ADIOS A ANJANETTE COMER, LA ACTRIZ QUE FUE UNA DE LAS GRANDES PROMESAS DEL HOLLYWOOD DE LOS AÑOS SESENTA
ADIOS A ANJANETTE COMER, LA ACTRIZ QUE FUE UNA DE LAS GRANDES PROMESAS DEL HOLLYWOOD DE LOS AÑOS SESENTA
Fecha de nacimiento: 7 de agosto de 1939, Dawson, Texas, Estados Unidos
Fecha de fallecimiento: 28 de mayo de 2026, Santa Mónica, California, Estados Unidos
Edad: 86 años
Causa de la muerte: padecía leucemia y problemas cardíacos; la causa concreta del fallecimiento no ha sido detallada públicamente.
Anjanette Comer perteneció a esa generación de intérpretes que irrumpieron en Hollywood durante los primeros años de la década de 1960 con una mezcla de belleza, personalidad y talento que parecía destinada a convertirlas en grandes estrellas. Durante unos años, su carrera avanzó a una velocidad extraordinaria. Llegó a compartir pantalla con figuras como Marlon Brando, Anthony Quinn, Robert Morse, Robert Wagner, James Caan y Michael Caine, consiguió una nominación al Emmy y recibió ofertas para protagonizar películas que terminarían convirtiéndose en títulos fundamentales del cine estadounidense de los años sesenta.
Sin embargo, su trayectoria tomó un camino mucho más irregular del que inicialmente parecía anunciarse. Comer se apartó en distintos momentos de Hollywood, dejó escapar oportunidades extraordinarias y reconoció años después que sus decisiones personales y sentimentales habían influido profundamente en su carrera. Aquellas ausencias terminaron convirtiéndola en una de esas actrices cuyo nombre quedó asociado a una prometedora carrera que nunca llegó a alcanzar todas las dimensiones que parecía tener a su alcance.
Nacida el 7 de agosto de 1939 en Dawson, una pequeña localidad de Texas, Anjanette era hija de Rufus Franklin Comer Jr. y Nola Dell «Sue» Perkins Comer. Creció en un ambiente alejado del mundo cinematográfico de Los Ángeles y cursó sus estudios en Dawson High School. Durante su adolescencia comenzó a llamar la atención por su presencia y personalidad. A los 16 años fue elegida reina de la Corsicana Fair and Rodeo, una distinción que reflejaba ya la popularidad que había alcanzado en su entorno.
El mundo de la interpretación apareció poco después. Comer encontró una vía para desarrollar sus inquietudes artísticas en el Pasadena Playhouse, una de las instituciones teatrales más importantes de California. Allí recibió formación y adquirió experiencia antes de que el agente Byron Raphael reparara en ella y decidiera representarla.
Su llegada a Hollywood se produjo a comienzos de los años sesenta y su adaptación a la industria fue extraordinariamente rápida. La propia actriz recordaría posteriormente que procedía de una pequeña población de Texas y que, cuando llegó a Hollywood siendo muy joven, ni siquiera era plenamente consciente de lo difícil que podía resultar abrirse camino en aquel mundo.
La televisión fue su primera plataforma. En 1962 comenzó a conseguir pequeños papeles en series de éxito y poco después apareció en producciones dramáticas muy populares de la época. Su presencia en episodios de My Three Sons, Dr. Kildare, Ben Casey, Gunsmoke y Bonanza le permitió adquirir experiencia delante de las cámaras y, sobre todo, llamar la atención de la industria.
Uno de sus primeros trabajos importantes llegó con Arrest and Trial. Su interpretación le proporcionó en 1964 una nominación al premio Emmy como actriz secundaria, un reconocimiento especialmente significativo para una intérprete que apenas estaba comenzando su carrera profesional.
Ese mismo año dio el salto al cine. Su debut cinematográfico se produjo con Quick, Before It Melts, una comedia dirigida por Delbert Mann y protagonizada por Robert Morse y George Maharis. Comer interpretó a Tiara Marshall, una azafata, y aunque aquella película suponía solamente el comienzo, muy pronto tendría la oportunidad de aparecer en una producción mucho más importante.
En 1965 llegó The Loved One, la sátira dirigida por Tony Richardson basada en la novela de Evelyn Waugh. La película ofrecía una visión mordaz de la industria funeraria de Hollywood y contaba con un reparto encabezado por Robert Morse, Jonathan Winters y Rod Steiger. Comer interpretó a Aimee Thanatogenous, una joven vinculada al negocio funerario, y su actuación se convirtió en uno de los elementos más recordados de la película.
