NOS DEJA LESLIE PARRISH, UNA ACTRIZ DE HOLLYWOOD QUE TERMINÓ DEDICANDO SU VIDA A LA PAZ Y A LA DEFENSA DE LA NATURALEZA

 


NOS DEJA LESLIE PARRISH, UNA ACTRIZ DE HOLLYWOOD QUE TERMINÓ DEDICANDO SU VIDA A LA PAZ Y A LA DEFENSA DE LA NATURALEZA

Nacimiento: 18 de marzo de 1935, Melrose, Massachusetts, Estados Unidos.
Fallecimiento: finales de 2025, estado de Washington, Estados Unidos.
Edad: 90 años.
Causa de la muerte: no ha sido comunicada públicamente.

Leslie Parrish perteneció a una generación de actrices que encontró en el Hollywood de los años cincuenta una extraordinaria plataforma para hacerse un nombre, pero su historia terminó alejándose considerablemente de los caminos habituales de la industria. Durante más de dos décadas trabajó en el cine y la televisión, participó en algunas películas y series especialmente recordadas y llegó a compartir pantalla con figuras como Frank Sinatra, Laurence Harvey, Kirk Douglas, Jerry Lewis, Janet Leigh o Fred Astaire. Sin embargo, cuando todavía tenía carrera por delante decidió apartarse progresivamente de los focos para concentrar sus esfuerzos en el activismo político, el pacifismo y la conservación del medio ambiente.

La noticia de su muerte se conoció en agosto de 2026, muchos meses después de producirse. Parrish había fallecido a finales de 2025 en el estado de Washington, donde llevaba décadas alejada de Hollywood. Tenía 90 años. La noticia fue confirmada por Erica Berdan, hija de su segundo marido, el escritor Richard Bach. Hasta el momento no se ha hecho pública la causa de su fallecimiento.

Nacida como Marjorie Hellen, creció en una familia que durante su infancia se trasladó por distintos lugares de Estados Unidos. Vivió en Massachusetts, Pensilvania, Nueva York y Nueva Jersey, hasta que alrededor de los diez años la familia se estableció en Upper Black Eddy, Pensilvania. Desde muy joven mostró una inclinación artística que inicialmente nada tenía que ver con el cine. Su auténtica vocación era la música.

A los catorce años ingresó en el Philadelphia Conservatory of Music, donde estudió piano y composición y llegó a demostrar unas aptitudes considerables. Su intención era construir una carrera musical, pero las circunstancias económicas de su familia terminaron alterando aquellos planes. Cuando tenía 19 años tuvo que interrumpir temporalmente sus estudios para trabajar y reunir dinero suficiente con el que poder continuar su formación.


Fue entonces cuando apareció, casi por casualidad, el mundo de la moda. Su madre la convenció de que como modelo podía conseguir mayores ingresos en menos tiempo y Marjorie comenzó a trabajar para la agencia Conover en Nueva York. Su belleza llamó rápidamente la atención y pronto pasó a trabajar para la televisión y a realizar trabajos relacionados con la publicidad. Aquella actividad terminó llevándola hasta Hollywood, donde fue descubierta por un representante de 20th Century Fox.

La joven fue contratada por el estudio y comenzó a obtener pequeños papeles cinematográficos. Sus primeras apariciones se produjeron en 1955, cuando todavía utilizaba su nombre de nacimiento. Ese año intervino en películas como La reina virgen, protagonizada por Bette Davis, A Man Called Peter, Daddy Long Legs, con Fred Astaire y Leslie Caron, How to Be Very, Very Popular y The Girl in the Red Velvet Swing. Eran participaciones breves, pero le permitieron familiarizarse con el funcionamiento de los grandes estudios y empezar a construir una carrera.

También trabajó bajo contrato para MGM y durante aquellos primeros años alternó el cine con la televisión. Apareció en producciones como The Lieutenant Wore Skirts, The Power and the Prize, Hot Summer Night y Man on Fire, además de participar en Tank Battalion y Missile to the Moon.

