"ABANDONADOS EN LA ISLA PERDIDA" de Stewart Raffill, EL VIAJE SALVAJE
"ABANDONADOS EN LA ISLA PERDIDA" de Stewart Raffill, EL VIAJE SALVAJE
Corría el año 1978 y las salas de cine todavía vibraban con el eco de las grandes aventuras en la naturaleza. En ese contexto, el director Stewart Raffill —un auténtico artesano de la supervivencia en pantalla— nos regaló Abandonados en la isla perdida (conocida originalmente como The Sea Gypsies). No era solo una película de naufragios; era una invitación a dejar atrás la civilización y abrazar la libertad de lo salvaje.
Un reparto "de la casa"
El corazón del filme late gracias a Robert Logan, quien para finales de los 70 ya se había convertido en el rostro oficial del hombre de familia capaz de enfrentarse a un oso con las manos desnudas. Tras el éxito de Las aventuras de la familia Robinson, Logan volvió a formar equipo con la joven y talentosa Heather Rattray. La química entre ambos era tan natural que muchos espectadores de la época creían que eran familia en la vida real; de hecho, rodaron juntos hasta cuatro películas de temática similar.
Entre lobos y glaciares: El rodaje
Lo que diferencia a esta cinta de otros dramas de estudio es su apuesta por el realismo visual. El equipo de producción se desplazó a parajes indómitos de Oregón, Alaska y Canadá. No hubo trampa ni cartón: los actores realmente se mojaron en las gélidas aguas del Pacífico Norte y caminaron por bosques vírgenes.
Una de las anécdotas más recordadas del rodaje implica la interacción con la fauna local. La película cuenta con escenas impactantes de caribúes, leones marinos y una jauría de lobos reales. En un momento de tensión narrativa, el personaje de Logan intenta cazar un caribú con una lanza improvisada, pero el guion —fiel a su espíritu de cine para todos los públicos— decidió que la mirada del animal fuera suficiente para que el protagonista soltara el arma y prefiriera ir a pescar. Un toque de humanidad que definió el tono de la obra.
Un título, mil nombres
Como curiosidad para los coleccionistas, la película ha tenido una vida curiosa en las estanterías de los videoclubs. Aunque nació como The Sea Gypsies, en muchos países se rebautizó simplemente como Shipwreck para aprovechar el tirón comercial de las historias de náufragos. En España y Latinoamérica, el título Abandonados en la isla perdida se grabó a fuego en la memoria de toda una generación que creció viendo estas aventuras en las tardes de televisión.
Hoy, casi 50 años después, la película sigue siendo un recordatorio de una forma de hacer cine que ya casi no existe: aquella que nos hacía creer que, con un poco de ingenio y una familia unida, podíamos sobrevivir a cualquier tormenta.
Autor: Don Hollywood

No la he visto, pero si que recuerdo cuando era niño, haberla visto en las estanterías de los videoclubs.
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