CURIOSIDADES DE CINE… “A AÑOS LUZ” DE ALAIN TANNER.
CURIOSIDADES DE CINE… “A AÑOS LUZ” DE ALAIN TANNER.
El vuelo de la utopía: 45 años de 'A años luz'
En 1981, el cineasta suizo Alain Tanner decidió alejarse del asfalto político de sus obras anteriores para filmar un sueño. El resultado fue A años luz (Les Années lumière), una película que, vista hoy, sigue conservando ese aroma a fábula atemporal y resistencia espiritual que la hizo alzarse con el Gran Premio del Jurado en Cannes.
La historia nos traslada a una Irlanda brumosa y desolada que simula ser el año 2000. Allí, Jonas, un joven desencantado con la modernidad, se topa con Yoshka, un anciano ermitaño que vive en una gasolinera abandonada. Yoshka no es un loco cualquiera: asegura que los pájaros le están enseñando el secreto para volar. Lo que sigue es una de las relaciones maestro-discípulo más fascinantes del celuloide, más cercana al budismo zen que a la narrativa convencional.
El rodaje entre la niebla
Una de las grandes curiosidades de la cinta es su atmósfera. Aunque Tanner era el estandarte del nuevo cine suizo, decidió rodar en inglés y trasladar a todo su equipo a los paisajes húmedos de Irlanda. Buscaba un "no-lugar", un espacio donde el tiempo se hubiera detenido. Allí, el veterano actor británico Trevor Howard entregó una de sus interpretaciones más viscerales. Cuentan las anécdotas de rodaje que Howard se mimetizó de tal forma con su personaje que, por momentos, el equipo no sabía si seguía el guion o si realmente había decidido abandonar la civilización.
Artesanía frente a tecnología
En una era donde los efectos especiales empezaban a colonizar el cine, Tanner apostó por la verdad física. Las máquinas de volar que vemos en pantalla, inspiradas en los bocetos de Leonardo da Vinci, fueron construidas de forma artesanal. No hay trampa ni cartón; el crujido de la madera y el batir de las alas mecánicas refuerzan esa idea de que el hombre puede recuperar su libertad a través del esfuerzo y la observación de la naturaleza.
A años luz no es solo una película; es un recordatorio de que, a veces, para avanzar, hay que detenerse y escuchar el canto de los pájaros. Un clásico que nos invita a preguntarnos: ¿estamos listos para despegar?
Autor: Don Hollywood

No la he visto.
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