Su carrera cinematográfica se aceleró de manera espectacular.
Al año siguiente fue elegida para protagonizar junto a Marlon Brando The Appaloosa, western dirigido por Sidney J. Furie y rodado en México. Comer interpretó a Trini, una joven mexicana atrapada en una historia de violencia, rivalidades y venganza. Trabajar junto a Brando supuso un salto considerable para una actriz que apenas llevaba un par de años en la gran pantalla.
En aquella misma etapa tuvo otra oportunidad que terminó convirtiéndose en uno de los episodios más curiosos de su carrera. Comer había sido elegida para trabajar junto a Michael Caine en Funeral in Berlin, la segunda aventura cinematográfica del agente Harry Palmer. Llegó incluso a participar en el rodaje y apareció en material publicitario relacionado con la producción.
Sin embargo, abandonó Alemania durante la filmación para reunirse durante los fines de semana con su pareja. La situación terminó provocando su sustitución por la actriz alemana Eva Renzi. Años después, Comer reconocería que aquel episodio perjudicó considerablemente su reputación profesional.
La actriz tampoco aprovechó otras dos oportunidades que, vistas con perspectiva, podrían haber cambiado por completo el rumbo de su carrera.
Comer rechazó el papel femenino de Barefoot in the Park, la adaptación cinematográfica de la obra de Neil Simon que acabaría protagonizando Robert Redford junto a Jane Fonda. También declinó participar junto a Warren Beatty en Bonnie and Clyde, una película que terminaría convirtiéndose en uno de los títulos fundamentales del nuevo Hollywood y que lanzó definitivamente a Faye Dunaway.
Las dos decisiones tuvieron consecuencias importantes. En una entrevista concedida años después, Comer explicó con una franqueza poco habitual que había colocado su vida sentimental por delante de su carrera. Era muy joven, tenía poca experiencia y estaba viviendo una relación que terminó condicionando decisiones profesionales de enorme importancia.
Su trayectoria siguió adelante, aunque comenzó a perder el impulso extraordinario que había adquirido. Después de The Appaloosa protagonizó Banning y continuó trabajando en producciones cinematográficas y televisivas. También apareció en In Enemy Country y volvió a trabajar en un western de grandes dimensiones con Guns for San Sebastian, donde compartió protagonismo con Anthony Quinn.
La actriz parecía destinada a consolidarse como una de las figuras femeninas importantes de su generación, pero la década comenzó a tomar otro rumbo. En 1970 participó en la adaptación cinematográfica de Rabbit, Run, basada en la novela de John Updike y protagonizada por James Caan. Posteriormente intervino en películas como The Firechasers, Blood Feast, The Baby, Lepke, The Manchu Eagle Murder Caper Mystery y Fire Sale.
Su relación con el cine de género también dejó algunos títulos de interés. En The Baby, película de terror dirigida por Ted Post, interpretó a Ann Gentry, una trabajadora social que se ve involucrada en una familia profundamente perturbadora. La película se convirtió con el tiempo en una pieza de culto para los aficionados al cine fantástico y de terror.
Fire Sale, estrenada en 1977, tuvo además una dimensión personal. La película fue dirigida y protagonizada por Alan Arkin y estaba basada en un guion de Robert Klane, el escritor con quien Comer se había casado en 1976.
El matrimonio duró hasta 1983. Klane, posteriormente conocido por su trabajo como guionista de Weekend at Bernie's, había desarrollado también una carrera literaria y cinematográfica. La relación entre ambos se produjo durante una etapa en la que Comer trataba de recuperar estabilidad después de varios años de altibajos profesionales.
La televisión continuó siendo una presencia importante en su trayectoria. A lo largo de los años participó en diferentes series y películas televisivas, aunque cada vez de manera más esporádica. Su última aparición televisiva destacada durante aquella etapa fue The Long Summer of George Adams, producción protagonizada por James Garner y Joan Hackett.
En 1981, cuando ya llevaba años alejada del primer plano, Comer habló abiertamente sobre su trayectoria y sobre las decisiones que habían provocado su alejamiento de Hollywood. Reconoció que había abandonado la profesión en varias ocasiones y que aquellos continuos periodos de ausencia habían perjudicado su carrera.
También decidió regresar a la formación interpretativa y volvió a estudiar actuación. Su intención era afrontar una nueva etapa desde una posición diferente, alejada de la presión de ser considerada una joven promesa.
