SE NOS FUE, MARK RYDELL, EL DIRECTOR QUE CONVIRTIÓ A LOS ACTORES EN EL CORAZÓN DE SUS PELÍCULAS A LOS 97 AÑOS
SE NOS FUE, MARK RYDELL, EL DIRECTOR QUE CONVIRTIÓ A LOS ACTORES EN EL CORAZÓN DE SUS PELÍCULAS A LOS 97 AÑOS
Nacimiento: 23 de marzo de 1929, Nueva York, Estados Unidos.
Fallecimiento: 13 de agosto de 2026, Woodland Hills, Los Ángeles, Estados Unidos.
Edad: 97 años.
Causa de la muerte: falleció por causas naturales, según confirmó su hija Amy Rydell. Murió en una residencia para profesionales del mundo del entretenimiento situada en Woodland Hills.
Mark Rydell perteneció a una generación de cineastas estadounidenses que entendieron el cine como un territorio profundamente ligado a los intérpretes. Antes de colocarse detrás de una cámara, fue músico, actor de televisión y teatro, y esa experiencia terminó definiendo una manera muy particular de dirigir: escuchar al actor, comprender sus inseguridades, acompañarlo hasta encontrar el tono adecuado y construir alrededor de él un espacio donde pudiera crecer el personaje.
Nacido como Mortimer Harold Rydell en Nueva York y criado en el Bronx, comenzó su relación con las artes a través de la música. Estudió piano en la Juilliard School y llegó a trabajar como pianista de jazz en Nueva York y Chicago. También recibió formación de figuras como Teddy Wilson. Durante aquellos primeros años llegó a plantearse seriamente una carrera musical, pero observó con preocupación el consumo de drogas que rodeaba determinados ambientes de la música y decidió cambiar de rumbo. Su propia conciencia de que podía ser vulnerable a las adicciones le llevó a abandonar aquel camino antes de que fuera demasiado tarde.
Aquella decisión lo condujo hacia la interpretación. Estudió con Sanford Meisner en el prestigioso Neighborhood Playhouse de Nueva York, una experiencia decisiva para su posterior carrera como director. Allí comenzó a descubrir que su verdadera vocación podía encontrarse en la dirección de actores. También amplió su formación académica con estudios de inglés y filosofía en la Universidad de Nueva York y pasó un periodo vinculado al ejército, donde llegó a desarrollar labores relacionadas con el entretenimiento para personal militar destinado en Japón.
Su primer contacto profesional con la interpretación se produjo durante los años cincuenta. Apareció en producciones televisivas y cinematográficas y consiguió especial popularidad gracias a la televisión diurna. Interpretó a Jeff Baker en la longeva serie As the World Turns, personaje que mantuvo durante varios años. También trabajó en The Edge of Night y participó en diferentes producciones teatrales.
Pero la cámara terminó reclamándolo desde el otro lado.
Rydell comenzó a dirigir televisión cuando todavía era un rostro conocido como actor. Durante los años sesenta se puso detrás de las cámaras en episodios de series como Ben Casey, Mr. Novak, The Reporter, Slattery's People, I Spy, The Wild Wild West, The Long, Hot Summer, The Fugitive y Gunsmoke. Aquella etapa fue fundamental para aprender un oficio que después trasladaría al cine: trabajar con rapidez, comprender una historia desde diferentes perspectivas y, sobre todo, conseguir que los actores supieran exactamente qué necesitaba cada escena.
Su debut cinematográfico como director llegó con ** The Fox **, estrenada en 1967/1968 según el mercado. La película, protagonizada por Sandy Dennis, Anne Heywood y Keir Dullea, abordaba una relación marcada por el deseo, la dependencia y los conflictos sentimentales. Su contenido resultaba particularmente atrevido para el Hollywood de aquella época y la película obtuvo una considerable repercusión.
Rydell había encontrado su terreno.
En ** The Reivers ** (1969), adaptación de la novela de William Faulkner, dirigió a Steve McQueen en una historia de aventuras ambientada en el sur estadounidense. McQueen aportó su carisma habitual, pero Rydell volvió a demostrar su interés por las relaciones humanas y por la construcción de personajes que se encuentran en situaciones capaces de modificar su visión del mundo.
