EL BESO DE LA MUJER ARAÑA (2025). EL GLAMOUR COMO ÚLTIMO REFUGIO

 


EL OJO CRITICO.

EL BESO DE LA MUJER ARAÑA (2025).

EL GLAMOUR COMO ÚLTIMO REFUGIO

REPARTO: TONATIUH ELIZARRARAZ. DIEGO LUNA, JENNIFER LOPEZ, BRUNO BICHIR, JOSEFINA SCAGLIONE, ALINE MAYAGOITIA, LYNN FAVIN, WILL FITZ, DRITON “TONY” DOVOLANI, KEVIN MICHAEL BRENNAN, THOMAS CANESTRARO

DIRECTOR: BILL CONDON 

MÚSICA: JOHN KANDER 

PRODUCTORA: NUYORICAN PRODUCTIONS 

DURACIÓN: 128 min.

PAÍS: ESTADOS UNIDOS

Una celda, dos hombres y una imaginación capaz de derribar los muros más gruesos. Sobre esa premisa, cargada de deseo, miedo, política y fantasía, Bill Condon construye su versión de El beso de la mujer araña, adaptación cinematográfica del musical de Broadway inspirado a su vez en la novela de Manuel Puig. El resultado es una película que se mueve entre dos mundos con una libertad considerable: el gris y doloroso de la prisión y el deslumbrante universo de un Hollywood imaginado en Technicolor.

Valentín Arregui (Diego Luna) es un preso político que vive aferrado a sus convicciones. Luis Molina (Tonatiuh), su compañero de celda, sobrevive gracias a otra clase de resistencia: inventar historias, refugiarse en las películas y convertir a sus divas favoritas en habitantes de una realidad mucho más soportable. Entre ambos comienza a levantarse una relación que poco a poco deja atrás las diferencias iniciales para adentrarse en terrenos mucho más íntimos. La película entiende que, cuando todo alrededor pretende deshumanizarte, una conversación, una fantasía o una mirada pueden adquirir un valor extraordinario.

Y entonces aparece Jennifer Lopez.

Su Ingrid Luna entra en pantalla como si las puertas de un viejo palacio cinematográfico acabaran de abrirse de golpe. Plumas, vestidos imposibles, coreografías, luces, escenarios gigantescos y una cámara que disfruta observándola. Lopez abraza el carácter excesivo del personaje con una seguridad contagiosa y encuentra en el camp una herramienta perfecta para construir una estrella que es, al mismo tiempo, fantasía, objeto de deseo y mecanismo de evasión. Sus números musicales son los momentos en los que la película se permite respirar a pleno pulmón.

Pero el verdadero corazón del filme pertenece a Tonatiuh. Su Molina posee una fragilidad que nunca necesita exhibirse de manera estridente. Puede resultar divertido, extravagante, soñador o incluso irritante, pero detrás de cada gesto existe una persona acostumbrada a esconder partes de sí misma para poder sobrevivir. La evolución del personaje convierte la película en algo mucho más humano de lo que podrían sugerir sus decorados fastuosos. Diego Luna, por su parte, aporta la gravedad necesaria para que la historia conserve contacto con la realidad y para que el conflicto político no quede reducido a un simple telón de fondo.

Condon demuestra un evidente conocimiento del musical cinematográfico. Los momentos de fantasía están concebidos con una exuberancia visual deliberada, evocando los grandes espectáculos clásicos y jugando con la frontera entre lo que Molina cuenta y aquello que realmente vemos. El problema aparece cuando esa fascinación por el artificio comienza a imponerse sobre la emoción. Algunas transiciones resultan demasiado prolongadas y la película tarda en encontrar un equilibrio estable entre el drama carcelario y el espectáculo musical.

Aun así, resulta estimulante contemplar una película que reivindica el derecho a soñar en circunstancias en las que soñar parece casi un delito. El beso de la mujer araña habla de cine desde el cine, de personajes que utilizan la ficción para construir una salida cuando todas las puertas permanecen cerradas. En sus mejores momentos, esa idea alcanza una fuerza extraordinaria: la fantasía deja de ser simple escapatoria y se convierte en una forma de identidad.

Quizá la película podría haber apretado más las heridas, haber ensuciado un poco más sus paredes y haber dejado que el conflicto político mordiera con mayor intensidad. Su brillo, por momentos, pesa demasiado. Pero cuando Tonatiuh y Diego Luna comparten la celda, cuando Molina comienza a desnudar su mundo interior o cuando Jennifer Lopez irrumpe convertida en criatura de otro tiempo, la película encuentra una personalidad propia.

El beso que propone Condon puede resultar irregular, incluso excesivamente adornado, pero tiene algo que permanece después de los títulos de crédito: la certeza de que, cuando la realidad se vuelve insoportable, imaginar otra vida puede ser el primer acto de libertad. Y quizá por eso la mujer araña continúa extendiendo su telaraña. Porque algunas películas no pretenden únicamente contarnos una historia; quieren recordarnos por qué seguimos necesitando el cine.

Autor: Don Hollywood



Comentarios

  1. Si le quitamos la ultima media hora, la pelicula se deja ver con agrado, sobretodo gracias al glamour de Jennifer Lopez y la belleza visual de los números musicales que me recuerdan a los grandes momentos del musical.

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