El teatro ofreció otra oportunidad para demostrar que su talento seguía intacto. A finales de los años ochenta participó en The Heart Outright, obra escrita por Mark Medoff que llegó al circuito off-Broadway. Para Comer aquella experiencia representó una especie de regreso a los escenarios y una manera de recuperar una faceta interpretativa que había quedado eclipsada por su carrera cinematográfica.
En una entrevista de aquella época expresó satisfacción por haber dejado atrás la etapa en la que era considerada una ingenua de Hollywood. Aseguraba sentirse más segura de sí misma y confiaba en que las cualidades que le habían permitido triunfar durante su juventud seguían presentes.
Su regreso, sin embargo, nunca llegó a convertirse en una recuperación completa de la posición que había tenido durante los años sesenta.
Comer continuó trabajando de manera ocasional durante las décadas siguientes. Entre sus apariciones posteriores estuvieron Netherworld, película de terror de 1992; The Underneath, dirigida por Steven Soderbergh en 1995; Screen Door Jesus, estrenada en 2003, y A Bird of the Air, de 2011. Su actividad profesional se fue haciendo cada vez más selectiva y espaciada.
Aquella última etapa estuvo muy alejada de la frenética actividad que había caracterizado sus primeros años. Su carrera había quedado marcada por una combinación poco habitual de éxitos tempranos, oportunidades rechazadas, decisiones personales y largos periodos de ausencia.
Precisamente por eso, Anjanette Comer terminó siendo recordada de una manera muy particular dentro de la historia del cine estadounidense. No llegó a convertirse en la gran estrella que muchos pronosticaron cuando apareció en Hollywood, pero sí dejó una serie de interpretaciones que mantienen vivo su recuerdo, especialmente su Aimee Thanatogenous de The Loved One y su trabajo junto a Marlon Brando en The Appaloosa.
También quedó como una de aquellas actrices que estuvieron a punto de protagonizar algunas películas que después adquirieron una enorme importancia. Jane Fonda terminó ocupando el papel de Barefoot in the Park y Faye Dunaway el de Bonnie and Clyde, dos decisiones de reparto que contribuyeron a construir sus respectivas carreras. En el caso de Comer, aquellas oportunidades perdidas se convirtieron con el tiempo en parte inseparable de su propia historia.
Lejos de ocultarlo, la propia actriz habló de ello con notable sinceridad. En una entrevista de 1981 admitió que había colocado el amor y sus problemas personales por encima de la profesión y que durante una etapa llegó incluso a sentirse harta de su propia carrera. También reconoció que su comportamiento había contribuido a crear una imagen problemática en Hollywood, especialmente después de abandonar Funeral in Berlin.
Pero reducir su trayectoria a las oportunidades que dejó escapar sería injusto. Comer consiguió, en apenas unos años, algo que muchas intérpretes nunca alcanzaron: pasar de una pequeña localidad de Texas a convertirse en una actriz solicitada por grandes estudios, trabajar con algunos de los actores más importantes de su generación, recibir una nominación al Emmy y encabezar películas de Hollywood.
Su imagen quedó especialmente ligada al cine de los años sesenta, una época de transición en la que el sistema tradicional de los grandes estudios comenzaba a transformarse y aparecía una nueva generación de actores y directores. Comer formó parte de ese cambio desde una posición singular, con una carrera breve pero intensa en su momento de mayor esplendor.
Anjanette Comer falleció el 28 de mayo de 2026, a los 86 años, en el UCLA Santa Monica Medical Center. Su muerte fue conocida públicamente en septiembre, después de que se obtuviera su certificado oficial de defunción. Las informaciones publicadas indican que había padecido leucemia y problemas cardíacos, aunque no se ha hecho pública una causa concreta del fallecimiento con mayor precisión.
Con su desaparición se marcha una intérprete que conoció de cerca el Hollywood más brillante de los años sesenta y que pudo haber alcanzado una dimensión todavía mayor. Su carrera quedó interrumpida en varias ocasiones por decisiones personales y circunstancias de su vida, pero las películas que protagonizó durante aquella década bastaron para conservar su nombre entre las actrices que dejaron una huella reconocible en el cine estadounidense de aquella época.
Anjanette Comer fue, en definitiva, una actriz de enorme potencial que conoció muy pronto el éxito y también las consecuencias de apartarse de él. Su historia profesional tiene éxitos, renuncias, regresos y oportunidades perdidas, pero sobre todo conserva el retrato de una mujer que nunca dejó de considerar la interpretación una parte fundamental de su vida.
Autor: Django il bastardi






Sierra prohibida, Los cañones de San Sebastián, Los seres queridos son las peliculas que así de pronto recuerdo haber visto de ella, D.E.P. 🙏🙏🙏
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