Tres años después llegó ** The Cowboys ** (1972), con John Wayne en uno de los papeles más particulares de su última etapa. La película mezclaba western y relato de aprendizaje y permitió a Rydell trabajar con una estrella cuyo peso dentro de Hollywood era enorme. El director también ejerció labores de producción en el proyecto.
Después llegaría ** Cinderella Liberty ** (1973), con James Caan y Marsha Mason. La película exploraba una relación sentimental poco convencional entre un marinero y una prostituta, con una sensibilidad que volvía a situar a los personajes por encima de las convenciones genéricas.
Ese mismo año Rydell reapareció como actor en una película que terminaría convirtiéndose en una de las interpretaciones más recordadas de su carrera: El largo adiós (The Long Goodbye), dirigida por Robert Altman. Allí interpretó a Marty Augustine, un violento y perturbador jefe mafioso. Su presencia resultaba tan convincente que durante años aquel personaje permaneció como una de las grandes sorpresas de su trayectoria. También participaría posteriormente como actor en títulos como Punchline, Havana y Hollywood Ending, además de interpretar a Jack L. Warner en la película televisiva James Dean.
Mientras avanzaba su carrera, Rydell estrechó su relación profesional con otro cineasta fundamental del Hollywood de su generación: Sydney Pollack. Ambos habían coincidido en sus años como actores y terminaron creando juntos la productora Sanford Productions. Su asociación reflejaba una época en la que varios directores procedentes de la interpretación comenzaron a reclamar mayor control sobre el material que llevaban a la pantalla.
Pero la película que marcaría definitivamente el nombre de Mark Rydell llegaría en 1979.
LA ROSA: BETTE MIDLER EN ESTADO DE GRACIA
Con La rosa (The Rose), Rydell encontró a una intérprete que parecía haber nacido para el papel. Bette Midler debutaba en el cine interpretando a una estrella del rock consumida por la fama, las drogas, el alcohol, la presión profesional y una necesidad desesperada de afecto.
El personaje estaba inspirado libremente en la figura de Janis Joplin, aunque la película no pretendía realizar una biografía convencional. Lo que interesaba a Rydell era observar qué ocurre cuando el éxito se convierte en una jaula.
Midler respondió con una interpretación extraordinaria. Recibió una nominación al Oscar a la mejor actriz y la película obtuvo cuatro candidaturas. Frederic Forrest fue nominado como mejor actor secundario por su interpretación de Huston Dyer.
La relación entre Rydell y Midler fue especialmente importante. El director supo conducir a una intérprete que procedía principalmente de los escenarios musicales hacia un registro cinematográfico de enorme intensidad. Años después volverían a trabajar juntos.
EN EL ESTANQUE DORADO: EL MOMENTO CUMBRE
Dos años después de La rosa, Rydell dirigió la película que definiría para siempre su legado: En el estanque dorado (On Golden Pond, 1981).
La película reunía a Henry Fonda, Katharine Hepburn y Jane Fonda en una historia sobre la vejez, la familia, el resentimiento, el paso del tiempo y las heridas que permanecen abiertas entre padres e hijos.
Rydell consiguió algo especialmente difícil: convertir una historia íntima en un acontecimiento cinematográfico. La película recibió diez nominaciones al Oscar y ganó tres estatuillas. Henry Fonda obtuvo el premio al mejor actor por su interpretación de Norman Thayer, Katharine Hepburn ganó el de mejor actriz y Ernest Thompson fue premiado por el guion adaptado.
Para Rydell llegó también su única nominación al Oscar como director.
La película posee además una dimensión emocional extraordinaria dentro de la historia de Hollywood. Henry Fonda estaba interpretando su último papel cinematográfico y compartía pantalla con Jane Fonda, su hija en la vida real. La película se convirtió así en una especie de encuentro entre dos generaciones familiares y artísticas, una circunstancia que añadió una intensidad difícil de separar de lo que ocurría delante de la cámara.
