y se creen que son los únicos demócratas que hay en la faz de la tierra, y viéndolos actuar de demócratas no tienen nada.
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