En 1959 llegó un momento decisivo. El director Melvin Frank la escogió para interpretar a Daisy Mae en Li'l Abner, adaptación cinematográfica del popular cómic de Al Capp. El papel suponía su primera gran oportunidad como protagonista y le proporcionó una visibilidad considerable. Fue también entonces cuando abandonó definitivamente el nombre de Marjorie Hellen y adoptó el nombre artístico de Leslie Parrish.

Li'l Abner le permitió convertirse en uno de los rostros jóvenes reconocibles del cine estadounidense de finales de los cincuenta. La película reunía un reparto muy popular y una estética de gran espectáculo musical, y Parrish encajó perfectamente en aquel universo de personajes caricaturescos y exuberantes.

Durante los años siguientes su carrera adquirió un ritmo especialmente intenso. En 1961 apareció en Portrait of a Mobster, interpretando a Iris Murphy junto a Vic Morrow. Pero fue un año después cuando obtuvo el personaje cinematográfico que terminaría proporcionando a su carrera una mayor permanencia histórica.


En 1962, John Frankenheimer dirigió The Manchurian Candidate, uno de los grandes clásicos políticos del cine estadounidense de la década. Leslie Parrish interpretó a Jocelyn Jordan, la prometida del personaje encarnado por Laurence Harvey. La película estaba protagonizada por Frank Sinatra y reunía también a Janet Leigh y Angela Lansbury, y con el paso del tiempo se convirtió en una de las obras fundamentales del cine político de los años sesenta.

Su presencia en la película era relativamente breve dentro del conjunto, pero el personaje tenía una importancia particular en la trama y permitió a Parrish demostrar que podía desenvolverse con solvencia en un registro mucho más serio que el de sus primeras comedias y musicales. The Manchurian Candidate acabaría siendo probablemente su trabajo cinematográfico más prestigioso y el título por el que más se la recordaría.

En 1963 protagonizó junto a Kirk Douglas For Love or Money, una comedia en la que interpretó a Jan Brasher. Posteriormente participó en Sex and the Single Girl, película dirigida por Richard Quine que reunía a Tony Curtis, Natalie Wood, Henry Fonda y Lauren Bacall. En 1966 trabajó con Jerry Lewis en Three on a Couch, interpretando a Mary Lou Mauve.

Parrish también mantuvo una presencia constante en la pequeña pantalla. Su rostro apareció en una enorme cantidad de series durante la edad dorada de la televisión estadounidense. Participó en westerns, dramas, comedias y series de aventuras, entre ellas Bat Masterson, Perry Mason, The Man from U.N.C.L.E., The Wild Wild West, The Big Valley, Mannix, Adam-12, McCloud, Police Story, My Three Sons, Family Affair, Hogan's Heroes y Love, American Style.

Entre sus trabajos televisivos existe además un pequeño conjunto de apariciones que adquirieron con el tiempo una especial relevancia para los aficionados. Parrish intervino en Batman, interpretando a Glacia Glaze, una colaboradora del villano Mr. Freeze. La serie, convertida décadas después en una de las producciones televisivas más icónicas de los años sesenta, permitió que la actriz quedara asociada también a aquel peculiar universo de colores, villanos extravagantes y estética pop.

Otro de sus trabajos más recordados llegó con Star Trek. En 1967 apareció en el episodio Who Mourns for Adonais?, de la segunda temporada de la serie original, donde interpretó a la teniente Carolyn Palamas. El personaje formaba parte de la tripulación de la Enterprise y se veía envuelto en una historia relacionada con Apolo, interpretado por Michael Forest. Palamas se convertía en el centro emocional del episodio y Parrish consiguió dotarla de una personalidad mucho más compleja de lo habitual en una intervención episódica.

Aunque solamente apareció en aquel capítulo de Star Trek, la participación terminó convirtiéndose en una de las más recordadas de su trayectoria televisiva. La serie acabaría adquiriendo una dimensión cultural enorme y, décadas después, aquel episodio seguiría siendo una referencia habitual cuando se repasaba la carrera de la actriz.