Rydell sabía dirigir ese tipo de emociones porque entendía que el drama no necesitaba grandes gestos para resultar poderoso. Su cine confiaba en los silencios, las miradas, las heridas antiguas y las palabras que llegan demasiado tarde.
THE RIVER Y LOS AÑOS OCHENTA
Después del éxito de En el estanque dorado, Rydell dirigió The River (1984), protagonizada por Mel Gibson y Sissy Spacek. La película se centraba en una familia de agricultores enfrentada a enormes dificultades económicas y a una lucha constante contra las circunstancias.
El filme recibió varias nominaciones a los Oscar y permitió nuevamente a Rydell trabajar sobre personajes sometidos a presiones económicas y emocionales. Su interés por las familias, por la supervivencia y por la dignidad frente a la adversidad volvía a ocupar el centro del relato.
La película, sin embargo, no alcanzó el impacto comercial de En el estanque dorado.
Tampoco lo hizo Harry y Walter van a Nueva York (1976), una comedia criminal protagonizada por James Caan, Elliott Gould y Michael Caine, que supuso un cambio de registro considerable respecto a los dramas que terminarían identificándolo.
EL REENCUENTRO CON BETTE MIDLER
En 1991 Rydell volvió a trabajar con Bette Midler en Ayer, hoy y siempre (For the Boys), donde la actriz compartió protagonismo con James Caan.
La historia recorría varias décadas de la vida de dos artistas dedicados al espectáculo y mostraba su relación durante diferentes periodos de la historia estadounidense, incluida la Segunda Guerra Mundial. Midler volvió a conseguir una nominación al Oscar por su interpretación y ganó el Globo de Oro.
La película confirmó algo que ya había quedado claro con La rosa: Rydell tenía una extraordinaria capacidad para trabajar con intérpretes capaces de manejar registros emocionales y musicales al mismo tiempo.
LOS ÚLTIMOS LARGOMETRAJES
Durante los años noventa su filmografía cinematográfica se hizo más espaciada. En 1994 dirigió Intersection, drama romántico protagonizado por Richard Gere, Sharon Stone y Lolita Davidovich.
Posteriormente encontró un terreno especialmente fértil en la televisión. Dirigió películas televisivas como Crime of the Century (1996), centrada en el célebre caso del secuestro del hijo de Charles Lindbergh, y James Dean (2001), producción protagonizada por James Franco.
La interpretación de Franco obtuvo un Globo de Oro y el propio Rydell apareció en la película interpretando a Jack L. Warner, uno de los grandes nombres de la industria cinematográfica clásica.
También dirigió Even Money (2006), un drama coral relacionado con el mundo de las apuestas y el juego, protagonizado por Kim Basinger, Danny DeVito, Forest Whitaker, Kelsey Grammer y Nick Cannon. Sería su último largometraje como director.
Su actividad profesional, sin embargo, no terminó ahí. Participó como productor ejecutivo en proyectos posteriores y continuó vinculado a la enseñanza y a la formación de profesionales del cine.
UN DIRECTOR DE ACTORES
Quizá la mejor manera de comprender a Mark Rydell sea mirar hacia los actores que trabajaron con él.
Bajo su dirección, Henry Fonda y Katharine Hepburn ganaron el Oscar, mientras que intérpretes como Bette Midler, Sissy Spacek, Marsha Mason, Jane Fonda, Frederic Forrest y otros recibieron reconocimientos por trabajos realizados en sus películas.
Ese dato explica mucho más sobre Rydell que cualquier etiqueta de género.
Él mismo describía la dirección como una ocupación paternal. Consideraba que el director debía crear un ambiente en el que los intérpretes pudieran sentirse seguros para asumir riesgos. Su formación con Meisner reforzó una filosofía basada en la verdad emocional y en la escucha.
No necesitaba imponerse constantemente sobre el actor. Su método consistía muchas veces en observar, detectar aquello que estaba fallando y ofrecer una indicación precisa. Bette Midler lo describió tras conocer su muerte como una especie de "susurrador de actores", alguien capaz de comprender lo que necesitaba un intérprete con unas pocas palabras.
