BUENA SUERTE, PASALO BIEN, NO MUERAS (2025). UNA FIESTA SALVAJE AL BORDE DEL ABISMO
EL OJO CRITICO.
BUENA SUERTE, PASALO BIEN, NO MUERAS (2025).
UNA FIESTA SALVAJE AL BORDE DEL ABISMO
REPARTO: SAM ROCKWELL, JUNO TEMPLE, HALEY LU RICHARDSON, MICHAEL PEÑA, ZAZIE BEETZ, ASIM CHAUDHRY, STEVEL MARC, DOMINIQUE MAHER, DINO FETSCHER, MIKE GASSAWAY, ETHAN SAUNDERS, GISELA COETSEE, CONRAD KEMP
DIRECTOR: GORE VERBINSKI
MÚSICA: GEOFF ZANELLI
PRODUCTORA: UNIVERSAL PICTURES
DURACIÓN: 134 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Buena suerte, pásalo bien, no mueras es una de esas películas que parecen entrar en la pantalla con una sonrisa torcida, una botella en la mano y la absoluta convicción de que todo puede acabar muy mal. Gore Verbinski vuelve a moverse por un territorio donde el disparate, la violencia, el humor negro y la aventura se dan la mano, construyendo una experiencia tan desquiciada como deliberadamente juguetona. El resultado tiene algo de montaña rusa cinematográfica: arranca con una aparente ligereza y, cuando el espectador cree haber entendido las reglas del juego, las hace saltar por los aires.
Verbinski conoce bien los mecanismos del entretenimiento popular. Su cine siempre ha tenido una inclinación por los personajes atrapados en situaciones imposibles, por los escenarios que parecen diseñados para convertirse en trampas y por una puesta en escena que disfruta empujando la realidad hasta sus límites. En Buena suerte, pásalo bien, no mueras, esa tendencia alcanza una dimensión especialmente física. La película se siente, sobre todo, como una aventura que obliga a correr, esconderse, improvisar y sobrevivir mientras el caos se instala definitivamente en el salón de casa.
El humor desempeña un papel fundamental. Verbinski no busca arrancar la carcajada mediante chistes convencionales, sino mediante la acumulación de situaciones absurdas, reacciones inesperadas y una violencia tratada con un punto de exageración casi caricaturesco. Existe una cierta tradición de comedia negra estadounidense que sabe encontrar lo grotesco en medio del peligro, y la película se alimenta de ella sin renunciar a su personalidad visual.
Uno de sus mayores atractivos está precisamente en su capacidad para cambiar constantemente de registro. Puede parecer una comedia disparatada durante unos minutos y convertirse después en un thriller de supervivencia, una aventura criminal o incluso una pesadilla de proporciones cada vez mayores. Esa inestabilidad narrativa constituye parte de su encanto. El espectador nunca termina de acomodarse porque Verbinski prefiere mantenerlo ligeramente fuera de equilibrio.
También resulta especialmente apreciable el gusto del director por lo tangible. En una época en la que buena parte del espectáculo cinematográfico se construye desde la perfección digital, aquí existe una voluntad evidente de convertir los espacios, los objetos y los cuerpos en elementos dramáticos. La acción tiene peso, los golpes duelen y las situaciones de peligro poseen una fisicidad que contribuye a que la película respire con mayor intensidad.
Por supuesto, Buena suerte, pásalo bien, no mueras tampoco pretende ser una obra de impecable precisión narrativa. Su propia naturaleza caótica provoca algunos altibajos y determinadas decisiones pueden resultar excesivas para quienes esperen un thriller más convencional. Verbinski juega constantemente con el límite y en ocasiones se recrea tanto en el exceso que el ritmo pierde algo de fuerza. Pero incluso sus irregularidades forman parte de una película que jamás parece hecha con piloto automático.
Lo verdaderamente estimulante es comprobar que Gore Verbinski conserva intacta esa capacidad para convertir el entretenimiento en una experiencia visualmente imprevisible. La película tiene nervio, humor, mala leche y una saludable falta de solemnidad. Es cine de evasión entendido desde una perspectiva gamberra y adulta, una aventura que disfruta tanto poniendo a sus personajes contra las cuerdas como observando cómo intentan escapar de ellas.
Cuando llegan los créditos queda la sensación de haber pasado un rato dentro de una auténtica trituradora cinematográfica. Uno sale algo magullado, quizá con una sonrisa y con la impresión de que Verbinski ha vuelto a recordarnos algo muy sencillo: una película también puede ser una fiesta cuando decide perder el control.
Autor: Don Hollywood


Lo único destacable es la critica que se deja entrever hacía un mundo el que vivimos cada vez más supeditado a la tecnología; por lo demás y si sacamos el trabajo de actores, en rollazo de cuidado.
ResponderEliminar