Su filmografía cinematográfica continuó durante los años setenta. Entre sus trabajos de aquella etapa se encontraba The Giant Spider Invasion, una producción de ciencia ficción y terror estrenada en 1975 que con el tiempo alcanzó cierto estatus de película de culto. También participó en Invisible Strangler y en diversos trabajos televisivos.

Pero mientras su carrera profesional avanzaba, algo estaba cambiando profundamente en su vida. Parrish comenzó a implicarse cada vez más en cuestiones políticas y sociales. La actriz había llegado a Hollywood cuando la industria estaba acostumbrada a convertir a jóvenes modelos en estrellas y a definir sus carreras alrededor de su físico. Ella, sin embargo, empezó a utilizar su notoriedad para cuestiones que consideraba mucho más importantes.


Durante los años sesenta se involucró especialmente en el movimiento contra la guerra de Vietnam. Participó en manifestaciones y actividades pacifistas, y llegó a colaborar con la Jeannette Rankin Brigade, organización vinculada al movimiento contra la guerra. En junio de 1967 participó en una marcha por la paz en Century City, Los Ángeles, coincidiendo con una visita del presidente Lyndon B. Johnson. La protesta terminó con numerosos detenidos y enfrentamientos entre manifestantes y policía.

Parrish defendió públicamente la idea de que los intérpretes, precisamente por trabajar con las emociones, tenían también una responsabilidad frente a los conflictos y sufrimientos de su tiempo. Su compromiso político no fue una actividad ocasional: produjo conciertos y otros actos destinados a recaudar fondos para el movimiento pacifista, participó en protestas y estuvo presente en las movilizaciones contra la guerra que marcaron la segunda mitad de los años sesenta.

También se implicó en la política de Los Ángeles. Apoyó activamente a Tom Bradley, entonces concejal de la ciudad, durante sus campañas para convertirse en alcalde. Bradley acabaría haciendo historia en 1973 al convertirse en el primer alcalde afroamericano de Los Ángeles. Tras su victoria, Parrish fue incorporada a su Blue Ribbon Commission.

La actriz también colaboró en iniciativas destinadas a crear nuevas plataformas de comunicación y llegó a participar en el nacimiento de KVST-TV, una emisora comunitaria de Los Ángeles que tuvo una breve existencia durante los años setenta.

Toda aquella actividad fue alejándola paulatinamente de Hollywood. Mientras seguía recibiendo ofertas y trabajando en televisión, su interés por el activismo crecía. Su última interpretación llegó en 1978, en la película televisiva No Margin for Error. Después decidió retirarse prácticamente por completo de la interpretación.

Su retirada no significó, sin embargo, el final de su actividad pública. Durante las décadas siguientes su compromiso con el medio ambiente se convirtió en el gran eje de su vida.

En el terreno personal, Parrish se había casado en 1955 con el compositor y letrista Ric Marlow, conocido, entre otros trabajos, por su relación con la canción A Taste of Honey. El matrimonio terminó en divorcio en 1961.

Años después conoció al escritor y piloto Richard Bach, autor de Juan Salvador Gaviota. Ambos coincidieron durante la realización de Jonathan Livingston Seagull, adaptación cinematográfica de la célebre novela de Bach estrenada en 1973. La relación entre ambos terminó adquiriendo una gran importancia en sus respectivas vidas.

Parrish y Bach se casaron en 1981. Su relación inspiró varios de los libros posteriores del escritor, especialmente The Bridge Across Forever: A Love Story, publicado en 1984, y One, aparecido en 1988. Bach convirtió buena parte de su relación con Parrish en materia literaria, explorando ideas sobre el amor, las almas gemelas, las relaciones y las posibilidades de una conexión espiritual entre dos personas.

El matrimonio terminó en divorcio en 1999, aunque durante sus años juntos compartieron también una intensa preocupación por la conservación del entorno natural.