Esa relación con los intérpretes también se prolongó fuera de los rodajes. Rydell estuvo vinculado durante décadas a The Actors Studio, donde enseñó y trabajó con actores, escritores y directores. En años posteriores participó junto a Martin Landau y el dramaturgo Lyle Kessler en iniciativas de formación cinematográfica y actoral.
También impartió enseñanza en UCLA y se mantuvo interesado en las nuevas generaciones de cineastas.
VIDA PERSONAL Y FAMILIA
La vida de Rydell estuvo estrechamente relacionada con el mundo de la interpretación. Estuvo casado con la actriz Joanne Linville, con quien tuvo dos hijos, Amy Rydell y Christopher Rydell, ambos vinculados también a la actuación. Posteriormente estuvo casado con Esther Jacobs y tuvo un tercer hijo, Alexander.
Su familia fue, por tanto, otra prolongación de aquel mundo artístico que había marcado prácticamente cada etapa de su existencia.
Rydell nunca dejó de sentirse actor, incluso después de consolidarse como director. Probablemente esa sea una de las claves de su cine. Sabía lo que significaba encontrarse delante de una cámara, enfrentarse a un texto y tratar de descubrir qué podía aportar una persona a un personaje.
UNA FILMOGRAFÍA BREVE, PERO CON VARIAS PELÍCULAS INOLVIDABLES
Como director de cine, Mark Rydell no dejó una filmografía especialmente extensa. Entre sus principales películas se encuentran:
- The Fox (1967/1968)
- The Reivers (1969)
- The Cowboys (1972)
- Cinderella Liberty (1973)
- Harry and Walter Go to New York (1976)
- The Rose (1979)
- On Golden Pond (1981)
- The River (1984)
- For the Boys (1991)
- Intersection (1994)
- Even Money (2006)
A ellas se suma una importante trayectoria televisiva como director y productor.
Como actor, además de sus trabajos iniciales en televisión, destacó especialmente en El largo adiós de Robert Altman, donde interpretó al brutal Marty Augustine, y apareció en Crime in the Streets, Punchline, Havana y Hollywood Ending, entre otros títulos.
Su filmografía demuestra una carrera menos interesada en la cantidad que en la búsqueda de personajes y conflictos humanos capaces de sostener una película.
EL LEGADO DE MARK RYDELL
Mark Rydell murió el 13 de agosto de 2026, a los 97 años, después de más de siete décadas ligado al mundo del espectáculo. Su desaparición deja detrás una carrera que atravesó varias épocas de Hollywood y que comenzó en los clubes de jazz antes de pasar por los escenarios, la televisión y finalmente el cine.
Su nombre quedará inevitablemente unido a En el estanque dorado, una película que le proporcionó su única nominación al Oscar como director y que reunió a tres intérpretes extraordinarios en uno de esos relatos donde el tiempo parece pesar tanto como los personajes.
Pero reducir a Rydell a aquella película sería injusto. Estuvo detrás de La rosa, convirtió a Bette Midler en una presencia cinematográfica de enorme fuerza, trabajó con Steve McQueen, John Wayne, James Caan, Mel Gibson, Sissy Spacek, Henry Fonda y Katharine Hepburn, y encontró también momentos memorables delante de la cámara.
Su legado reside, sobre todo, en una convicción sencilla: una película comienza a respirar cuando sus personajes respiran.
Rydell entendió el cine desde el interior del intérprete. Quizá por eso sus mejores películas tienen algo que permanece cuando terminan los títulos de crédito: la sensación de haber asistido durante un par de horas a la vida de otras personas, con sus recuerdos, sus errores, sus deseos y sus heridas.
El director del estanque dorado se ha marchado, pero aquellas aguas siguen quietas en la pantalla. Y en ellas todavía pueden reconocerse Henry Fonda, Katharine Hepburn, Jane Fonda, Bette Midler y tantos otros actores a los que Mark Rydell ayudó a encontrar una verdad que el espectador pudiera sentir como propia.
Autor: Django il bastardi





Un buen director que nos dejo tres films estimables En el estaque dorado, Cuando el rio crece y Los Cowboys. D.E.P. 🙏🙏🙏
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