A LA CARRERA (2026). UNA CARRERA DESESPERADA CONTRA EL TIEMPO

 

A LA CARRERA (2026).

UNA CARRERA DESESPERADA CONTRA EL TIEMPO

REPARTO: GAL GADOT, DAMIAN LEWIS, RORY WILMOT, ALFRED ENOCH, AARON GILL, PIERRE BERGMAN, MILLICENT WONG, STEVIE BINNS, RUBY VALENTINO, KENTON LLOYD MORGAN, DIYANA BOUKLIEVA, CAROLINE GLASS

DIRECTOR: KEVIN MacDONALD 

MÚSICA: TOM HODGE 

PRODUCTORA: AMAZON MGM STUDIOS 

DURACIÓN: 84 min.

PAÍS: REINO UNIDO

El teléfono suena mientras Maia Marten corre por Londres. Hasta ese momento, su rutina parece perfectamente controlada: una abogada brillante, una madre que intenta mantener el equilibrio entre su exigente profesión y su vida familiar. Entonces llega la llamada que convierte una mañana cualquiera en una pesadilla. Su hijo ha sido secuestrado y, para recuperarlo con vida, tendrá que seguir corriendo y obedecer las instrucciones de una voz desconocida. Cada parada puede costarle la vida al niño.

Kevin Macdonald construye The Runner alrededor de una premisa sencilla y cinematográficamente agradecida: convertir una ciudad entera en una pista de obstáculos y obligar a su protagonista a atravesarla contrarreloj. Gal Gadot se convierte literalmente en el motor de la película, cargando sobre sus piernas buena parte de los 84 minutos que dura este thriller de Prime Video.

La idea tiene posibilidades. Londres ofrece un escenario magnífico para una persecución urbana y el concepto de una mujer obligada a avanzar continuamente mientras alguien controla sus movimientos desde la distancia permite jugar con el suspense, la tecnología y la sensación de vigilancia permanente. El problema aparece cuando el guion empieza a quedarse sin combustible.

Maia recibe órdenes cada vez más peligrosas y descubre que su hijo está siendo utilizado como rehén dentro de un juego perfectamente calculado. La voz al otro lado del teléfono, interpretada por Damian Lewis, disfruta manipulándola y utilizando sus propios secretos contra ella. El criminal conoce demasiado sobre su vida y parece tener acceso a prácticamente todo lo que ocurre a su alrededor. La tecnología se convierte así en una jaula invisible.

Gal Gadot afronta el desafío físico con absoluta entrega. Corre, salta, esquiva vehículos, atraviesa calles abarrotadas y se mete en situaciones que parecen diseñadas para dejarla sin aliento. La actriz demuestra una buena condición para el cine de acción y consigue transmitir el agotamiento físico de una mujer que lleva demasiado tiempo funcionando al límite. Su problema está en otro lugar: el personaje apenas dispone de espacio para crecer emocionalmente.

La película quiere que sintamos la angustia de una madre desesperada, pero su escritura se preocupa tanto por mantenerla en movimiento que apenas permite que Maia respire. La carrera acaba convirtiéndose en una sucesión de pruebas y obstáculos en la que cada nueva amenaza debería aumentar la tensión. Sin embargo, la acumulación termina produciendo el efecto contrario.

Macdonald intenta compensarlo con una realización extremadamente nerviosa. La cámara se pega al cuerpo de Gadot, los planos se suceden con rapidez y la ciudad aparece fragmentada en imágenes, teléfonos, rostros y movimientos bruscos. En determinados momentos, esta estrategia consigue transmitir cierta sensación de vértigo; en otros, dificulta seguir lo que ocurre y convierte la acción en un ejercicio agotador para el espectador.

También resulta desaprovechado el potencial de Londres. La ciudad está ahí, reconocible y llena de posibilidades, pero pocas veces se consigue que el escenario se convierta en un auténtico personaje. Maia atraviesa calles, transportes y espacios públicos a toda velocidad, aunque el relato podría haber aprovechado mucho más esa geografía para construir suspense.

Damian Lewis aporta presencia como antagonista. Su personaje disfruta de una superioridad casi absoluta y juega con Maia como si estuviera dirigiendo una representación privada. Algunas de sus intervenciones pretenden dotarlo de una dimensión filosófica, pero el diálogo no siempre está a la altura de la interpretación. El villano funciona mejor cuando permanece como una voz inquietante al otro lado del teléfono que cuando el guion intenta explicar demasiado sus motivaciones.

La película también introduce cuestiones relacionadas con la vigilancia digital y la dependencia tecnológica. Teléfonos móviles, cámaras, comunicaciones y datos personales forman parte del mecanismo de control. Esa lectura resulta interesante porque conecta el thriller con una realidad en la que nuestra intimidad puede ser mucho más vulnerable de lo que imaginamos. El problema es que The Runner apenas profundiza en esas ideas antes de regresar a su carrera contrarreloj.

Lo más frustrante es que el punto de partida permitía una película mucho más tensa. Una madre obligada a atravesar Londres mientras un desconocido conoce cada uno de sus movimientos debería producir auténtica angustia. The Runner prefiere la velocidad al suspense y el ruido al silencio. Las imágenes corren tanto como Maia, pero la emoción no siempre consigue seguirles el ritmo.

Aun así, existe cierta eficacia en su duración contenida. La película no se eterniza y va directamente al conflicto. El espectador entra rápidamente en la persecución y sale de ella antes de que el concepto llegue a convertirse en una experiencia verdaderamente interminable.

Gal Gadot demuestra que puede sostener físicamente un thriller prácticamente entero sobre sus hombros. Le falta, eso sí, un personaje con mayor profundidad y un guion que confíe más en ella. Cuando la actriz tiene oportunidad de abandonar momentáneamente la carrera y mostrar miedo, rabia o desesperación, aparece una Maia mucho más interesante que la atleta obligada a atravesar Londres.

The Runner termina siendo una película de acción rápida, agresiva y consciente de sus referentes, pero demasiado preocupada por parecer frenética. Su mayor virtud está en la entrega física de Gadot y en una premisa capaz de atrapar desde el primer minuto. Sus mayores debilidades aparecen cuando intenta convertir esa carrera en algo más trascendente.

Al final queda una sensación curiosa: Maia ha pasado buena parte de la película intentando llegar a tiempo, mientras el espectador espera que el relato encuentre en algún momento una razón verdaderamente poderosa para correr con ella.

Y cuando llegan los créditos, quizá lo más agotado de la película no sean las piernas de Gal Gadot.

Autor: Don Hollywood




Comentarios

  1. Si hay una cosa que no me gusta por encima de todo en las peliculas modernas, son esos diálogos de mobil que aparecen superpuestos en pantalla, y esta los tiene y en cantidad. La pelicula es una carrera a contrarreloj, una carrera en donde vemos casi todo el rato corriendo a la protagonista por las calles y parques de Londres. Pero la formula llega un momento que cansa. Lo único destacable es la buena forma de Gal Gadot.

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