Uno de los grandes legados de Leslie Parrish se encuentra precisamente lejos de los escenarios y de las pantallas. En Orcas Island, en el estado de Washington, participó en la creación del Spring Hill Wildlife Sanctuary, un proyecto destinado a preservar grandes extensiones de bosque y hábitat natural frente al desarrollo urbanístico y la explotación forestal.

Parrish llegó a implicarse personalmente en la protección de la propiedad, buscando fórmulas que permitieran conservar el bosque y, al mismo tiempo, establecer pequeñas zonas habitables sin destruir el paisaje. Parte de aquellos terrenos quedó protegida mediante acuerdos de conservación. El proyecto terminó salvaguardando una importante superficie de bosque y hábitat para la fauna de la zona.

La actriz consideraba aquella labor una de las mayores realizaciones de su vida. Con el paso del tiempo, el cine quedó cada vez más lejos y la mujer que en los años cincuenta había llegado a Hollywood como joven modelo terminó convirtiéndose en una activa defensora de la naturaleza.

Su trayectoria resulta especialmente singular porque Leslie Parrish nunca pareció perseguir la fama como un objetivo absoluto. Trabajó durante aproximadamente veinticinco años, consiguió papeles en películas que han adquirido la categoría de clásicos, intervino en algunas de las series más populares de la televisión estadounidense y compartió pantalla con algunas de las grandes estrellas de su época. Sin embargo, su verdadera personalidad terminó manifestándose en ámbitos alejados del espectáculo.

En el cine queda el recuerdo de Daisy Mae en Li'l Abner, la joven Jocelyn Jordan de The Manchurian Candidate y sus trabajos junto a Kirk Douglas y Jerry Lewis. En televisión permanecen sus apariciones en Batman, Perry Mason, The Wild Wild West, The Man from U.N.C.L.E., The Big Valley y, especialmente, Star Trek, donde su teniente Carolyn Palamas se convirtió en uno de sus personajes más queridos por los aficionados.

Pero el legado de Leslie Parrish va más allá de sus créditos interpretativos. Su segunda mitad de vida estuvo marcada por una conciencia política y medioambiental poco habitual entre las estrellas de su generación. Protestó contra la guerra de Vietnam, apoyó los derechos civiles, participó en campañas políticas, impulsó iniciativas de comunicación y terminó dedicando una parte considerable de su patrimonio y de sus esfuerzos a preservar espacios naturales.

Su vida comenzó con la música, pasó por la moda y desembocó en Hollywood. Durante los años de mayor esplendor del cine y la televisión estadounidenses llegó a ser uno de aquellos rostros reconocibles que podían aparecer en una gran película una semana y en una popular serie televisiva poco después. Sin embargo, cuando tuvo la posibilidad de escoger el camino que quería seguir, eligió apartarse de la maquinaria de Hollywood.

Leslie Parrish murió con 90 años después de una vida extraordinariamente diferente a la que podía haberse esperado de aquella joven que llegó a California en los años cincuenta con un contrato de estudio. Su nombre permanece unido a varias obras importantes del cine y la televisión clásica, pero también a una faceta mucho menos conocida y quizá más personal: la de una mujer que utilizó la segunda mitad de su existencia para defender causas en las que creía y proteger una parte de la naturaleza que quería dejar intacta para las generaciones futuras.

La fecha exacta de su fallecimiento no ha trascendido públicamente; únicamente se ha confirmado que murió a finales de 2025. Tampoco se ha comunicado la causa de la muerte. Su despedida, además, permaneció en silencio durante meses hasta que finalmente se conoció la noticia en agosto de 2026. Queda así una trayectoria que empezó bajo las luces de los estudios cinematográficos y terminó entre los bosques del estado de Washington, donde Parrish encontró un último escenario muy distinto al de Hollywood y al que dedicó buena parte de sus últimos años.

Autor: Don Hollywood


Comentarios

  1. El mensajero del miedo, La picara puritana, La muchacha del trapecio rojo, Tres herederas, La reina virgen y Papa piernas largas, son las peliculas que he visto de esta actriz. D.E.P. 🙏🙏🙏

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