BUCK JONES, EL VAQUERO QUE JOHN WAYNE ADMIRÓ Y CUYA MUERTE ALIMENTÓ UNA LEYENDA

 


BUCK JONES, EL VAQUERO QUE JOHN WAYNE ADMIRÓ Y CUYA MUERTE ALIMENTÓ UNA LEYENDA

Mucho antes de que John Wayne se convirtiera en la gran figura del western estadounidense, el cine ya había encontrado en Buck Jones uno de sus rostros más populares. El actor perteneció a una generación de intérpretes que ayudó a establecer las reglas del héroe de frontera y ejerció una influencia considerable sobre quienes llegarían después, incluido un joven Marion Morrison que todavía estaba lejos de convertirse en John Wayne.

La admiración entre ambos tuvo incluso un capítulo compartido en la pantalla. En 1931, Wayne apareció junto a Jones en 'The Range Feud', ocupando un lugar secundario en el reparto mientras su veterano compañero ya disfrutaba de una posición privilegiada dentro del género. Para entonces, Jones llevaba más de una década interpretando a hombres de acción y se había convertido en uno de los cowboys cinematográficos más reconocibles de Hollywood.

Nacido Charles Frederick Gebhart el 12 de diciembre de 1891 en Vincennes, Indiana, Jones desarrolló desde muy joven una estrecha relación con los caballos y la vida al aire libre. Antes de entrar en el mundo del espectáculo trabajó como jinete y llegó a participar en espectáculos ecuestres, experiencias que posteriormente resultarían fundamentales para construir su imagen cinematográfica.

Su llegada al cine se produjo durante la época del cine mudo, cuando los westerns tenían una enorme demanda. Jones encontró rápidamente un lugar entre los intérpretes especializados en aventuras de frontera y fue construyendo una personalidad propia. Su dominio de la equitación y su facilidad para realizar escenas de acción contribuyeron a que resultara especialmente convincente ante la cámara.

Durante las décadas de 1910 y 1920 fue aumentando progresivamente su popularidad. El público acudía a las salas para verlo enfrentarse a bandidos, rescatar a inocentes y atravesar paisajes del Oeste a caballo. Jones representaba un tipo de héroe directo y reconocible, un hombre de acción cuya presencia bastaba para transmitir seguridad en situaciones de peligro.

Con la llegada del cine sonoro consiguió prolongar su carrera y mantenerse como uno de los nombres importantes del western. Sin embargo, el éxito también tuvo una consecuencia profesional que terminaría pesando sobre él: quedó estrechamente identificado con el personaje del cowboy.

A medida que Hollywood evolucionaba, las posibilidades para los intérpretes especializados en western comenzaron a cambiar. Nuevas estrellas aparecieron en escena y el público empezó a familiarizarse con otros rostros. John Wayne, que había compartido pantalla con Jones en los primeros años de su carrera, acabaría convirtiéndose en uno de los grandes iconos del género.

La paradoja es que Wayne nunca olvidó a aquel compañero de reparto. Años después, cuando le preguntaron durante una entrevista con Merv Griffin quién había sido su cowboy cinematográfico favorito, mencionó precisamente a Buck Jones.

Wayne recordó a Jones como un auténtico héroe y afirmó que había regresado varias veces al interior del edificio durante el incendio del Cocoanut Grove de Boston para rescatar a otras personas. También lamentó que la industria cinematográfica no hubiera reconocido suficientemente su figura.

El episodio al que se refería ocurrió la noche del 28 de noviembre de 1942, cuando el incendio del famoso club nocturno Cocoanut Grove provocó una de las mayores tragedias de la historia de Boston. El local quedó rápidamente envuelto por las llamas y centenares de personas quedaron atrapadas en su interior. Murieron 492 personas.

Buck Jones se encontraba entre los asistentes. Resultó gravemente herido y fue trasladado al hospital, donde permaneció durante dos días. Falleció el 30 de noviembre de 1942, a los 50 años, como consecuencia de las lesiones sufridas durante el incendio.


Con el paso del tiempo, alrededor de su muerte se construyó una historia mucho más heroica. Según la versión que llegó a popularizarse, Jones habría entrado y salido varias veces del edificio en llamas para ayudar a otros supervivientes, regresando una tercera vez de la que ya no conseguiría salir.

La realidad documentada es diferente. Jones fue rescatado del local y posteriormente trasladado al hospital, donde murió a consecuencia de las heridas. No existe una base sólida para afirmar que realizó aquellas tres entradas heroicas en el edificio que John Wayne describió años después.

La historia, sin embargo, adquirió vida propia. Una de las versiones sostiene que su representante, Scott R. Dunlap, contribuyó a difundir el relato de un comportamiento heroico durante la tragedia, posiblemente con la intención de mantener la imagen pública de Jones y favorecer su carrera si conseguía sobrevivir.

La leyenda terminó siendo más poderosa que los hechos. Y resulta especialmente significativa porque encajaba perfectamente con el personaje que Jones había interpretado durante décadas: el cowboy valiente que se enfrenta al peligro cuando los demás retroceden.

Quizá por eso la memoria de Buck Jones quedó asociada durante tanto tiempo a una imagen de heroísmo. La pantalla le había convertido en un hombre de acción y la tragedia terminó envolviendo su muerte con un relato que parecía escrito para uno de sus propios westerns.

Cuando John Wayne habló de él décadas después, probablemente estaba recuperando precisamente esa imagen. Para Wayne, Jones representaba una generación anterior de actores que habían abierto el camino que él mismo terminaría recorriendo hasta convertirse en la gran estrella del western clásico.

La diferencia entre ambos fue también una cuestión de tiempo. Jones alcanzó la fama durante una época en la que el cine todavía estaba definiendo el lenguaje del western. Wayne heredó muchos de aquellos códigos y los llevó a una dimensión mucho mayor, trabajando con directores como John Ford y convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de Hollywood.

Pero antes de que Wayne cabalgara por Monument Valley, Buck Jones ya había recorrido innumerables caminos polvorientos ante las cámaras. Fue uno de los pioneros del western como espectáculo popular y uno de los intérpretes que ayudaron a convertir al cowboy cinematográfico en una figura reconocible para varias generaciones.

Su carrera quedó truncada cuando todavía tenía posibilidades de reinventarse. A finales de los años treinta su popularidad había comenzado a disminuir y el cambio de gustos del público había debilitado la posición que había ocupado durante años. Nunca tuvo la oportunidad de demostrar si podía superar aquel encasillamiento.

Su muerte en el Cocoanut Grove terminó definitivamente con cualquier posibilidad de regreso.

Buck Jones quedó así atrapado entre dos mundos: el de los primeros héroes del western y el de las grandes estrellas que llegarían después. John Wayne fue uno de aquellos herederos y, aunque su recuerdo del incendio no se ajustara completamente a lo sucedido, sus palabras revelaban algo mucho más importante: la huella que Jones había dejado en quienes habían crecido viendo sus películas.

La historia del western estadounidense también está construida sobre esos nombres que precedieron a sus grandes mitos. Buck Jones fue uno de ellos. Su rostro, su caballo y sus personajes ayudaron a establecer una imagen del vaquero que Hollywood explotaría durante décadas.

Y aunque la leyenda haya terminado mezclándose con la realidad de su muerte, existe algo que sí permanece fuera de toda discusión: Buck Jones fue una de las grandes estrellas del western de su tiempo y uno de los actores que ayudaron a preparar el terreno sobre el que, años después, John Wayne levantaría su propio imperio cinematográfico.

Autor: Don Hollywood


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