AHORA LOS PADRES SON ELLOS (2010) UNA DESPEDIDA DIVERTIDA QUE PIERDE PARTE DE LA MAGIA FAMILIAR
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EL CINE DE LA DECADA DE LOS AÑOS 10 DEL SIGLO XXI.
AHORA LOS PADRES SON ELLOS (2010)
UNA DESPEDIDA DIVERTIDA QUE PIERDE PARTE DE LA MAGIA FAMILIAR
REPARTO: ROBERT DE NIRO, BEN STILLER, JESSICA ALBA, TERI POLO, OWEN WILSON, DUSTIN HOFFMAN, BARBRA STREISAND, BLYTHE DANNER, HARVEY KEITEL, LAURA DERN, KEVIN HART, JORDAN PEELE, DAISY TAHAN
DIRECTOR: PAUL WEITZ
MÚSICA: STEPHEN TRASK
PRODUCTORA: UNIVERSAL PICTURES
DURACIÓN: 98 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Convertir una simple reunión familiar en una prueba de resistencia emocional ha sido siempre la gran virtud de la saga Los padres de ella. Después de enfrentar a Greg Focker con un suegro imposible y de ampliar el conflicto con la familia Byrnes, Ahora los padres son ellos da un nuevo paso en la evolución de sus personajes. El tiempo ha pasado, Greg ya no es el joven inseguro que temía cada gesto de Jack, y la llegada de los hijos debería simbolizar una etapa de estabilidad. Sin embargo, la película demuestra que en esta familia la tranquilidad nunca dura demasiado.La historia gira alrededor del cumpleaños de los gemelos de Greg y Pam, una celebración que pronto se convierte en el escenario perfecto para los malentendidos, los celos y las sospechas. Jack Byrnes continúa convencido de que todo puede salirse de control en cualquier momento y sigue observando a su yerno como si estuviera esperando el error definitivo. Esa dinámica, ya conocida por el público, continúa funcionando gracias al extraordinario duelo interpretativo entre Robert De Niro y Ben Stiller.
De Niro vuelve a demostrar un talento inesperado para la comedia. Su Jack mantiene intacta esa mezcla de autoridad militar, desconfianza permanente y absoluta incapacidad para relajarse. Basta una mirada o un silencio prolongado para provocar una carcajada. Frente a él, Ben Stiller sigue explotando con eficacia su capacidad para interpretar al hombre corriente atrapado en una espiral de situaciones absurdas que parecen multiplicarse cuanto más intenta arreglarlas. La química entre ambos continúa siendo el auténtico motor de la película.
El reparto secundario también aporta energía al conjunto. Teri Polo conserva la serenidad necesaria para equilibrar el desastre constante de Greg, mientras que Blythe Danner ofrece una presencia cálida que suaviza el ambiente cuando las tensiones alcanzan niveles disparatados. Owen Wilson reaparece como Kevin Rawley, eternamente perfecto, aportando un contrapunto tan encantador como irritante para Greg. Jessica Alba introduce un nuevo elemento de confusión con un personaje cuya presencia desencadena algunos de los equívocos más divertidos del relato.
El problema aparece cuando el guion intenta recuperar demasiadas situaciones ya vistas en las dos entregas anteriores. Muchas bromas nacen del mismo mecanismo: una conversación mal interpretada, una casualidad desafortunada o un comentario inocente que termina desencadenando una cadena de consecuencias desproporcionadas. Aunque varias escenas consiguen arrancar sonrisas sinceras, otras transmiten la sensación de que la fórmula empieza a mostrar signos de desgaste.
La dirección apuesta por un ritmo ligero, sin apenas pausas, enlazando una situación cómica tras otra con la intención de mantener al espectador constantemente entretenido. Esa estrategia funciona durante buena parte del metraje, aunque también impide que algunos conflictos respiren o alcancen una mayor profundidad emocional. La película insinúa temas interesantes sobre el miedo a hacerse mayor, la presión de la paternidad o la dificultad para ganarse definitivamente el respeto de la familia política, pero prefiere utilizarlos como punto de partida para nuevos gags antes que desarrollarlos con mayor ambición.
Aun así, el humor sigue conservando un componente reconocible porque nace de pequeñas miserias cotidianas. Los nervios ante las expectativas familiares, las inseguridades como padre y el deseo constante de demostrar que uno está a la altura convierten a Greg en un personaje fácil de comprender incluso cuando las situaciones rozan el disparate más absoluto.
Ahora los padres son ellos no alcanza la frescura de la primera película ni la eficacia casi constante de Los padres de él, pero mantiene suficiente encanto gracias al enorme talento de su reparto y a unos personajes que el público ya siente como viejos conocidos. Se trata de una comedia amable, construida sobre la complicidad entre sus protagonistas y el placer de volver a presenciar ese interminable pulso entre un suegro incapaz de confiar y un yerno condenado a meter la pata incluso cuando parece que todo marcha sobre ruedas. Sin ser la entrega más brillante de la trilogía original, ofrece un entretenimiento ligero que confirma que, en ciertas familias, el auténtico campo de batalla nunca deja de ser la mesa del comedor.
Autor: Don Hollywood
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