EL RODAJE QUE CAMBIÓ PARA SIEMPRE LA MIRADA DE ANTHONY HOPKINS SOBRE EL CINE
EL RODAJE QUE CAMBIÓ PARA SIEMPRE LA MIRADA DE ANTHONY HOPKINS SOBRE EL CINE
Pocas trayectorias en la historia del cine han demostrado una capacidad de transformación tan constante como la de Anthony Hopkins. Durante más de medio siglo ha transitado por personajes de naturaleza muy distinta, desde aristócratas refinados hasta figuras profundamente perturbadoras, construyendo una filmografía en la que cada interpretación parece responder a un desafío diferente. Con el paso del tiempo, además, sus trabajos han adquirido un tono más introspectivo, abordando cuestiones como el paso de los años, la memoria, la pérdida y el legado personal.
Sin embargo, uno de los momentos decisivos de esa carrera llegó cuando apenas comenzaba a abrirse camino fuera de los escenarios. Formado como actor teatral tras descubrir su vocación inspirado por el también galés Richard Burton, Hopkins se ganó pronto un nombre sobre las tablas. Su talento fue tan evidente que llegó a convertirse en sustituto de Laurence Olivier, ocupando su lugar con éxito cuando el legendario intérprete no pudo actuar.
Aquel prestigio teatral terminó abriéndole las puertas de la gran pantalla. En 1968 recibió una oportunidad irrepetible al incorporarse al reparto de El león en invierno, donde dio vida a Ricardo Corazón de León. Compartía cartel con dos auténticos gigantes de la interpretación: Katharine Hepburn y Peter O'Toole, un reto que para un actor prácticamente desconocido podía resultar tan emocionante como intimidante.
Dirigida por Anthony Harvey a partir del texto de James Goldman, la película sitúa la acción durante la Navidad de 1183. Enrique II reúne en la corte a su conflictiva familia para decidir quién heredará el trono. La presencia de Leonor de Aquitania, liberada temporalmente de su cautiverio, de sus hijos Ricardo, Godofredo y Juan, además de la amante del rey, Alais, y del joven Felipe II de Francia, convierte el encuentro en una sucesión de alianzas, traiciones y enfrentamientos donde el poder pesa más que los lazos familiares.
La película combina una escritura brillante, cargada de diálogos afilados y ecos shakesperianos, con un intenso drama familiar lleno de resentimientos, ambiciones y rivalidades. Esa mezcla convirtió la historia en uno de los grandes títulos históricos de su época y permitió a Hopkins demostrar que podía sostener el pulso interpretativo frente a dos leyendas del cine.
Años después, el actor recordaría aquella experiencia como un punto de inflexión. En una entrevista concedida a The Times, explicó que trabajar junto a Hepburn y O'Toole fue un privilegio difícil de asimilar, aunque la mayor lección que obtuvo no tuvo relación con la técnica interpretativa.
Hopkins confesó que, siendo joven, afrontaba la profesión con una enorme ambición y una seriedad casi excesiva. Con el tiempo comprendió que esa actitud debía cambiar. Según explicó, procura hacer siempre su trabajo con el máximo compromiso, pero evita concederle una importancia desmedida. El cine le ha regalado una vida extraordinaria, aunque considera que mantener cierta distancia emocional resulta esencial para disfrutar de la profesión.
Esa filosofía nació, en gran medida, gracias a un consejo de Katharine Hepburn durante el rodaje. La actriz, que interpretaba a su madre en la ficción, le recordó con una frase que jamás olvidaría: "Recuerda, son solo palomitas". Aquellas palabras resumían una forma de entender el cine como entretenimiento y ayudaron al joven Hopkins a relativizar el peso de una carrera que apenas estaba comenzando.
Todavía hoy le cuesta encontrar una explicación lógica a cómo terminó formando parte de aquella producción. Apenas habían transcurrido diez años desde que abandonó sus estudios cuando se vio compartiendo escenas con dos de los intérpretes más admirados del mundo. Para Hopkins, ese salto continúa siendo un misterio del que nunca ha querido apropiarse como si fuera únicamente fruto de su mérito. Quizá por eso conserva intacta la humildad con la que recuerda aquel rodaje que marcó el inicio de una de las carreras más extraordinarias de la historia del cine.
Autor: Don Hollywood

Muy buena pelicula, El leon en invierno, en ella sino recuerdo mal interpretaba a Ricardo Corazon de Leon.
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