LA BODA DE MI MADRE (2023). UNA FAMILIA AL BORDE DEL ATAQUE DE NERVIOS

 


EL OJO CRITICO.

LA BODA DE MI MADRE (2023).

UNA FAMILIA AL BORDE DEL ATAQUE DE NERVIOS

REPARTO: SCARLETT JOHANSSON, SIENNA MILLER, EMILY BEECHAM, KRISTIN SCOTT THOMAS, FREIDA PINTO, JAMES FLEET, MARK STANLEY, JOSHUA McGUIRE, ROGER ASHTON-GRIFFITHS, SINDHU VEE, THIBAULT DE MONTALERNBERT

DIRECTORA: KRISTIN SCOTT THOMAS 

MUSICA: ROLFE KENT 

PRODUCTORA: UNIVERSAL PICTURES 

DURACIÓN: 95 min.

PAÍS: REINO UNIDO, ESTADOS UNIDOS

Una casa familiar, tres hermanas, una madre que vuelve a pasar por el altar y un fin de semana que debería estar dedicado al amor. Sobre el papel, La boda de mi madre tiene todos los ingredientes para levantar una comedia de enredos con heridas antiguas, reproches acumulados y ese tipo de conversaciones familiares que empiezan alrededor de una mesa y terminan destapando veinte años de silencios. Kristin Scott Thomas se coloca detrás y delante de la cámara para construir una película íntima, irregular y deliberadamente incómoda, apoyándose en un reparto que sabe convertir cada gesto en una pequeña bomba de relojería. La historia reúne a Katherine, Victoria y Georgina en la casa de su infancia con motivo de la tercera boda de su madre, Diana, y ese reencuentro obliga a las tres a mirar de frente todo aquello que preferirían mantener enterrado.

Scarlett Johansson interpreta a Katherine con una mezcla muy particular de contención y vulnerabilidad. Su personaje llega cargado de pasado, pero también de una especie de armadura emocional que le impide reconocer cuánto necesita a sus hermanas. Johansson trabaja estupendamente los silencios, las miradas que se escapan y esos momentos en los que parece estar a punto de decir algo importante y decide tragárselo. Frente a ella, Sienna Miller y Emily Beecham aportan dos energías muy diferentes, completando una familia donde cada hermana parece haber escogido una manera distinta de sobrevivir a la misma infancia.

Pero quien termina adueñándose de la película es Kristin Scott Thomas. Como Diana, la madre que vuelve a casarse por tercera vez, consigue que cada aparición tenga un extraño equilibrio entre elegancia, autoridad, fragilidad y una cierta capacidad para desquiciar a quienes tiene alrededor. Su Diana puede resultar irritante, divertida, entrañable y desesperante en cuestión de minutos. Y precisamente ahí está uno de los mayores encantos de la propuesta: nadie parece completamente inocente.

La película funciona especialmente bien cuando abandona la obligación de explicar a sus personajes y simplemente los deja convivir. Una mirada durante la cena, una discusión que empieza por una tontería, un recuerdo de la infancia que aparece de repente o una conversación aparentemente banal pueden tener más fuerza que cualquiera de los grandes discursos del guion. Scott Thomas entiende que las familias tienen su propio idioma, construido con bromas privadas, rencores antiguos y frases que solo necesitan tres palabras para recuperar una herida que llevaba años cerrada.

También aparecen ciertos excesos. La película quiere abarcar demasiadas historias sentimentales, demasiados conflictos y demasiadas pequeñas tragedias en apenas hora y media, y algunos de sus episodios parecen quedarse a medio camino. Cuando todo empieza a encajar, el relato ya se aproxima a su desenlace y queda la sensación de que algunos personajes podrían haber dado muchísimo más de sí.

Aun así, La boda de mi madre tiene algo difícil de fabricar: personalidad. Es una película sobre personas que se quieren de una manera imperfecta, que se conocen demasiado bien y que, precisamente por eso, saben exactamente dónde hacer daño. Su humor nace de la incomodidad y su emoción aparece cuando menos se espera. No pretende convertir a esta familia en un ejemplo de armonía; prefiere mostrar sus grietas, sus contradicciones y esa extraña capacidad que tenemos para discutir con quienes más queremos.

Quizá su mayor virtud sea precisamente esa sensación de haber irrumpido durante un fin de semana en la vida de una familia que ya existía antes de que llegáramos y continuará cuando nos marchemos. La boda puede ser el motivo de la reunión, pero el verdadero acontecimiento ocurre alrededor de ella: tres hermanas que intentan recuperar algo de lo que fueron y una madre que, consciente o inconscientemente, vuelve a poner todas sus vidas patas arriba.

Una tragicomedia familiar imperfecta, con un reparto magnífico y una Scarlett Johansson especialmente afinada, que encuentra sus mejores momentos cuando deja que las heridas hablen por sí solas.

Autor: Don Hollywood



Comentarios

  1. Pelicula woke hasta la extenuación. Johansson para mi cada día mas repelente, Sienna Miller y Kristin Scott-Thomas lo mejor. Drama-comedia de corte familiar sobre las relaciones de pareja.

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