LA ODISEA (THE ASYLUM) (2026). UN VIAJE MITOLÓGICO CON EL SELLO IRREVERENTE DE THE ASYLUM
EL OJO CRITICO
LA ODISEA (THE ASYLUM) (2026).
UN VIAJE MITOLÓGICO CON EL SELLO IRREVERENTE DE THE ASYLUM
REPARTO: DOMINIC KEATING, MYROM KINGERY, MORGAN FLANAGAN, LLANA BARRON, PATRICK BYRNES, JORDAN IVERACH, ANGELO KERN, TONY WOOD
DIRECTOR: MARCEL WALTZ
PRODUCTORA: THE ASYLUM
DURACIÓN: 82 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Después de diez años combatiendo en Troya, Odiseo emprende el regreso a Ítaca con la esperanza de reencontrarse con Penélope y recuperar la vida que dejó atrás. El problema es que el camino de vuelta está plagado de monstruos, dioses caprichosos y amenazas sobrenaturales. La mitología griega vuelve a desplegar sus criaturas y sus castigos, aunque en esta ocasión lo hace bajo la particular mirada de The Asylum y del director Marcel Walz.
Conviene entrar en esta La Odisea sabiendo perfectamente qué película tenemos delante. Aquí la épica homérica pasa por el filtro de la serie B más desacomplejada, aquella que disfruta colocando en pantalla criaturas digitales, batallas imposibles, dioses de aspecto extravagante y situaciones que parecen pedir a gritos una copa de vino y una buena carcajada. La película abraza desde el primer momento su naturaleza de espectáculo fantástico de bajo presupuesto y construye su personalidad precisamente a partir de esas limitaciones.
Walz imprime al relato un ritmo considerablemente ligero. La película no se detiene demasiado en solemnidades y avanza de episodio en episodio con la velocidad de quien sabe que el espectador ha venido a contemplar aventuras. Odiseo apenas tiene tiempo para respirar antes de encontrarse con una nueva amenaza, y esa sucesión constante de peligros termina convirtiéndose en uno de los principales motores de la función.
Myrom Kingery afronta el papel protagonista con una seriedad que, curiosamente, beneficia al conjunto. Su Odiseo se mueve por este universo disparatado como si todo aquello fuese perfectamente normal. Esa convicción permite que las escenas más extravagantes tengan un punto de encanto, especialmente cuando el héroe se enfrenta a criaturas y situaciones que parecen sacadas de una sesión de cine fantástico de madrugada.
El resto del reparto acompaña con entusiasmo una aventura que tampoco pretende convertir la tragedia griega en una pieza de museo. Dominic Keating aporta presencia como Antínoo, mientras Morgan Flanagan encarna a Penélope y Llana Barron interpreta a Atenea. La película utiliza además la presencia de los dioses y los monstruos para ampliar continuamente el escenario, haciendo que el viaje tenga una dimensión casi de videojuego: superar un obstáculo, sobrevivir y continuar hacia el siguiente.
Visualmente aparecen las inevitables costuras de una producción de estas características. Algunos efectos digitales tienen un acabado irregular y determinadas criaturas están lejos de provocar el asombro que probablemente buscaban sus responsables. Sin embargo, existe algo estimulante en una película que jamás intenta esconder completamente sus cartas. The Asylum lleva décadas construyendo su identidad alrededor de esta clase de propuestas y La Odisea encaja con absoluta naturalidad en esa tradición.
La película también posee un sentido del humor bastante peculiar. Muchas situaciones funcionan mejor cuando uno acepta el juego y deja de exigirle solemnidad a una historia que ha decidido convertir uno de los grandes relatos de la literatura occidental en una aventura fantástica de serie B. El resultado puede provocar más de una sonrisa involuntaria, pero también tiene momentos en los que se percibe una genuina voluntad de ofrecer entretenimiento.
El mayor problema aparece precisamente cuando el guion intenta alcanzar una dimensión dramática mayor. Las relaciones entre los personajes quedan esbozadas con demasiada rapidez y el viaje emocional de Odiseo no alcanza la fuerza que podría tener. El protagonista llega a casa, lucha, vuelve a marcharse, encuentra otra amenaza y continúa adelante sin que algunas de esas experiencias tengan el peso necesario para transformar realmente al personaje.
Aun así, sería injusto contemplar esta producción únicamente desde sus carencias. La Odisea funciona mejor cuando se entiende como una pequeña aventura mitológica realizada con recursos limitados y una enorme libertad para jugar con el material original. No pretende competir en la misma liga que las grandes superproducciones épicas y tampoco necesita hacerlo para encontrar su público.
Su encanto reside en esa mezcla de ingenuidad, monstruos, acción, mitología y descaro que ha convertido a The Asylum en una compañía reconocible dentro del cine fantástico contemporáneo. El viaje de Odiseo termina siendo, por encima de todo, una invitación a disfrutar de una película que sabe que sus armas son diferentes y decide dispararlas todas de una vez.
Quizá Homero habría contemplado el espectáculo con cierta perplejidad. Pero también es posible imaginar al viejo poeta sonriendo ante semejante colección de monstruos, dioses y aventuras. Porque, después de tantos siglos, la historia de Odiseo continúa demostrando que pocas cosas envejecen peor que quedarse quieto. Y esta versión, desde luego, no sabe hacerlo.
Autor: Don Hollywood


Bastante mala; a mi me recuerda por momentos al peplum italiano mas desangelado que se hizo, eso si los monstruitos dan el pego y al menos no tiene nada de woke como la de Nolan.
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